Mostrando entradas con la etiqueta buena vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta buena vida. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de marzo de 2012

Cómo me gusta

Cómo me gusta cuando me leo y no me reconozco,
Cómo me gusta cuando mi humor me hace reir,
Cómo me gusta cuando una mujer bonita me mira bonito,
Cómo me gusta la comida quemada,
Cómo me gusta una mañana con sol y una tarde nublada,
Cómo me gusta una buena cerveza,
Cómo me gusta la música más bien alegre,
Cómo me gusta cuando la idea llega en el momento justo,
Cómo me gusta sentirme interesante,
Cómo me gusta mi cara de pocos amigos,
Cómo me gusta manejar en carretera cuando no voy a ningún lado,
Cómo me gusta ver la luna y ser conciente del milagro diario que presencio,
Cómo me gusta que todos me pongan atención cuando no tengo nada que decir,
Cómo me gusta el momento en que recuesto mi cabeza en la almohada y me digo a mi mismo "qué rico",
Cómo me gusta sentir el suelo con los pies,
Cómo me gusta ver paisajes que nunca había visto antes,
Cómo me gusta la mujer
qué bárbaro, cómo me gusta!

martes, 22 de febrero de 2011

La escurridiza y costosa satisfacción.

Luego de algunos días en que no he logrado quedar bien conmigo mismo, he estado notando recurrentes señas de que en realidad no estoy quedando bien con nadie.

Aunque las lecciones de vida siempre recomiendan anteponer el bien propio al de todos los demás, nunca falta que ande uno preocupándose por quedar bien con las personas, y con nuestros recursos e ingerencia limitada en las vidas ajenas andamos procurándoles la ansiada felicidad.

En el trabajo no quedo bien con nadie porque soy un chipote pegado en una esfera laboral más grande, a la que no puedo entrar, así que me conformo con vivir la mejor vida que como chipote puedo llevar. No puedo tener objetivos propios porque mi voluntad no es tomada en cuenta, así que llevo un par de años yendo a donde me lleven. Como no tengo confianza en nadie, no tengo amigos, ya que todo lo que diga puede ser usado en mi contra. En boca cerrada no entran moscas.

Llegar a casa luego de un mal día en el trabajo tampoco contribuye a hacer felices a los habitantes de mi hogar, ese que con tantos sueños formé hace ya casi 20 años.

Ni hablar de las insatisfacciones que causo aquí y allá mientras me transporto de uno a otro de mis entornos diarios.

Los regalos caros proporcionan una satisfacción muy volátil que la verdad no vale lo que cuesta. Creo que los regalos caros que he hecho no van a ser recordados cuando yo ya no esté, así que debo recordarme hacer algunos ajustes presupuestales para ya no seguir tratando de comprar cariño. El que me quiera que me quiera como pueda, el que no me quiera que no me quiera.

La satisfacción que no se vé es gratis y la única señal que puede apreciarse desde fuera es la de la famosa "sonrisa de satisfacción", la satisfacción inducida sale muy cara porque casi siempre se logra a través del dinero y dura lo mismo que dura un concierto, la panza llena o el gadget antes de descomponerse o que se lo roben.

Voy a tratar de hacer las cosas que me hagan sentir feliz y satisfecho de a gratis, pero por lo pronto voy a tomar un poco de impulso con una hamburguesa a modo de satisfacción pagada.

Ni yo me entendí.

Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

lunes, 14 de febrero de 2011

Soñar no cuesta nada.

Sueño que despierto.

Despierto, recito mi lista de bendiciones de todos los días: "gracias Dios por regalarme un día mas, gracias por cuidar a la gente que quiero, gracias por mi madre, por mis hermanos, mi esposa y mis hijas..."

Estiro la pierna derecha a oscuras y atino a la chancla. Me calzo las dos y me levanto.

