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martes, 15 de noviembre de 2011

¿como pegarle a Dios en Viernes Santo?

Hace algunos años estaba mi hija, Perfilita Flamenca jugando con su primo Perfilito Cara de Ricky Ricón a no sé qué, que como muchos de los juegos que mi hija juega, incluye golpes.

Al igual que todos esos juegos, este inició con muchos gritos y risas, y acabó con quejas y llantos, siendo la queja que más resonó en el cuarto que mi hija le había pegado a Dios.

¿pegado a Dios?!!!!

Virgen Santa!!!! ¿cómo pudo pasar eso? nos preguntamos todos.

Todavía con cara de tristeza y un resto de llanto colgado junto con una gota de baba en la comisura del labio, Perfilito Cara de Ricky Ricón explicó:

Dios nuestro Señor vive en mi corazón ¿no?
mi corazón está aquí (señalando su pecho) y Perfilita Flamenca me acaba de pegar aquí (señalando nuevamente su pecho), así que le acaba de pegar a Dios!

habrase visto un tiíto más mocho y tan bueno para digerir las literales!!

En fin, ese día tuve que ofrecer una sentida disculpa a Nuestro Señor por el golpe que mi hija le propinó apenas a unas semanas de hacer su primera comunión.

Hija mía, podéis ir en paz.

Soy Perfil Bajo, y mi hija golpeó a Dios.

viernes, 4 de marzo de 2011

¿niño o niña?

Mi hermosa familia está integrada por un papá, una mamá y dos lindas princesas.

No puedo ni imaginar cuántas veces me han preguntado si no extraño un hijo varón, si no me quedé con ganas de buscar "el niño", que si no extraño con quien compartir mis aficiones, y ese tipo de comentarios que a mí (que de verdad comulgo al cien por ciento con la frase "lo que Dios nos mande es bienvenido") me suenan a frases de la abuela.

Puedo jurar que no extraño un hijo. Siempre he agradecido a la vida haber tenido la oportunidad de practicar la paternidad con este par de chiquillas tan monas. Se me dá.

En fin, este preámbulo viene al caso porque recordé un par de frases que intercambié con un primo de mi esposa que tiene sólo hijos y mucho ingenio para echar carro, quien un día en nutrido convivio familiar me dice:

-¿por qué tienes puras hijas primo? ¡los hombres hacemos hombres!
a lo que le contesté,

-Los hombres hacen hombres, pero los cabrones hacemos lo que nos dá la gana.

Cada que me acuerdo me viene una sonrisa, justo como ahora.

Perfil cabrón.

martes, 14 de diciembre de 2010

Se acaba el 2010, un año interesante.

El 2010 me ha resultado un año muy interesante, que no obstante haber sido un año complicado, me ha dejado un excelente sabor de boca.
Paladeo este fin de año y me sabe a varias cosas. Me sabe a amor. Me sabe a estabilidad. Me sabe a madurez. Este último trago de 2010 me sabe a un mundo de ingredientes, una gran gama de sencillos sabores y sinsabores que en conjunto asocio con una excelente cosecha.
Cosecho el fruto de muchos años de trabajo, de muchos años de coexistencia, de años y años de pensar y de andar por ahí. No siempre sé para dónde voy, pero voy siempre con muchas ganas y con la determinación de llegar. Ya me falta menos.
Me siento bien acompañado, no muy acompañado pero sí bien acompañado. Siento que el tiempo ha ido poniendo cada cosa en su sitio, y que ahora con todo más o menos en orden puedo tomar de aquí y allá sin perder tanto tiempo buscando. El orden tiene sus ventajas.
Cuando hago mi recuento de lo bueno y malo que me deja un año siempre trato de detenerme poco en lo malo y de revolcarme en lo bueno, llenándome totalmente con ello. Esta vez he decidido no hacer un recuento, simplemente pruebo lo que tengo en mi copa y con ese buen sabor me quedo.
Los buenos deseos para todos los que quiero están aquí ahora más que nunca, porque descubro que el sentimiento de bienestar se compone de muchas cositas que casi no se notan, pero que de granito en granito pueden llenar una vida a plenitud y color.
No puedo cerrar los ojos y negar que veo cosas que no me gustan, de modo que me conformaré con tener una influencia positiva, determinante y hasta donde sea posible contagiosa con el mundito que me rodea y comparte conmigo genes, casa y sueños.
Veo el 2011 como un año de esperanza, oportunidad para seguir aprendiendo, tiempo para seguir trabajando y para seguir recolectando los frutos que comeré de llegar a viejo, así como de seguir agregando lecciones, enseñanzas y recuerdos a esa herencia intangible que les quedará a los que me siguen.
Les deseo a todos un cierre de año en familia, con mucho amor, lleno de armonía, y un 2011 que les llene de felicidad, realización, éxito, plenitud y que les haga sentir tan bien como me siento yo hoy.

