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miércoles, 17 de agosto de 2011

¿De dónde llega la inspiración?

El otro día mi muy querida tía Perfila Docenta leyó alguna línea que escribí en mi feis y me dijo "aprovecha y escribe porque andas instpirado", y decía bien, porque recuerdo que en ese momento pensaba y pensaba y me fluian las ideas como ya pocos día me pasa últimamente.

Ignoro de dónde viene la inspiración.

¿Qué detona la explosión de ideas que gotean del grifo mucho más rápido de lo que uno puede plasmarlas en algún lado para sentar precedente?

Han pasado ya dos terceras partes de este año y es momento que ya de plano me olvidé de guardar papelitos con ideas que luego me contaría a mí mismo en mi blog.

Tengo la teoría de que la depresión adormece las intenciones, pero aviva las impresiones.

Este año a diferencia de los dos previos ha sido de mucha tranquilidad espiritual, y tal parece que el espíritu es el que escribe, porque descansando el espíritu no escribo un carajo.

Esto no quiere de ninguna forma decir que me quiero poner triste para escribir, pero si dice que extraño que me pasen las ideas por enfrente casi como esos banners electrónicos que despliegan mensajes encendiendo foquitos que se deslizan de derecha a izquierda.

Inspiración creadora, Yo principal que te ocultas en este Yo secundario que de tan pobre de ideas parece casi un holograma del que viste y calza, ven y saluda por lo menos.

Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

lunes, 6 de junio de 2011

Y hoy alguien lo logró.

Llevaba mucho tiempo logrando controlar esa furia que vive en mí.

Finalmente hoy una loca del volante encontró en mi descuido al manejar un excelente pretexto para recordarme de dónde vengo.

A toda acción corresponde una reacción, y yo reaccioné.

Soy Perfil espejo y me reflejo.

lunes, 28 de marzo de 2011

18 años no es nada.

hace un par de días cumplí 18 años de hacer feliz a mi misma esposa.

El festejo la verdad no hizo justicia al motivo, porque la verdad nadie daba un cacahuete por el matrimonio de este ojoalegre muchacho, y ahora, mirando atrás, me siento muy orgulloso de lo que con tanto trabajo he formado: mi familia.

Si veinte años no es nada, decía Gardel, dieciocho es nada menos dos. En dos años seré recién casado nuevamente.

De verdad se me ha hecho rápido.

Estoy más frentón, finalmente las canas empiezan a salir aquí y allá como sexis alambrones blancos; la espalda me duele y me tengo que sentar de ladito y levantarme del retrete colgándome de la toalla; camino como Cuasimodo, traigo la trompa hinchada por caminar descalzo y estoy más ciego que un topo, pero me cae que se me ha hecho rápido.

Perfil atemporal

lunes, 14 de febrero de 2011

Soñar no cuesta nada.

Sueño que despierto.

Despierto, recito mi lista de bendiciones de todos los días: "gracias Dios por regalarme un día mas, gracias por cuidar a la gente que quiero, gracias por mi madre, por mis hermanos, mi esposa y mis hijas..."

Estiro la pierna derecha a oscuras y atino a la chancla. Me calzo las dos y me levanto.