Es un día como muchos, a los que estoy tan acostumbrado que encuentro rutinario a más no poder. Observo el mar ondeando levemente bajo la tenue brisa. El sol quiere empezar a coquetear con la punta de las palmeras que mi esposa tanto insistió en que sembráramos alrrededor de la alberca, que también insistió y fue inflexible en que fuera infinity. Una palmera crece en promedio un metro por año, de modo que viendo estas calculo que sería en el 2000 que se plantaron. Bajar un coco es una pesadilla, de modo que cuando mis hijas me pedían cocos casi siempre acabé comprándolos.
No sé cómo pude acostumbrarme a este paisaje al grado de preferir ver algo en el televisor mientras saboreo mi café, antes de caer embelezado por la película que la naturaleza prepara para mí y unos pocos mortales en esta parte de la costa.
Como nunca he visto el amanecer en el lado este, siempre me he imaginado los amaneceres en los que el sol sale por el mar, pero creo que la puesta del sol en el azul profundo no tiene comparación.
Siempre he sido amante de los autos, así que dediqué muchos años de mi vida a soñar que compraba y manejaba mis autos ideales para robar miradas en los semáforos. Es una ironía de la vida que ahora que traigo el auto de mis sueños no haya ningún semáforo en el cual hacer alto para que me vean.
Recuerdo que a mis quince inventaba cualquier pretexto para usar el carro de mi mamá, pero ahora a mis 40 no recuerdo el último día que manejé. Mis hijas nunca han seguido mis gustos y aficiones así que no creo que se vayan a pelear por mi carro cuando decida prescindir de él. Tal vez acabe vendiéndoselo a precio de regalo a algún amigo, como siempre he hecho con mis cosas, porque bien dice mi esposa "soy re bueno pa vender".

Voy por la tercera taza de café del día y creo que ya es hora de el paseo en lancha del miércoles. En la ciudad solía matar la semana el viernes, y desde ahí no volvía a pensar en el trabajo hasta el lunes entrando al estacionamiento. Que pesadilla el trabajo de burócrata en esa oficina a la que llegaba brincando de grupo en grupo, del grupo de conductores histéricos al grupo de peatones frenéticos, y de este, al grupo de checadores de tarjeta y de ahí al mar de gente que inundaba las oficinas en cuestión de minutos. Ahora veo esos días tan lejanos que parece un sueño de hace muchos, muchos años.
Saldré en la lancha a pescar la comida. Nada como un robalo fresco, tortillas estilo mexicano (cortesía de la mucama) y un buen guacamole del que hace mi esposa. Siempre fui un preocupado de mis arrugas, recuerdo que no quería que me diera ni el sol porque quería envejecer un poco más dignamente que esto, porque estas patas de gallo han crecido a pasos agigantados de tanto sol. Podré ahorrarme unos pocos kilos de pescado a la semana pero la factura me sale más cara en la cara. Ernest Heminway se veía chavo junto a mí. El viejo y el mar fue un libro que me marcó, supongo por eso acabé en esta vida tan aburrida pero también tan buscada.
¿Dónde estarán mis huaraches?
Ya no recuerdo la última vez que mis hijas pasearon conmigo en la lancha. En el yate nunca me hicieron el feo y hasta a sus amiguitas invitaban, pero era mucho para el uso que le doy, perdí mucho más tiempo cuidándolo y reparándolo que lo que disfruté paseando en él. Al principio me molestaba el agua en el fondo, porque me ensuciaba los pies y tan poco acostumbrado a caminar descalzo me molestaba caminar con los zapatos mojados. Lo ueno de mis huaraches es que con tanto fregado callo ya los siento como parte de mis no muy bonitos pies. Bonito pescador resulto sin saber nadar. A nadie de los del dominó de los martes le he contado que no nado. Creo que se morirían de la risa luego de las aventuras que hemos pasado en el mar, confiando en que en caso necesario contarían conmigo para atender cualquier emergencia en el agua.

Llevo tanto rato pensando en bajar las escaleras a la costa que se me hace que ya mejor me tomo la primera cerveza del día y cambio el menú por unas almejas con mucho limón y un toque de sal. He comido almejas y ostiones tantas veces que si su fama popular de afrodisíacas fuera tan cierta ya hubiera necesitado una buena dosis de litio para atenuar el candor, jajaja.

Mi esposa viaja tanto a la cuidad con las niñas que ya paso gran parte del año solo. Este retiro más que del trabajo resultó ser un retiro de mi vida tal como la conocía. Si un día me muero podrían pasar un par de semanas antes de que Pepe el de la tienda o los viejos del dominó me echen de menos. Sólo para eso le veo utilidad al celular, para que cuando no lo conteste sepan que ya me morí... o que me fui a pescar y lo olvidé.

Tal vez mañana desempolve el convertible para visitar a mi antiguo amigo de Playa Sola. Ya no estoy para andar en moto y tengo un par de años sin verlo. Bien merece echar a andar el cacharro superdeportivo para ir a visitarlo y salir a buscar un semáforo en el que nos puedan ver esperando la luz verde, con nuestros sombreros de palma y nuestras camisas hawaianas. Par de rabos verdes.