¡Salud!

Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Un día como muchos, nada que destacar.

Hoy es un día de esos en los que no tengo nada que contar, y por lo mismo, creo que es digno de ser descrito, porque muchos de mis días son así.

No es sencillo agradecer las bondades de la vida cuando está uno tratando de despegar los párpados y luchando por enderezar la columna para saltar de la cama, sin embargo, llevo ya algunos años acostumbrado a hacerlo. Gracias por la vida, por el bienestar de mi gente y por la oportunidad de lanzarme al mundo a gozar de un día más.

en el trayecto a dejar a Perfila bella adolescente a la escuela, cambié la radio de estación luego de escuchar que la conductora decía "un saludo a todos los matrimonios en crisis". Pensé que sería mejor escuchar algo del Ipod, ya no recuerdo qué, porque estoy estrenando toda mi música ya que borré mis seis mil canciones por un error hace un par de días.

Ha sido un día muy fresco, en el que como a diario, sólo tomo unas dos dosis de sol de unos veinte segundos cada una. Me he de ver muy extraño caminando con los ojos cerrados, abriendo los brazos como queriendo abrazar al cielo, pero es una de las mejores formas que encuentro para conectarme con el día y el mundo, luego de tantas horas aquí encerrado sin luz ni ventilación natural.

El comedor no entregó nada espectacular, fue nada más el requisito cumplido. Como muchos muchos días. Me alivia saber que en casa me esperan unos chiles rellenos y un par de buenos vasos de agua de frutas.

En el pasillo me encontré a la secretaria de alguien con quien busco una cita desde hace semanas y le pregunté "¿qué hay?", "nada" me contesta, "¿pero va a haber?" le reviro, y ella consulta "¿tu cita?", "sí" le aclaro, como si pudiera estarle yo pidiendo otra cosa. Ni que fuera navidad.

Me encontré con la secretaria de otra área y al igual que siempre me dice "en verdad me caes bien", y yo, como siempre también, le contesto "te lo agradezco de verdad". ¿por qué le caeré bien?... gente rara.

Este trabajo me hace desconectarme del mundo real. Luego no me creen cuando llego muy callado a la casa que es por el trabajo, y es que la verdad, siento que a lo largo del día me voy desconectando de lo que pasa afuera y tardo un rato en sintonizarme con lo que "se vive" en la ciudad y el hogar. A veces me duermo antes de que suceda.

Recuerdo mis años de jóven adolescente, cuando un día perfecto era cuando conocía a una niña bonita, o cuando no había escuela, o cuando salíamos de vacaciones. Ahora pasa algo curioso, porque, aunque por un lado, ya no tengo esa bendita inocencia y falta de malicia que me permitía vivir feliz, libre de las preocupaciones del mundo de los adultos, ahora tengo mis sentidos mucho más despiertos a las cosas más sencillas. Puedo sentirme pleno observando un buen paisaje, o viendo el mundo a través de mis hijas, bebiendo una cerveza frente al mar, escuchando una buena canción o cosas como esas.

