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lunes, 4 de abril de 2011

herpes labial ¿qué hacer?

Hoy cumplo una semana con un fuego en la boca.

Tengo mis teorías sobre las causas detonantes de mis fuegos, que no siempre tienen mucho que ver con las teorías médicas. Una vez un homeópata me recetó unos chochos con un medicamento que prometía curarlos. Acompañó su frasquito con la indicación de dejar de tomar café y refrescos de cola, dormir mínimo ocho horas diarias, no fumar, no ingerir bebidas alcohólicas, no preocuparme, no asolearme, no caminar descalzo y no recuerdo que cosas más. Lo que si recuerdo es que después de la larga lista de indicaciones me hice el ánimo de que me iban a seguir saliendo fuegos de por vida.

Este reciente episodio tiene dos posibles causas, la primera que pensé, es que fue por lavar al carro bajo el sol y luego entrar descalzo a la casa. La segunda posible causa es que mi esposa, que tiene la "curiosa" costumbre de rellenar frasquitos, rellenó un envase de crema para la cara, con una crema rara con brillos dorados, muy apropiada para Paulina Rubio, pero muy desafortunada para un oficinista, ya que me hizo andar con la cara con brillitos dorados todo el día y ser la envidia de mis compañeras.

No se siente uno muy bello con estas tarugadas explotando en la boca, mucho menos, cuando como en mi caso, se ve uno obligado a exhibirlas toda una semana en un congreso con 1200 personas, en donde a todos los mandan "con él" (o sea, conmigo) para una cosa o para otra.

Es muy frustrante ver como, cada que parece que ya se cura, viene algún pendejo y me hace reir, partiéndoseme de nuevo la jeta y teniendo que volver a cicatrizar desde cero.

Luego de este preámbulo, viene pues el consejo para el cuidado de los fuegos, el famoso herpes labial:

NO HAY UNA SOLA MALDITA POSIBILIDAD DE CUIDAR ESTAS MADRES, UNA VEZ QUE EMPIEZA UNO A SENTIR UNOS BRINQUITOS COMO QUE UNA HORMIGA BAILA EN SU BOCA, ESTÁ UNO JODIDO. MÍRESE EN UN ESPEJO Y RECUÉRDESE BIEN, PORQUE LA SIQUIENTE SEMANA SE VA A VER MÁS MADREADO QUE PÁVEL PARDO, DE MODO QUE SI YA SE CONSIDERABA USTED FEO, MALDIGA SU SUERTE QUE ESTO VA PA' PEOR.

Sólo resta hacerse el ánimo de que va uno a verse como Polifemo unos días, olvidar que fue uno guapo y limitarse a permanecer en segundo plano cuando las chicas guapas estén alrededor, no sea que nos vean así de madreados y aún luego, ya curados conserven el recuerdo indeleble de lo tirado a la calle que se veía el día que lo conocieron.

Galatea, otro día será.

Perfil pirómano.

martes, 26 de octubre de 2010

Un día en la vida de Perfil Bajo: Excursión al Volcán Comepueblos.



Después de algunos estira y afloja que siempre acompañan a mis decisiones, decidí agregarme a una ruta jeepera al Volcán Come Pueblos, el objetivo: subir al Volcán Comepueblos. Ningún otro, aunque debo decir que de paso disfruté de hermosos paisajes de bosque y montaña como creo que nunca había visto.

La verdad Arbolandia me sorprendió con su exuberancia y su belleza, es increíble que teniéndolo tan cerca nunca hubiera hecho ni el menor esfuerzo por conocerlo.

Pero bueno, entrando en materia de lo que a mí me gusta contar, les describo a los personajes que participamos en esta aventura:

Perfil Bonachón, quien fue el promotor y principar financiador del paseo.

Perfil filial, hermano de Perfil Bonachón, que no pintó mucho porque casi no habla.

Perfil mundoalterno, que prácticamente nomás despertó para comer o beber.

Perfil sencisho, Argentino radicado en Utopilandia desde hace un par de años.

Y su servidor Perfil Bajo, que la verdad no tiene nada de jeepero, ni de ranchero, ni de espartano pero le encanta participar en este tipo de paseos.