Es un día como muchos, a los que estoy tan acostumbrado que encuentro rutinario a más no poder. Observo el mar ondeando levemente bajo la tenue brisa. El sol quiere empezar a coquetear con la punta de las palmeras que mi esposa tanto insistió en que sembráramos alrrededor de la alberca, que también insistió y fue inflexible en que fuera infinity. Una palmera crece en promedio un metro por año, de modo que viendo estas calculo que sería en el 2000 que se plantaron. Bajar un coco es una pesadilla, de modo que cuando mis hijas me pedían cocos casi siempre acabé comprándolos.
No sé cómo pude acostumbrarme a este paisaje al grado de preferir ver algo en el televisor mientras saboreo mi café, antes de caer embelezado por la película que la naturaleza prepara para mí y unos pocos mortales en esta parte de la costa.
Como nunca he visto el amanecer en el lado este, siempre me he imaginado los amaneceres en los que el sol sale por el mar, pero creo que la puesta del sol en el azul profundo no tiene comparación.
Siempre he sido amante de los autos, así que dediqué muchos años de mi vida a soñar que compraba y manejaba mis autos ideales para robar miradas en los semáforos. Es una ironía de la vida que ahora que traigo el auto de mis sueños no haya ningún semáforo en el cual hacer alto para que me vean.
Recuerdo que a mis quince inventaba cualquier pretexto para usar el carro de mi mamá, pero ahora a mis 40 no recuerdo el último día que manejé. Mis hijas nunca han seguido mis gustos y aficiones así que no creo que se vayan a pelear por mi carro cuando decida prescindir de él. Tal vez acabe vendiéndoselo a precio de regalo a algún amigo, como siempre he hecho con mis cosas, porque bien dice mi esposa "soy re bueno pa vender".

Voy por la tercera taza de café del día y creo que ya es hora de el paseo en lancha del miércoles. En la ciudad solía matar la semana el viernes, y desde ahí no volvía a pensar en el trabajo hasta el lunes entrando al estacionamiento. Que pesadilla el trabajo de burócrata en esa oficina a la que llegaba brincando de grupo en grupo, del grupo de conductores histéricos al grupo de peatones frenéticos, y de este, al grupo de checadores de tarjeta y de ahí al mar de gente que inundaba las oficinas en cuestión de minutos. Ahora veo esos días tan lejanos que parece un sueño de hace muchos, muchos años.
Saldré en la lancha a pescar la comida. Nada como un robalo fresco, tortillas estilo mexicano (cortesía de la mucama) y un buen guacamole del que hace mi esposa. Siempre fui un preocupado de mis arrugas, recuerdo que no quería que me diera ni el sol porque quería envejecer un poco más dignamente que esto, porque estas patas de gallo han crecido a pasos agigantados de tanto sol. Podré ahorrarme unos pocos kilos de pescado a la semana pero la factura me sale más cara en la cara. Ernest Heminway se veía chavo junto a mí. El viejo y el mar fue un libro que me marcó, supongo por eso acabé en esta vida tan aburrida pero también tan buscada.
¿Dónde estarán mis huaraches?
Ya no recuerdo la última vez que mis hijas pasearon conmigo en la lancha. En el yate nunca me hicieron el feo y hasta a sus amiguitas invitaban, pero era mucho para el uso que le doy, perdí mucho más tiempo cuidándolo y reparándolo que lo que disfruté paseando en él. Al principio me molestaba el agua en el fondo, porque me ensuciaba los pies y tan poco acostumbrado a caminar descalzo me molestaba caminar con los zapatos mojados. Lo ueno de mis huaraches es que con tanto fregado callo ya los siento como parte de mis no muy bonitos pies. Bonito pescador resulto sin saber nadar. A nadie de los del dominó de los martes le he contado que no nado. Creo que se morirían de la risa luego de las aventuras que hemos pasado en el mar, confiando en que en caso necesario contarían conmigo para atender cualquier emergencia en el agua.

Llevo tanto rato pensando en bajar las escaleras a la costa que se me hace que ya mejor me tomo la primera cerveza del día y cambio el menú por unas almejas con mucho limón y un toque de sal. He comido almejas y ostiones tantas veces que si su fama popular de afrodisíacas fuera tan cierta ya hubiera necesitado una buena dosis de litio para atenuar el candor, jajaja.

Mi esposa viaja tanto a la cuidad con las niñas que ya paso gran parte del año solo. Este retiro más que del trabajo resultó ser un retiro de mi vida tal como la conocía. Si un día me muero podrían pasar un par de semanas antes de que Pepe el de la tienda o los viejos del dominó me echen de menos. Sólo para eso le veo utilidad al celular, para que cuando no lo conteste sepan que ya me morí... o que me fui a pescar y lo olvidé.

