El 2010 me ha resultado un año muy interesante, que no obstante haber sido un año complicado, me ha dejado un excelente sabor de boca.
Paladeo este fin de año y me sabe a varias cosas. Me sabe a amor. Me sabe a estabilidad. Me sabe a madurez. Este último trago de 2010 me sabe a un mundo de ingredientes, una gran gama de sencillos sabores y sinsabores que en conjunto asocio con una excelente cosecha.
Cosecho el fruto de muchos años de trabajo, de muchos años de coexistencia, de años y años de pensar y de andar por ahí. No siempre sé para dónde voy, pero voy siempre con muchas ganas y con la determinación de llegar. Ya me falta menos.
Me siento bien acompañado, no muy acompañado pero sí bien acompañado. Siento que el tiempo ha ido poniendo cada cosa en su sitio, y que ahora con todo más o menos en orden puedo tomar de aquí y allá sin perder tanto tiempo buscando. El orden tiene sus ventajas.
Cuando hago mi recuento de lo bueno y malo que me deja un año siempre trato de detenerme poco en lo malo y de revolcarme en lo bueno, llenándome totalmente con ello. Esta vez he decidido no hacer un recuento, simplemente pruebo lo que tengo en mi copa y con ese buen sabor me quedo.
Los buenos deseos para todos los que quiero están aquí ahora más que nunca, porque descubro que el sentimiento de bienestar se compone de muchas cositas que casi no se notan, pero que de granito en granito pueden llenar una vida a plenitud y color.
No puedo cerrar los ojos y negar que veo cosas que no me gustan, de modo que me conformaré con tener una influencia positiva, determinante y hasta donde sea posible contagiosa con el mundito que me rodea y comparte conmigo genes, casa y sueños.
Veo el 2011 como un año de esperanza, oportunidad para seguir aprendiendo, tiempo para seguir trabajando y para seguir recolectando los frutos que comeré de llegar a viejo, así como de seguir agregando lecciones, enseñanzas y recuerdos a esa herencia intangible que les quedará a los que me siguen.
Les deseo a todos un cierre de año en familia, con mucho amor, lleno de armonía, y un 2011 que les llene de felicidad, realización, éxito, plenitud y que les haga sentir tan bien como me siento yo hoy.
¡Salud!
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
Las cosas que piensa alguien de 50, que siente que se salió del molde, pero que la verdad en el espejo se ve muy normal. Lo escrito simplemente brota de mi cerebro que en algunas partes está como nuevo y en otras francamente atrofiado. Lo he frenado por años porque creo que no lleva a nada, pero luego de tanto, entiendo que publicarlo tampoco lleva a nada. Así que como dice una frase que le oí a Shrek en su traducción al español: "mejor afuera que adentro". Saludos.
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martes, 14 de diciembre de 2010
lunes, 15 de noviembre de 2010
Ah, el amor, esa cosa esplendorosa.
Sentado aquí, disfrutando de una deliciosa taza de café, escuchando música de Simply Red, me pregunto cuál será la concepción correcta del amor. Ese amor que todos buscamos, que resulta tan ecurridizo y a veces nunca se encuentra en realidad.
Cuál será el amor que realmente se disfruta? el que damos o el que recibimos?, Yo creo tener ambos, sin embargo creo que la sensación que más feliz me hace es la de la armonía.
Creo que se puede querer mucho, pero si junto con ese amor no viene todo el resto del paquete, y logra darnos ese sentido de plenitud, no pasará uno de sentirse como el Jorobado de Notredame, a punto de reventar de tanto amar, pero muy infeliz porque lo único que tiene en su jodida vida es un chingo de amor.
El amor a y de los demás es muy rico, pero justo hoy siento que el mejor amor, el que mejor administra la serotonina y la otra "ina" que no me acuerdo, es el amor por la vida.
Hoy amo la vida tal como es, tal como me trata. Soy uno más en este millonal de gentes, pero soy uno más muy feliz, muy enamorado de la vida y con muchas ganas de trascender, no una trascendencia de premio nóbel, pero sí una trascendencia que deje huella en las personas que amo y las personas que me aman. Deseo que las personas que amo encuentren ese mismo amor que tengo yo por la vida e igualmente encuentren a través de él, el camino a una sana felicidad que no se base en amar a un alguien y en función de ese alguien querer organizar su vida y medir su felicidad. La felicidad, el amor, el sentimiento de bienestar va mucho más allá que una persona, o que un fajo de billetes. La felicidad es un paquete combinado con dosis aleatorias de ingredientes que la vuelven tal. A veces más de uno que de otro, pero siempre con la capacidad de encantarnos, sólo tenemos que aprender a ver con el corazón bien atento, sin dejarnos distraer por los elementos negativos que también abundan, pero que sabemos sólo meten ruido a nuestro propósito de vivir llenos de amor, que a eso venimos.