Tal vez esta tarde sólo camine. En estas fechas la playa está llena de huevos de tortuga. Podré salvar unos pocos para ayudar a que esas pequeñas mueran comidas por un pez y no por un humano irrespetuoso de la naturaleza. Tomaré un paquete de cervezas y caminaré hasta el faro. Hago seis cervezas de ida y vuelta. Caminar un six me hará bien.

Que buenas almejas.

A la nevera. Al mal paso darle prisa.

Soñar no cuesta nada.

Soy perfil bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Fin del año 2010, fin de Perfil Bajo 2010.

Hoy es viernes.
Hoy termina la penúltima semana laboral del año.
Con este año se termina también la pimera década del siglo XXI
Mañana y pasado tengo fiestas grandotas, con familias felices, organizadas por importantes motivos... qué bonito.

Este fin de año creo que nomás asistiré a una posada, ya que me he sentido muy poco amigo y sin mucho ánimo de festejar al niño de la forma más tradicional y pagana.

Quiero pensar que este fin de año marcará tambien para mí, el término de ciertas cosas, de ciertas actitudes, y que de la misma forma pintará la línea de inicio para otras nuevas, renovadas, más limpias, más nobles.

Este año que se me está acabando me marcó mucho por dentro. No sé ni bien explicar cómo ni por qué, pero aunque desde hace años me doy cuenta que voy cambiando, siento que este año está siendo fundamental en estos cambios.

Es tiempo de ponerse serio, es tiempo de empezar a poner mucha atención en acciones y decisiones que otras veces he tomado a la ligera. Es tiempo de cuidar mucho lo que digo. Es tiempo de pensar mucho, mucho más. Es tiempo también de escuchar. No puedo andar por la vida disfrutando nada más el sonido de mi voz y regodeándome en los bonitos conceptos que a veces tengo de mí. Quiero escuchar, quiero mirar con otros ojos y llenarme de lo que tengo alrededor. Es tiempo de cuidarme más, porque aunque hasta ahora parezco ser de hule, no puedo seguir confiado de que así sea. He visto como muchas personas se acaban casi frente a mis ojos, y aunque es un proceso muy natural, no deja de sorprender lo rápido de avanza. Yo me siento "casi" igual, me duelen más las rodillas, me duele más la espalda, me rinde menos la noche, me llena más la comida, me antoja menos la cheve, me cala más el frío, me cubre menos el pelo... pero eso si, sigo estando bien pinche guapo.

Físicamente eso me noto, aunque seguro hay más. Pero emocionalmente también veo y siento cambios, por mencionar algunos, me despierto muy positivo por las mañanas, tolero mucho mejor las cosas que me molestan, hablo menos, pero cuando hablo trato de decir más, participo menos en las polémicas porque le he perdido el gusto a discutir, disfrutando mucho más ahora el siemple hecho de compartir.

Me siento muy orgulloso de mi trabajo como padre hasta ahora. Sé que no he sido el mejor, pero espero estar criando a dos seres humanos únicos, adorables, inteligentes, empáticos, racionales, altruistas, solidarios, amorosos, honestos, sinceros, determinados. Mexicanas ejemplares, exitosas, felices, a las que espero Dios les dé la dicha de gozar una larga vida y, si es su deseo, formar una familia. Ni hablar de que son bellísimas y el mundo gira alrededor de ellas. Son el sol.

Sé también que como persona me falta, y a estas alturas ya me faltó por el resto de mi vida, mucho para ser todo lo que idealizo. Sé que tengo una gran colección de defectos que ya de plano no se corrigieron, pero ya aprendí a aceptarme como la persona imperfecta que soy sin frustrarme.

Entiendo que todos llegamos a este mundo con una mano adelante y otra atrás, y que a cada quién nos son otorgadas "herramientas" con las que habremos de forjar nuestra vida. Las herramientas que a mí me fueron dadas no son de las que más ayudan para proyectar lo que muchos conceptualizamos como éxito, pero siento que sí me fueron dadas las herramientas que llevamos dentro para alcanzar ese otro tipo de éxito que no se vé. El éxito de sentirse pleno y en paz con uno mismo. El éxito de saber que se hacen o por lo menos se intenta hacer las cosas bien, el éxito de alcanzar la felicidad con lo que se tiene y no vivir esperando a que llegue lo que hubiera querido tener. Estoy cierto de que todavía hay cosas por venir, pero no pienso vivir esperando. Tengo lo que tengo, y sólo con eso puedo hacer mis planes.