Es sábado y me levanté muy temprano para reportarme con mi característica puntualidad inglesa al lugar de la cita, cosa que hice con mi precisión característica, apareciendo en el horizonte cuando el segundero toca las doce.

Ya me esperaban dos perfiles, así que descargué mis implementos de explorador:

1 tienda de campaña minúscula,
1 mochila con un poco de ropa, talco, desodorante, cepillo dental, etc.
1 atado de bolsa de dormir y cobertor extra,
y mi sombrero especialmente reservado para estas expediciones, que me pone al borde de la ridiculez cada que lo uso, ya que no tiene una circunferencia regular, sino que más bien parece que traigo un pretzel en la cabeza.

Consideré llevar suficiente de casi todo, aunque estuve tentado a regresar por un cobertor extra, ya que si algo me cuesta trabajo soportar es el frío.

Tomamos rumbo a recoger a los dos perfiles faltantes y de ahí al segundo punto de reunión.

En este segundo punto, ya nos esperaban algunos jeeperos, y pronto me hice de un cafetito y listo.

Tradicionales a la puntualidad jeepera salimos como una hora tarde a carretera, en donde para completar el cuadro, comprobé que el jeep se mueve muy bien en la brecha (como pez en el agua), pero pésimamente en el asfalto (como pez en la tierra).

Ahí se empezó a dar a notar nuestro guía, a quien percibí como un tipo con muy buenas intenciones pésimamente traducidas al plano real, ya que se la pasó dando órdenes, perdiendo la caravana por cuanto recoveco pudo y deambulando sin rumbo en cada una de las sincuenta paradas que hicimos. Me cuesta entender por qué nos perdimos tanto siendo que traíamos nuestros navegadores satelitales que son a prueba de mensos. Como ya íbamos un par de horas tarde y fue evidente que el liderazgo de la caravana era una porquería, en algún momento nombré a este singular personaje "nuestro pendejo". Todos necesitamos uno para echarle la culpa y sin duda habría que dar explicaciones a los cuarenta jeeperos que nos esperaban en Ciudad Callecitas

Para retrasar aun mas al contingente, al ir pasando por Casas Gachas un retén policiaco se nos quedó mirando como tratando de asimilar tanto carro feo junto, con tanta gente fea encima. Pareció no engancharse, así que proseguimos el trayecto, pero a los metros nos salieron como de la nada tres representantes de la ley que para pronto bajaron de su patrulla y nos encañonaron con sus mosquetones de fierro y palo, que casi podría jurar les queda el puro palo. Se acerca el que alguien me dijo sería el jefe, aunque para ser honestos yo pensé que era el abuelito, porque se veía ya como jubilado dos veces... pero bueno, se acercó y preguntó a nuestro pendejo sobre la razón de nuestro viaje, ya entre ellos estuvieron tratando y luego de vernos a todos y anotar algunas matrículas nos dejaron continuar. No me queda muy claro por qué nos pararían, ya que aunque era un convoy de nueve autos, la verdad quedaba muy claro qué tipo de gente éramos. La mafia no se traslada en jeeps a un metro del suelo a donde uno no se puede ni subir, con cráneos con lucecitas rojas en las cuencas de los ojos acomodados en las ruedas de repuesto, cajuelas llenas de sandwiches y sombreros ridículos. Viéndonos de lejos más bien podríamos parecer el elenco de Don Juan Tenorio o algo así.

Hicimos un mundo de horas a Ciudad Callecitas, donde nos agregamos a un enorme contingente jeepero en donde figuraban representantes de muy buena parte de mi país: Utopílandia. Asistimos gente de por lo menos cinco provincias y era divertido escuchar los distintos acentos, destacando como siempre el de los representantes de Ciudad Monstruo que decían "chingáaaa manitooo" y eran casi tantos como nosotros.

Algo que agregar al tema de la torpeza del jeep en el asfalto es que se descomponen con solo mirarlos, ya que cuando no era uno era otro el que presentaba algún achaque.

Pues salimos de nuestro tercer punto de encuentro cargados con bastante comida y una provisión de cerveza como para atender a 33 mineros durante un partido de fútbol. Perfil Filial y Perfil Mundoalterno estaban bastante preoupados por el tema de la autonomía espirituosa, así que en cuanto fue posible, aumentaron la reserva para completar lo necesario para dos partidos de fútbol.