Tal vez mañana desempolve el convertible para visitar a mi antiguo amigo de Playa Sola. Ya no estoy para andar en moto y tengo un par de años sin verlo. Bien merece echar a andar el cacharro superdeportivo para ir a visitarlo y salir a buscar un semáforo en el que nos puedan ver esperando la luz verde, con nuestros sombreros de palma y nuestras camisas hawaianas. Par de rabos verdes.

Tal vez esta tarde sólo camine. En estas fechas la playa está llena de huevos de tortuga. Podré salvar unos pocos para ayudar a que esas pequeñas mueran comidas por un pez y no por un humano irrespetuoso de la naturaleza. Tomaré un paquete de cervezas y caminaré hasta el faro. Hago seis cervezas de ida y vuelta. Caminar un six me hará bien.

Que buenas almejas.

A la nevera. Al mal paso darle prisa.

Soñar no cuesta nada.

Soy perfil bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

martes, 14 de diciembre de 2010

Se acaba el 2010, un año interesante.

El 2010 me ha resultado un año muy interesante, que no obstante haber sido un año complicado, me ha dejado un excelente sabor de boca.
Paladeo este fin de año y me sabe a varias cosas. Me sabe a amor. Me sabe a estabilidad. Me sabe a madurez. Este último trago de 2010 me sabe a un mundo de ingredientes, una gran gama de sencillos sabores y sinsabores que en conjunto asocio con una excelente cosecha.
Cosecho el fruto de muchos años de trabajo, de muchos años de coexistencia, de años y años de pensar y de andar por ahí. No siempre sé para dónde voy, pero voy siempre con muchas ganas y con la determinación de llegar. Ya me falta menos.
Me siento bien acompañado, no muy acompañado pero sí bien acompañado. Siento que el tiempo ha ido poniendo cada cosa en su sitio, y que ahora con todo más o menos en orden puedo tomar de aquí y allá sin perder tanto tiempo buscando. El orden tiene sus ventajas.
Cuando hago mi recuento de lo bueno y malo que me deja un año siempre trato de detenerme poco en lo malo y de revolcarme en lo bueno, llenándome totalmente con ello. Esta vez he decidido no hacer un recuento, simplemente pruebo lo que tengo en mi copa y con ese buen sabor me quedo.
Los buenos deseos para todos los que quiero están aquí ahora más que nunca, porque descubro que el sentimiento de bienestar se compone de muchas cositas que casi no se notan, pero que de granito en granito pueden llenar una vida a plenitud y color.
No puedo cerrar los ojos y negar que veo cosas que no me gustan, de modo que me conformaré con tener una influencia positiva, determinante y hasta donde sea posible contagiosa con el mundito que me rodea y comparte conmigo genes, casa y sueños.
Veo el 2011 como un año de esperanza, oportunidad para seguir aprendiendo, tiempo para seguir trabajando y para seguir recolectando los frutos que comeré de llegar a viejo, así como de seguir agregando lecciones, enseñanzas y recuerdos a esa herencia intangible que les quedará a los que me siguen.
Les deseo a todos un cierre de año en familia, con mucho amor, lleno de armonía, y un 2011 que les llene de felicidad, realización, éxito, plenitud y que les haga sentir tan bien como me siento yo hoy.

¡Salud!

Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Fin del año 2010, fin de Perfil Bajo 2010.

Hoy es viernes.
Hoy termina la penúltima semana laboral del año.
Con este año se termina también la pimera década del siglo XXI
Mañana y pasado tengo fiestas grandotas, con familias felices, organizadas por importantes motivos... qué bonito.

Este fin de año creo que nomás asistiré a una posada, ya que me he sentido muy poco amigo y sin mucho ánimo de festejar al niño de la forma más tradicional y pagana.