En el apartado de los reproches y los errores cometidos tengo muchas cosas que no me he podido perdonar. Tengo mi lista de culpas grabada en piedra y espero que Dios sí me perdone porque yo nomás no he podido.

Todo lo que comento forma parte de lo que soy: Un tipo animado por un puño de consejos, costumbres, defectos, intenciones, actitudes, recuerdos y planes.

Este soy al término de este año. No mejor y tampoco peor, sólo evolucionado. Distinto. Recargado, JA!!!

¿Tú quién eres?

Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Ah, el amor, esa cosa esplendorosa.

Sentado aquí, disfrutando de una deliciosa taza de café, escuchando música de Simply Red, me pregunto cuál será la concepción correcta del amor. Ese amor que todos buscamos, que resulta tan ecurridizo y a veces nunca se encuentra en realidad.

Cuál será el amor que realmente se disfruta? el que damos o el que recibimos?, Yo creo tener ambos, sin embargo creo que la sensación que más feliz me hace es la de la armonía.

Creo que se puede querer mucho, pero si junto con ese amor no viene todo el resto del paquete, y logra darnos ese sentido de plenitud, no pasará uno de sentirse como el Jorobado de Notredame, a punto de reventar de tanto amar, pero muy infeliz porque lo único que tiene en su jodida vida es un chingo de amor.

El amor a y de los demás es muy rico, pero justo hoy siento que el mejor amor, el que mejor administra la serotonina y la otra "ina" que no me acuerdo, es el amor por la vida.

Hoy amo la vida tal como es, tal como me trata. Soy uno más en este millonal de gentes, pero soy uno más muy feliz, muy enamorado de la vida y con muchas ganas de trascender, no una trascendencia de premio nóbel, pero sí una trascendencia que deje huella en las personas que amo y las personas que me aman. Deseo que las personas que amo encuentren ese mismo amor que tengo yo por la vida e igualmente encuentren a través de él, el camino a una sana felicidad que no se base en amar a un alguien y en función de ese alguien querer organizar su vida y medir su felicidad. La felicidad, el amor, el sentimiento de bienestar va mucho más allá que una persona, o que un fajo de billetes. La felicidad es un paquete combinado con dosis aleatorias de ingredientes que la vuelven tal. A veces más de uno que de otro, pero siempre con la capacidad de encantarnos, sólo tenemos que aprender a ver con el corazón bien atento, sin dejarnos distraer por los elementos negativos que también abundan, pero que sabemos sólo meten ruido a nuestro propósito de vivir llenos de amor, que a eso venimos.

No nos tomemos la vida en shots, la vida es un regalo maravilloso que se debe tomar de a poco, disfrutando cada trago, paladeando el buqué, separando cada sabor. Señores, les deseo que su vida sea de excelente cosecha.

Perfil de Amor.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Un día como muchos, nada que destacar.

Hoy es un día de esos en los que no tengo nada que contar, y por lo mismo, creo que es digno de ser descrito, porque muchos de mis días son así.

No es sencillo agradecer las bondades de la vida cuando está uno tratando de despegar los párpados y luchando por enderezar la columna para saltar de la cama, sin embargo, llevo ya algunos años acostumbrado a hacerlo. Gracias por la vida, por el bienestar de mi gente y por la oportunidad de lanzarme al mundo a gozar de un día más.

en el trayecto a dejar a Perfila bella adolescente a la escuela, cambié la radio de estación luego de escuchar que la conductora decía "un saludo a todos los matrimonios en crisis". Pensé que sería mejor escuchar algo del Ipod, ya no recuerdo qué, porque estoy estrenando toda mi música ya que borré mis seis mil canciones por un error hace un par de días.

Ha sido un día muy fresco, en el que como a diario, sólo tomo unas dos dosis de sol de unos veinte segundos cada una. Me he de ver muy extraño caminando con los ojos cerrados, abriendo los brazos como queriendo abrazar al cielo, pero es una de las mejores formas que encuentro para conectarme con el día y el mundo, luego de tantas horas aquí encerrado sin luz ni ventilación natural.

El comedor no entregó nada espectacular, fue nada más el requisito cumplido. Como muchos muchos días. Me alivia saber que en casa me esperan unos chiles rellenos y un par de buenos vasos de agua de frutas.

En el pasillo me encontré a la secretaria de alguien con quien busco una cita desde hace semanas y le pregunté "¿qué hay?", "nada" me contesta, "¿pero va a haber?" le reviro, y ella consulta "¿tu cita?", "sí" le aclaro, como si pudiera estarle yo pidiendo otra cosa. Ni que fuera navidad.