No nos tomemos la vida en shots, la vida es un regalo maravilloso que se debe tomar de a poco, disfrutando cada trago, paladeando el buqué, separando cada sabor. Señores, les deseo que su vida sea de excelente cosecha.
Perfil de Amor.
Cuál será el amor que realmente se disfruta? el que damos o el que recibimos?, Yo creo tener ambos, sin embargo creo que la sensación que más feliz me hace es la de la armonía.
Creo que se puede querer mucho, pero si junto con ese amor no viene todo el resto del paquete, y logra darnos ese sentido de plenitud, no pasará uno de sentirse como el Jorobado de Notredame, a punto de reventar de tanto amar, pero muy infeliz porque lo único que tiene en su jodida vida es un chingo de amor.
El amor a y de los demás es muy rico, pero justo hoy siento que el mejor amor, el que mejor administra la serotonina y la otra "ina" que no me acuerdo, es el amor por la vida.
Hoy amo la vida tal como es, tal como me trata. Soy uno más en este millonal de gentes, pero soy uno más muy feliz, muy enamorado de la vida y con muchas ganas de trascender, no una trascendencia de premio nóbel, pero sí una trascendencia que deje huella en las personas que amo y las personas que me aman. Deseo que las personas que amo encuentren ese mismo amor que tengo yo por la vida e igualmente encuentren a través de él, el camino a una sana felicidad que no se base en amar a un alguien y en función de ese alguien querer organizar su vida y medir su felicidad. La felicidad, el amor, el sentimiento de bienestar va mucho más allá que una persona, o que un fajo de billetes. La felicidad es un paquete combinado con dosis aleatorias de ingredientes que la vuelven tal. A veces más de uno que de otro, pero siempre con la capacidad de encantarnos, sólo tenemos que aprender a ver con el corazón bien atento, sin dejarnos distraer por los elementos negativos que también abundan, pero que sabemos sólo meten ruido a nuestro propósito de vivir llenos de amor, que a eso venimos.
No nos tomemos la vida en shots, la vida es un regalo maravilloso que se debe tomar de a poco, disfrutando cada trago, paladeando el buqué, separando cada sabor. Señores, les deseo que su vida sea de excelente cosecha.
Perfil de Amor.
martes, 28 de septiembre de 2010
Qué bonito baresito
Justo ahora que revisaba el escaso tráfico en mi blog, recordé esta que a continuación les cuento:
Hace más o menos una década era yo visitante asiduo de Puerto Plácido, ya que mi trabajo me obligaba a ir periódicamente a "supervisar" que las cosas fluyeran armoniosamente en cierta escuela.
Recuerdo también que la obligatoriedad de las visitas no me molestaba en lo absoluto, y que la periodicidad de las vueltas nunca era lo sificientemente frecuente.
Las visitas eran de fin de semana, siendo el sábado el día obligado, aunque me desocupaba temprano y solía quedarme hasta el domingo para poder disfrutar un poquito más de las bondades del Puerto.
Por alguna razón que no entiendo, en el medio que me desempeño hay mucha gente muy culta, con muchos estudios, pero también con gran afición a la bohemia y las bebidas espirituosas. Siendo estos dos temas los que siempre guiaban la agenda al término de la jornada laboral.
Recuerdo en particular dos episodios en los que por lo menos uno de mis colegaas dió alguna nota curiosa.