Abastecidos y ya en caravana compacta, con líder y barredora (automóvil que recoge a los descompuestos, que curiosamente no era marca jeep) arrancamos hacia el Volcán Comepueblos.


En otro momento que coincida en esta sintonía continuo el relato...

Pues bien. ya incorporados en una gran caravana que se alargaba por kilómetros, fuimos adentrándonos en el "Parque Nacional del Pico un día sí y un día no", atravesando hermosas postales a diestra y siniestra, hasta concluir nuestra ruta en un lecho de río donde los jeeperos dieron vuelo a sus ansias de romper sus carros.

Ahí nos alcanzó la noche, y junto con ella nos alcanzó ya a todos un hambre maldita que a mí me tenía de pésimo humor. La oscuridad dificultaba mucho la caminata por el oscuro bosque ya que había muchas ramas y troncos en el suelo, muchas arañas en enredaderas tejidas de un árbol a otro y muy poca luz con que auxiliarse, ya que mi única lámpara la regalé a un paisano de El Carrizal de los Ruiz para salir por la noche. Quise hacer un video al estilo de la bruja de blair, hablando y grabando mientras caminaba por el bosque en total negrura pero me caí y ahí suspendí el rodaje y continué apretándole los botones a mi móvil al tiempo que lo pegaba al suelo para ver por dónde pisaba. Fue divertido, y más porque como otras veces ya todos gritaban "Perfil Bajooooo, Perfil Bajoooo dónde estáaaaas".

Después de algunos minutos para nosotros, que seguramente fueron horas para algunos otros nos integramos al final de la línea, para ahora sí dirigirnos al lugar de la acampada, a donde llegamos en la misma oscuridad a instalarnos en nuestras respectivas tiendas de campaña.

Ya teníamos toda una estrategia para hacernos del mejor lugar para las tiendas, de la mejor parrilla para nuestra cena y salimos corriendo al bajar del auto.

Perfil Sencishito tenía la comisión de encontrar una parrilla, tarea que realizó impecablemente, aunque desafortunadamente no logramos encontrarlo y no fue sino hasta que el campamento estaba totalmente armado y el fuego encendido que nos enteramos que se estaba muriendo de hipotermia en el otro extremo del parque cuidando una parrilla y espantando enamorados ansiosos de apagar su sed de amor en un rincón oscuro.

Perfil Bonachón, fiel a su forma de ser, empezó a preparar el fuego, coordinó las tareas de armado de tiendas y pensó las mejores técnicas de improvisación para suplir una parrilla, generar luz, calentar agua, etc.

Yo armé mi tienda en treinta segundos, los primeros veinte para sacarla de la bolsita, los últimos diez para dejarla caer en el pasto. Es una de las grandes virtudes de una tiendita pequeñita. Ya adentro comprobé que aunque es muy pequeña por fuera es bastante amplia por dentro. Es curioso, no se cómo podría ser eso. A partir de ese momento dí en llamarle el Castillo Rosnovski, en honor a Wladek Koskiewicz, rebautizado como Abel Rosnovski cuando el Barón del mismo nombre le heredó su castillo y fortuna. ¡Qué bonito mi castillo!

Ya en el interior de mi loft de 1.40 x 1.40 m. me dispuse a acomodar mis pertrechos, me dio gusto que hasta lugar me sobró, con la gran ventaja de que entonces podría dormir adentro.

Salí a la parrilla para ver que las quesadillas, cortes finos y salchichas chisporroteaban alegremente, mientras que Perfil Senisho y Perfil Mundoalterno rebotaban también alegremente debido a su agente hidratante.

Comimos como gente grande (yo como Barón), y luego de eso dimos por concluido el día.

Hubo algunas negociaciones para repartir los espacios para dormir, mismas en las que yo no participé porque el acceso a mi castillo se restringe a los plebeyos.

Luego de analizar la situación de los ronquidos y los parentescos (que la verdad el segundo era el criterio lógico para decidir), Sencisho durmió con Mundoalterno. Toda la noche fue un concierto de ronquidos que resonaban a lo largo del campamento incluso más fuerte que cualquier coyote.