Me encontré con la secretaria de otra área y al igual que siempre me dice "en verdad me caes bien", y yo, como siempre también, le contesto "te lo agradezco de verdad". ¿por qué le caeré bien?... gente rara.

Este trabajo me hace desconectarme del mundo real. Luego no me creen cuando llego muy callado a la casa que es por el trabajo, y es que la verdad, siento que a lo largo del día me voy desconectando de lo que pasa afuera y tardo un rato en sintonizarme con lo que "se vive" en la ciudad y el hogar. A veces me duermo antes de que suceda.

Recuerdo mis años de jóven adolescente, cuando un día perfecto era cuando conocía a una niña bonita, o cuando no había escuela, o cuando salíamos de vacaciones. Ahora pasa algo curioso, porque, aunque por un lado, ya no tengo esa bendita inocencia y falta de malicia que me permitía vivir feliz, libre de las preocupaciones del mundo de los adultos, ahora tengo mis sentidos mucho más despiertos a las cosas más sencillas. Puedo sentirme pleno observando un buen paisaje, o viendo el mundo a través de mis hijas, bebiendo una cerveza frente al mar, escuchando una buena canción o cosas como esas.

Me queda claro que el mundo es perfecto, como igualmente perfectos llegamos todos a él. Que nos desviemos en el camino es otro tema, pero somos perfectos y venimos equipados para encajar perfectamente en este perfecto mundo.

Hoy armonizo con mi mundo y agradezco las bondades que me han sido dadas en mi transitar por esta vida.

Perfil Grato.

martes, 18 de mayo de 2010

viajar

El tema para los próximos años será viajar. Viajar de cualquier forma, conocer nuevos lugares.

Ese es el tema.

Perfil viajador.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Estuche de supervivencia para viajeros en el tiempo

Pues con la novedad de que estoy retomando mi intención de volverme cavernícola.


Las razones originales pasaron a segundo plano, ya que afortunadamente la situación que me oprimía -y deprimía- ha quedado un poco atrás. Sin embargo, sigue siendo muy atractivo pensar en hacer un viaje al pasado para analizar en qué tiempo será mejor ubicarme y dejar correr el resto de mi vida.


De momento veo dos opciones bien claras: la primera, la de Dios, que más o menos todos conocemos, ya que la escuchamos todos los años. Podría volver al Edén y pasar ahí una eternidad muy bien acompañado por eva, pero sin comer manzanas, ya que eso me traería de regreso a esta complicada actualidad.


La segunda, propuesta por nuestro amigo Darwin es un poco más compleja y hay más factores que considerar a la hora de escoger exactamente en qué etapa quiero ir a parar.


Como sea, ya que soy un absoluto ignorante de la historia, los tiempos, los lugares y esas cosas, pues me voy a dar la libertad de arreglar el mundo antiguo según mis necesidades.


Creo que viviré en en mundo cuando tenía la configuración que nos enseñaron en la primaria: la pangea. ¿por qué? pues porque así las distancias serán más cortas, y como supongo que los caníbales no tenían barcos, y princess todavía no existía, sería muy dificil viajar por el mundo si los continentes están separados.


Siento que necesito un nombre. Dejaré de ser Perfil Bajo, por lo menos allá. Creo que me llamaré Pequeña Roca.


Voy a hacer una rápida selección de lo que habré de incluir en mi kit de supervivencia para viajar a aquél tiempo. Creo recordar que según mi amigo J.J. Benítez en "caballo de Troya" se podría viajar en el tiempo en aquél dispositivo que el denominó "la cuna", en la que de hecho dos hombres de nuestra era viajaron a hacer estropicios en la vida de jesús, reencarnando a Jasón y a Primipilus. Hablaré con él para pedirle prestada la cuna para mi viaje.


Voy a ir por secciones de mi casa y oficina para ir tomando lo necesario, que tendrá que ser pequeño porque la cuna era apenas más grande que un vocho. Si no acabara de vender el mío me iría en él.


Estoy en mi cuarto, mi cama es cómoda, pero no creo que sea buena idea. Esa tv de pantalla plana se ve muy tentadora, de modo que me llevaré la tv junto con un trozo de cable, ya que de poco me servirá la tv sin cable, ya en los tiempos de la pangea no existía la televisión abierta.


*Nota, no olvidar control remoto y baterías.