Un día ya tarde estábamos parados afuera de un baresito que más bien era una cantina en donde nos trataban muy bien porque conocían muy bien a el colega que había propuesto el lugar. Recuerdo que estaba junto a un antro gay muy famoso, y justo afuera estábamos (sin intenciones de entrar) cuando se me perdió Perfil Filósofo Universitario (aquí todos somos académicos hasta que se demuestre lo contrario), pregunté por él y alguien más señaló al suelo, en donde, dentro de una maceta enorme estaba el maestro moviendo pies y manos cual cucaracha panza arriba haciendo un vano esfuerzo por levantarse. Al ver la escena se acercó otro borracho que pasaba y nos dice "yo lo hic! tumbé con la mirada hic!", dos de nosotros, preocupados por el fiestón de claudio, lo levantamos, ya vertical, seguimos con nuestra discusión de a dónde ir, y cuando tocó el turno de Perfil Filósofo de nuevo no estaba, pero ya sabíamos donde buscarlo. Lo levantamos y llevamos a su hotel, de donde huyó sin avisar con rumbo a la central de autobuses.
Recuerdo que ese día Filósofo no llegó a cumplir su cometido de ese fin de semana y abandonó Puerto Plácido antes de presentarse a trabajar. Salud por eso!!
En otra de esas visitas me acompañaba un maestro ya entrado en años que una de dos, o se tomaba su loción y traía aliento a loción todo el día, o usaba brandi para perfumarse, porque siempre olía igual cuando se iba a dormir después de una guarapeta y cuando salía de bañarse fresco como lechuga.
Cenábamos un día en famoso lugar de comida cubana, cuando entre mojito y mojito me dice una compañera, "oye, llévate al maestro porque me está diciendo cosas", y yo, siempre caballero, decidí liberar a la dama de su suplicio. Apuré el mojo y solté la frase "voy a seguirle a otro lado, ¿quién me acompaña?", y el maestro, pese a estar ya entrado en el invierno de su vida, fue el único entusiasta que se puso de pié y se agregó al contingente, que por acuerdo previo era sólo de dos.
Salimos, caminamos un par de cuadras, y entramos en un bar de spring breakers con mucha historia y muchos ebrios, que ahora no es mas que eso, y pedimos un par de cervezas. Sin más preámbulo le digo "voy a buscar alguien con quien bailar" y acto seguido salí por la puerta del bar y regresé a continuar con los mojitos con Perfila Curvilínea, Perfila Viva la Fiesta y Perfila Académica Destacada. Luego de sentarme me preguntan ¿cómo le hiciste? y ya les expliqué, que lo llevé a un bar y le dije que iba a bailar y lo abandoné. Ellas se quedaron muy preocupadas por mi actuar tan desconsiderado, pero en ningún momento me pidieron que fuera por él.
Pasó la noche en tranquilidad, caminamos un poco por el pueblo y nos fuimos a dormir. Pensé que al llegar encontraría al Maestro Perfil Otoñal y Volátil muy molesto y crudo, pero su cama estaba tendida y sin rastro de su llegada.
Sin preocuparme más que por preparar un buen pretexto me dormí. Ya al despertar escuché desde el baño la canción que solía cantar en el momento de la ducha y salió muy redondo y bien fajado en su toalla saludándome con su cotidiana frase "había una vez... truz!!".
Estaba yo preparando mi speech, cuando el toma la palabra y me dice "oye, ayer dónde andabas que me fuí a un baresito muy bonito a bailar. Conocí a una muchacha con la que bailé toda la noche, bailamos en las mesas y ya no supe ni cómo ni a qué horas llegué".
Sepa Dios cómo habrá estado la aventura de Perfil Otoñal y Volátil, pero espero que no la halla visto tan bonita nomás por el lente con el que miraba las cosas ese día a esa hora. Lo bueno es que se divirtió y hasta encontró con quien bailar, porque con Perfila Curvilínea su gestión nomás no iba a prosperar.
Dios sabe por qué pasan las cosas. Cómo pasé momentos divertidos y de buena plática con ese maestro.
Maestro!!!
Perfil Académico.
Hace más o menos una década era yo visitante asiduo de Puerto Plácido, ya que mi trabajo me obligaba a ir periódicamente a "supervisar" que las cosas fluyeran armoniosamente en cierta escuela.
Recuerdo también que la obligatoriedad de las visitas no me molestaba en lo absoluto, y que la periodicidad de las vueltas nunca era lo sificientemente frecuente.
Las visitas eran de fin de semana, siendo el sábado el día obligado, aunque me desocupaba temprano y solía quedarme hasta el domingo para poder disfrutar un poquito más de las bondades del Puerto.
Por alguna razón que no entiendo, en el medio que me desempeño hay mucha gente muy culta, con muchos estudios, pero también con gran afición a la bohemia y las bebidas espirituosas. Siendo estos dos temas los que siempre guiaban la agenda al término de la jornada laboral.