Me queda claro que el mundo es perfecto, como igualmente perfectos llegamos todos a él. Que nos desviemos en el camino es otro tema, pero somos perfectos y venimos equipados para encajar perfectamente en este perfecto mundo.

Hoy armonizo con mi mundo y agradezco las bondades que me han sido dadas en mi transitar por esta vida.

Perfil Grato.

lunes, 20 de septiembre de 2010

hay que saber retirarse a tiempo

En estos días festivos pasaron varias cosas. Tuve mi festejo de mis cuarenta, descansé mucho y mi tía Bertha emprendió el viaje sin regreso.

En un par de ocasiones a lo largo de los cinco días que duró este pequeño puentesillo mencioné que hay que saber retirarse a tiempo, cosa que siempre he dicho, ya que perfila sabrosa es de esas visitantes empedernidas que visita hasta que las indirectas se vuelven claridosas.

continuará...

bueno, les contaba de este asunto. Pues no sé si a mi Tía Bertha le parecería buena idea retirarse de este mundo a los 98. A mí no me pareció bien. Para mí, mi tía Bertha era la viva representación de la profesora por vocación. Era la profesora tal como los profesores deben ser. Era culta, educada, amable y muy inteligente. Voy a extrañar mucho tus "SIIIiiiIIII" y tus pláticas tan ilustrativas sobre cualquier cantidad de temas que tratamos a lo largo de esos domingos soleados entre tanto árbol y teja, donde ahora sólo hay cemento y palmeras. El jardín cambió de dueño, pero sigue siendo un espacio para la formación cultural, ya que como seguramente te habrás enterado antes de irte, nuestra antigua casa es ahora parte de una universidad.

Otro aspecto menos romántico, pero este si, ejemplo mío de lo que para mí es saber retirarse a tiempo, es aquélla vez que me bajé de la moto.

Nunca he sido bueno para manejar motocicleta y en casi todos mis contactos he tenido algún percance. Una vez agarré una de 500 centímetros (moto) y sin saber ni meterle los cambios ya iba en tercera y acelerando, cuando una señora tuvo la idea de cambiar la ruta y dar vuelta súbitamente sin señal direccional. Esa vez nomás grité "Pacoooooo" y Francisco Antonio Díaz Mariscal, que fue mi ángel guardian allá en mis años mozos salió de la nada y me levantó del suelo, enderezó la moto y todos nos fuimos felices y contentos a seguir trabajando, porque esa vez estaba probando motos cuando en realidad debía estar trabajando. Por cierto que creo que Paco se fue de mojado a EU, donde seguramente ha de seguir, y espero que le vaya muy bien porque era una excelente persona.

En otra aventura de moto que recuerdo, mi primo Jorge manejaba y yo era nomás acompañante, mi primo arrancó dando show a los vecinos y yo hice lo propio dando una maroma hacia atrás, para luego, sin caerme, colgar cabeza abajo y con las piernas hacia atrás... no es fácil explicar, tendrían que haberme visto, pero era algo más o menos así: @ mi primo pensó que me había caido. No fue sino hasta que se detuvo a mirar, que vió que seguía yo "amarrado" a la moto y sin posibilidad de bajarme. Ciertamente dimos show.

Pero bueno... la anécdota motociclística que ilustra el "saber retirarse a tiempo" fue en Ensenada B.C. en mis tiernos 12s calculo yo.

Íbamos en esa ocasión mi primo Arturo (qepd) de pasajero y un servidor al manubrio.

La moto en cuestión era una chispa carabela como de unos 40 c.c. de esas que se prendían pedaleando y no representaban mayor peligro para nadie con más de un dedo de frente, o por lo menos eso pensé yo.

Para pronto me ofrecí a mostrarle a mi primo la ciudad, ya que él nos visitaba de Perfilandia Jalisco, y la moto fue el medio de transporte elegido, ya que era mi única elección.