Me llevaré unos jeans levi's, porque aunque me atrae la idea de andar en taparrabo o incluso a ráiz -llevo un exhibicionista dentro-, no faltará el día en que tenga algo de frío, o quiera cubrirme un poco de tanta tierra.


De mis gorras, todas ellas regaladas, y la mayoría procedentes de Europa, me voy a llevar la de San Diego, que está nueva. Además de que será más rara una gorra de San Diego, que todavía no existe, que una de europa que voy a tener a la vuelta de la esquina (pangea ¿recuerdan?).


Creo que también tomaré el Ipod, que ocupa poco lugar y garantiza horas de diversión, aunque el mío es de sólo 30 gigabytes.


Me llevo mi almohada.


Salgo a la sala, de donde no creo tomar mucho, pero si me llevaré fotos de mi familia, porque aunque allá seguramente formaré otra, no descarto la posibilidad de un día hartarme, treparme a la cuna y reaparecer en casa el mismo día en que me fui tan fresco que aquí no pasó nada.


Me llevaré una foto digital de la "noche estrellada" de vincent, porque me parece mucho tiliche llevarla ya enmarcada para irla cargando, pero bien podré recrearla en una pared de mi caverna, y no solo eso, sino que además, como estaré en la prehistoria, la de Van Gogh será un plagio.


creo que de la sala es todo, veremos. Camino a la cocina y veo el refrigerador, ni pensarlo, aunque mantener helada la cerveza será un problema. La estufa será fácilmente sustituida por una gran fogata que tendré siempre encendida, con la ventaja de que no hay que lavar la fogata luego de cocinar. Creo que aunque el microondas sería de gran utilidad yo no sé sacarle provecho, porque sólo uso las opciones "beverage" para hacerme un café o un té, y la de "popcorn". No le veo mucho caso a irlo cargando para hacer café y palomas, así que a lo mucho me llevo un sartén, ese bien feo que a mi me encanta. Porque si me llevo el de teflón no pasaría ni cinco minutos cuando mi esposa ya estaría en la prehistoria reclamándomelo. Que no se me olvide llevarme una tapadera, o tendré que comer siempre mis palomitas del suelo.


Me llevo también un sacacorchos, no llevo vino tinto -allá lo fabrico, de ser necesario le llamo a mi primo que trabaja en un viñedo para preguntarle como- pero siempre que he buscado un sacacorchos recuerdo que no tengo uno, y acabo abriendo las botellas aventando el corcho hacia adentro con un desarmador. No está de más llevármelo.


Tomaré el ajo envasado y listo para usar y algo de aceite de oliva, porque aunque también lo fabricaré, me gustaría comer un espagueti al ajo llegando.


Tenedor!!!! o-dio comer con la mano, porque adempas me quedan oliendo los dedos oliendo a comida.


Me voy a llevar un taco de alambre de los que hace mi mamá, luego se los describo, están buenísimos. La idea será probar si puedo sembrar un taco -o medio taco, me voy a comer la otra mitad para en caso de que no funcione no quedarme con el antojo- y ver si logro obtener un árbol -si fuera planta los tacos podrían crecer en el suelo como las sandías- de tacos. Lo voy a sembrar con guacamole y salsa de tomate para que salgan ya listos para saborearse.


Coca cola. Me llevaría una charola de cocas para tomármelas claro, pero además para poder probarlas y comparar su sabor con el de las cocacolas que haré yo allá, y a prueba y error voy a descubrir su formula secreta.


Pasando ya de salida veo mi gafete del trabajo, que no me va a servir para nada pero ya estoy impuesto a usarlo. Me lo llevo.


Regreso al baño por jabón y papel higiénico -no voy a explicar-, y mi cepillo de dientes, ya de por si amarillos y chuecos. Lo bueno es que allá voy a ser algo así como dice el dicho pero con alguna adaptación "en medio de chimuelos el de los dientes chuecos y amarillos es rey". Veo el baño y me dan ganas de llevármelo... me ha dado tantos momentos felices que me siento malagradecido de dejarlo, pero creo que habrá de esperar.


Calculando el espacio en la cuna, creo que me queda un campito. No sé, tal vez lleve una amiga.


Siento que olvido algo, pero es mi sensación de diario, es una de mis compulsiones que ya compartiré en otro momento.






Pequeña Roca, el cavernícola.

La primera impresión

"Sólo tenemos una oportunidad para causar una buena primera impresión". Hoy recordé esa frase, y también recordé a la Tía Matilde...