Ya instalado en la fortaleza, me di cuenta de que sólo cabía acostado en diagonal, loq ue para mí es un problema porque soy un obsesionado de la simetría, con todo y eso, dormir en angulo recto a alguna pared no fue opción. Me puse todos mis suéteres, me metí en la bolsa de dormir y me tapé encima con un cobertor. Si me tapaba la cabeza se me destapaban los pies y viceversa, escogí tapar los pies, pero a la hora de por fin querer dormir me quedaba la cabeza colgada como de pajarito muerto... no llevé almohada. Me puse la mochila como tal y quedaba medio sentado, me puse un zapato y olia a rayos, de modo que tuve que quitarme un suéter y hacerlo bolita. Ya con eso pude dormir un rato, hasta que empecé a sentir un frío mortal, y es que como mis pies tocaban la pared del castillo por ahí empezó a meterse todo el sereno, que fue luego absorbido por toda mi bolsa de dormir. Qué bien, excelentes propiedades absorbentes de mi bolsa de dormir.



Mañana podré ver las ruinas de Templo Comido y subiré al Volcán Comepueblos, soy el rey del mundo... oigo el ladrido de los coyotes, ¿los coyotes ladran? no sé, podrían ser aullidos... oigo un monstruo, alguien gruñe, no lo sé, creo que Mundoalterno ronca ¿quién podría saberlo? ¿todos tendrán tanto frío como yo? yo no soy espartano, soy comodino, los nobles somos comodinos. Malditos coyotes... mi castillo... buenas noches.


Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Estuche de supervivencia para viajeros en el tiempo

Pues con la novedad de que estoy retomando mi intención de volverme cavernícola.


Las razones originales pasaron a segundo plano, ya que afortunadamente la situación que me oprimía -y deprimía- ha quedado un poco atrás. Sin embargo, sigue siendo muy atractivo pensar en hacer un viaje al pasado para analizar en qué tiempo será mejor ubicarme y dejar correr el resto de mi vida.


De momento veo dos opciones bien claras: la primera, la de Dios, que más o menos todos conocemos, ya que la escuchamos todos los años. Podría volver al Edén y pasar ahí una eternidad muy bien acompañado por eva, pero sin comer manzanas, ya que eso me traería de regreso a esta complicada actualidad.


La segunda, propuesta por nuestro amigo Darwin es un poco más compleja y hay más factores que considerar a la hora de escoger exactamente en qué etapa quiero ir a parar.


Como sea, ya que soy un absoluto ignorante de la historia, los tiempos, los lugares y esas cosas, pues me voy a dar la libertad de arreglar el mundo antiguo según mis necesidades.


Creo que viviré en en mundo cuando tenía la configuración que nos enseñaron en la primaria: la pangea. ¿por qué? pues porque así las distancias serán más cortas, y como supongo que los caníbales no tenían barcos, y princess todavía no existía, sería muy dificil viajar por el mundo si los continentes están separados.


Siento que necesito un nombre. Dejaré de ser Perfil Bajo, por lo menos allá. Creo que me llamaré Pequeña Roca.


Voy a hacer una rápida selección de lo que habré de incluir en mi kit de supervivencia para viajar a aquél tiempo. Creo recordar que según mi amigo J.J. Benítez en "caballo de Troya" se podría viajar en el tiempo en aquél dispositivo que el denominó "la cuna", en la que de hecho dos hombres de nuestra era viajaron a hacer estropicios en la vida de jesús, reencarnando a Jasón y a Primipilus. Hablaré con él para pedirle prestada la cuna para mi viaje.


Voy a ir por secciones de mi casa y oficina para ir tomando lo necesario, que tendrá que ser pequeño porque la cuna era apenas más grande que un vocho. Si no acabara de vender el mío me iría en él.


Estoy en mi cuarto, mi cama es cómoda, pero no creo que sea buena idea. Esa tv de pantalla plana se ve muy tentadora, de modo que me llevaré la tv junto con un trozo de cable, ya que de poco me servirá la tv sin cable, ya en los tiempos de la pangea no existía la televisión abierta.


*Nota, no olvidar control remoto y baterías.


Me llevaré unos jeans levi's, porque aunque me atrae la idea de andar en taparrabo o incluso a ráiz -llevo un exhibicionista dentro-, no faltará el día en que tenga algo de frío, o quiera cubrirme un poco de tanta tierra.