Recuerdo en particular dos episodios en los que por lo menos uno de mis colegaas dió alguna nota curiosa.
Un día ya tarde estábamos parados afuera de un baresito que más bien era una cantina en donde nos trataban muy bien porque conocían muy bien a el colega que había propuesto el lugar. Recuerdo que estaba junto a un antro gay muy famoso, y justo afuera estábamos (sin intenciones de entrar) cuando se me perdió Perfil Filósofo Universitario (aquí todos somos académicos hasta que se demuestre lo contrario), pregunté por él y alguien más señaló al suelo, en donde, dentro de una maceta enorme estaba el maestro moviendo pies y manos cual cucaracha panza arriba haciendo un vano esfuerzo por levantarse. Al ver la escena se acercó otro borracho que pasaba y nos dice "yo lo hic! tumbé con la mirada hic!", dos de nosotros, preocupados por el fiestón de claudio, lo levantamos, ya vertical, seguimos con nuestra discusión de a dónde ir, y cuando tocó el turno de Perfil Filósofo de nuevo no estaba, pero ya sabíamos donde buscarlo. Lo levantamos y llevamos a su hotel, de donde huyó sin avisar con rumbo a la central de autobuses.
Recuerdo que ese día Filósofo no llegó a cumplir su cometido de ese fin de semana y abandonó Puerto Plácido antes de presentarse a trabajar. Salud por eso!!
En otra de esas visitas me acompañaba un maestro ya entrado en años que una de dos, o se tomaba su loción y traía aliento a loción todo el día, o usaba brandi para perfumarse, porque siempre olía igual cuando se iba a dormir después de una guarapeta y cuando salía de bañarse fresco como lechuga.
Cenábamos un día en famoso lugar de comida cubana, cuando entre mojito y mojito me dice una compañera, "oye, llévate al maestro porque me está diciendo cosas", y yo, siempre caballero, decidí liberar a la dama de su suplicio. Apuré el mojo y solté la frase "voy a seguirle a otro lado, ¿quién me acompaña?", y el maestro, pese a estar ya entrado en el invierno de su vida, fue el único entusiasta que se puso de pié y se agregó al contingente, que por acuerdo previo era sólo de dos.
Salimos, caminamos un par de cuadras, y entramos en un bar de spring breakers con mucha historia y muchos ebrios, que ahora no es mas que eso, y pedimos un par de cervezas. Sin más preámbulo le digo "voy a buscar alguien con quien bailar" y acto seguido salí por la puerta del bar y regresé a continuar con los mojitos con Perfila Curvilínea, Perfila Viva la Fiesta y Perfila Académica Destacada. Luego de sentarme me preguntan ¿cómo le hiciste? y ya les expliqué, que lo llevé a un bar y le dije que iba a bailar y lo abandoné. Ellas se quedaron muy preocupadas por mi actuar tan desconsiderado, pero en ningún momento me pidieron que fuera por él.
Pasó la noche en tranquilidad, caminamos un poco por el pueblo y nos fuimos a dormir. Pensé que al llegar encontraría al Maestro Perfil Otoñal y Volátil muy molesto y crudo, pero su cama estaba tendida y sin rastro de su llegada.
Sin preocuparme más que por preparar un buen pretexto me dormí. Ya al despertar escuché desde el baño la canción que solía cantar en el momento de la ducha y salió muy redondo y bien fajado en su toalla saludándome con su cotidiana frase "había una vez... truz!!".
Estaba yo preparando mi speech, cuando el toma la palabra y me dice "oye, ayer dónde andabas que me fuí a un baresito muy bonito a bailar. Conocí a una muchacha con la que bailé toda la noche, bailamos en las mesas y ya no supe ni cómo ni a qué horas llegué".
Sepa Dios cómo habrá estado la aventura de Perfil Otoñal y Volátil, pero espero que no la halla visto tan bonita nomás por el lente con el que miraba las cosas ese día a esa hora. Lo bueno es que se divirtió y hasta encontró con quien bailar, porque con Perfila Curvilínea su gestión nomás no iba a prosperar.
Dios sabe por qué pasan las cosas. Cómo pasé momentos divertidos y de buena plática con ese maestro.
Maestro!!!
Perfil Académico.
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