Abordamos la moto y con las rodillas casi arrastrando arrancamos despidiéndonos de toda la familia que nos observaban en la cochera de los departamentos donde vivía entonces la tío Perfil Rico McPato, en la calle carabelas a un par de cuadras de la unidad deportiva "Sullivan".

la primera cuadra íbamos derecho así que no hubo problemas, pero luego llegamos a una bifurcación a partir de la cuál podíamos pasar a la derecha o izquierda de la entonces casa de las gemelas Ivonne e Ivette, que luego se hicieran famosas cantando canciones infantiles, pero como ya volvieron a su anonimato original no abundo en la explicación. Teniendo entonces la opción de "izquierda ó derecha" y siendo yo siempre siempre muy democrático, le pregunté a Arturo para dónde quería ir, pero Arturo siempre tan adaptable a mis caprichos me dijo "no sé, para donde tú quieras", mientras tanto seguíamos recortando la distancia con la esquina en una situación que en este momento se me antoja muy paralela a lo del Titanic cuando se acercaba al iceberg con el que habría de chocar y hundirse.

"¿izquierda o derecha?"

"¿izquierda o derecha?"

Pues esperé a Arturo tanto como pude pero nomás no decidió, así que en el último segundo tuve que elegir yo el que sería el destino de mi vida en la próxima cuadra así que giré a la derecha, no, mejor a la izquierda, no mejor a... en ese momento la llanta, apenas más gorda que la de una bicicleta, se derrapó, perdiéndo ya el control de la moto. Hice todavía un par de intentos por salvar la situación ya que la moto no era mía, pero no había lucha. Fue entonces donde apliqué mi filosofía de retirarse a tiempo y me bajé.

Si si si. Me bajé. No frené, no nos caímos, no apagué la moto ni nada simplemente me bajé. No sé muy bien cómo fui tan hábil para bajarme de una moto que avanzaba tal vez a unos 20 km por hora, pero la cosa es que me bajé sin molestar a mi primo que iba sentado atrás de mí y por si fuera poco ni siquiera me caí, simplemente me quedé perfectamente parado a media calle, frente a la casa de las gemelas viendo como Arturo se alejaba todavía copiloteando la moto de mi tía Perfila Casi-el-Paraíso, pero sin ninguna posibilidad de alcanzar el manubrio ya que él iba atrás.

Arturo, que derrochaba estilo con su copete de James Dean y casi nunca fallaba en lo que hacía, fue a estrellarse con la banqueta de las gemelas raspándose las rodillas, triturándose el ego y quedando como si la casa frente a la que cayó lo hubiera atropellado. Ni les cuento el berrinche que hizo, ni les cuento lo mucho que me reí (de hecho me estoy riendo también ahorita) cada que lo recordaba sentado en la parte trasera de la moto agitando las manos frenéticamente al tiempo que la moto avanzaba haciendo eses por la calle carabelas.

Seguramente el capitán del Titanic me hubiera recriminado por abandonar el barco, pero luego de ver la conclusión de la aventura estoy seguro de que era el momento apropiado para retirarme. Debí avisarte que me iba a bajar Arturo, pero no inventes, que estúpidamente divertido te viste.

Nunca soy el último de las fiestas, no me gusta que los meseros me cambien el pisto a vaso desechable y siempre me retiro antes que los ánimos decaigan.

Tía Bertha, espero humildemente haber podido captar siquiera un poquito de todo lo que tenías para ofrecer, fuiste una excelente profesora hasta el último día y, desde siempre, representas una de esas ramitas muy vistosas en mi frondoso árbol genealógico. En el paraíso faltabas tú, ya se completó la familia Mendoza Uribe, que gocen de una excelente vida eterna y allá nos vemos!!

Por último, cabe aclarar que afortunadamente Arturo todavía vivió para acompañarme en mis aventuras algunos años más. Fueron años muy pero muy felices.


Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

La primera impresión

"Sólo tenemos una oportunidad para causar una buena primera impresión". Hoy recordé esa frase, y también recordé a la Tía Matilde...