De mis gorras, todas ellas regaladas, y la mayoría procedentes de Europa, me voy a llevar la de San Diego, que está nueva. Además de que será más rara una gorra de San Diego, que todavía no existe, que una de europa que voy a tener a la vuelta de la esquina (pangea ¿recuerdan?).


Creo que también tomaré el Ipod, que ocupa poco lugar y garantiza horas de diversión, aunque el mío es de sólo 30 gigabytes.


Me llevo mi almohada.


Salgo a la sala, de donde no creo tomar mucho, pero si me llevaré fotos de mi familia, porque aunque allá seguramente formaré otra, no descarto la posibilidad de un día hartarme, treparme a la cuna y reaparecer en casa el mismo día en que me fui tan fresco que aquí no pasó nada.


Me llevaré una foto digital de la "noche estrellada" de vincent, porque me parece mucho tiliche llevarla ya enmarcada para irla cargando, pero bien podré recrearla en una pared de mi caverna, y no solo eso, sino que además, como estaré en la prehistoria, la de Van Gogh será un plagio.


creo que de la sala es todo, veremos. Camino a la cocina y veo el refrigerador, ni pensarlo, aunque mantener helada la cerveza será un problema. La estufa será fácilmente sustituida por una gran fogata que tendré siempre encendida, con la ventaja de que no hay que lavar la fogata luego de cocinar. Creo que aunque el microondas sería de gran utilidad yo no sé sacarle provecho, porque sólo uso las opciones "beverage" para hacerme un café o un té, y la de "popcorn". No le veo mucho caso a irlo cargando para hacer café y palomas, así que a lo mucho me llevo un sartén, ese bien feo que a mi me encanta. Porque si me llevo el de teflón no pasaría ni cinco minutos cuando mi esposa ya estaría en la prehistoria reclamándomelo. Que no se me olvide llevarme una tapadera, o tendré que comer siempre mis palomitas del suelo.


Me llevo también un sacacorchos, no llevo vino tinto -allá lo fabrico, de ser necesario le llamo a mi primo que trabaja en un viñedo para preguntarle como- pero siempre que he buscado un sacacorchos recuerdo que no tengo uno, y acabo abriendo las botellas aventando el corcho hacia adentro con un desarmador. No está de más llevármelo.


Tomaré el ajo envasado y listo para usar y algo de aceite de oliva, porque aunque también lo fabricaré, me gustaría comer un espagueti al ajo llegando.


Tenedor!!!! o-dio comer con la mano, porque adempas me quedan oliendo los dedos oliendo a comida.


Me voy a llevar un taco de alambre de los que hace mi mamá, luego se los describo, están buenísimos. La idea será probar si puedo sembrar un taco -o medio taco, me voy a comer la otra mitad para en caso de que no funcione no quedarme con el antojo- y ver si logro obtener un árbol -si fuera planta los tacos podrían crecer en el suelo como las sandías- de tacos. Lo voy a sembrar con guacamole y salsa de tomate para que salgan ya listos para saborearse.


Coca cola. Me llevaría una charola de cocas para tomármelas claro, pero además para poder probarlas y comparar su sabor con el de las cocacolas que haré yo allá, y a prueba y error voy a descubrir su formula secreta.


Pasando ya de salida veo mi gafete del trabajo, que no me va a servir para nada pero ya estoy impuesto a usarlo. Me lo llevo.


Regreso al baño por jabón y papel higiénico -no voy a explicar-, y mi cepillo de dientes, ya de por si amarillos y chuecos. Lo bueno es que allá voy a ser algo así como dice el dicho pero con alguna adaptación "en medio de chimuelos el de los dientes chuecos y amarillos es rey". Veo el baño y me dan ganas de llevármelo... me ha dado tantos momentos felices que me siento malagradecido de dejarlo, pero creo que habrá de esperar.


Calculando el espacio en la cuna, creo que me queda un campito. No sé, tal vez lleve una amiga.


Siento que olvido algo, pero es mi sensación de diario, es una de mis compulsiones que ya compartiré en otro momento.






Pequeña Roca, el cavernícola.

La primera impresión

"Sólo tenemos una oportunidad para causar una buena primera impresión". Hoy recordé esa frase, y también recordé a la Tía Matilde...