Quiero pensar que este fin de año marcará tambien para mí, el término de ciertas cosas, de ciertas actitudes, y que de la misma forma pintará la línea de inicio para otras nuevas, renovadas, más limpias, más nobles.

Este año que se me está acabando me marcó mucho por dentro. No sé ni bien explicar cómo ni por qué, pero aunque desde hace años me doy cuenta que voy cambiando, siento que este año está siendo fundamental en estos cambios.

Es tiempo de ponerse serio, es tiempo de empezar a poner mucha atención en acciones y decisiones que otras veces he tomado a la ligera. Es tiempo de cuidar mucho lo que digo. Es tiempo de pensar mucho, mucho más. Es tiempo también de escuchar. No puedo andar por la vida disfrutando nada más el sonido de mi voz y regodeándome en los bonitos conceptos que a veces tengo de mí. Quiero escuchar, quiero mirar con otros ojos y llenarme de lo que tengo alrededor. Es tiempo de cuidarme más, porque aunque hasta ahora parezco ser de hule, no puedo seguir confiado de que así sea. He visto como muchas personas se acaban casi frente a mis ojos, y aunque es un proceso muy natural, no deja de sorprender lo rápido de avanza. Yo me siento "casi" igual, me duelen más las rodillas, me duele más la espalda, me rinde menos la noche, me llena más la comida, me antoja menos la cheve, me cala más el frío, me cubre menos el pelo... pero eso si, sigo estando bien pinche guapo.

Físicamente eso me noto, aunque seguro hay más. Pero emocionalmente también veo y siento cambios, por mencionar algunos, me despierto muy positivo por las mañanas, tolero mucho mejor las cosas que me molestan, hablo menos, pero cuando hablo trato de decir más, participo menos en las polémicas porque le he perdido el gusto a discutir, disfrutando mucho más ahora el siemple hecho de compartir.

Me siento muy orgulloso de mi trabajo como padre hasta ahora. Sé que no he sido el mejor, pero espero estar criando a dos seres humanos únicos, adorables, inteligentes, empáticos, racionales, altruistas, solidarios, amorosos, honestos, sinceros, determinados. Mexicanas ejemplares, exitosas, felices, a las que espero Dios les dé la dicha de gozar una larga vida y, si es su deseo, formar una familia. Ni hablar de que son bellísimas y el mundo gira alrededor de ellas. Son el sol.

Sé también que como persona me falta, y a estas alturas ya me faltó por el resto de mi vida, mucho para ser todo lo que idealizo. Sé que tengo una gran colección de defectos que ya de plano no se corrigieron, pero ya aprendí a aceptarme como la persona imperfecta que soy sin frustrarme.

Entiendo que todos llegamos a este mundo con una mano adelante y otra atrás, y que a cada quién nos son otorgadas "herramientas" con las que habremos de forjar nuestra vida. Las herramientas que a mí me fueron dadas no son de las que más ayudan para proyectar lo que muchos conceptualizamos como éxito, pero siento que sí me fueron dadas las herramientas que llevamos dentro para alcanzar ese otro tipo de éxito que no se vé. El éxito de sentirse pleno y en paz con uno mismo. El éxito de saber que se hacen o por lo menos se intenta hacer las cosas bien, el éxito de alcanzar la felicidad con lo que se tiene y no vivir esperando a que llegue lo que hubiera querido tener. Estoy cierto de que todavía hay cosas por venir, pero no pienso vivir esperando. Tengo lo que tengo, y sólo con eso puedo hacer mis planes.

En el apartado de los reproches y los errores cometidos tengo muchas cosas que no me he podido perdonar. Tengo mi lista de culpas grabada en piedra y espero que Dios sí me perdone porque yo nomás no he podido.

Todo lo que comento forma parte de lo que soy: Un tipo animado por un puño de consejos, costumbres, defectos, intenciones, actitudes, recuerdos y planes.

Este soy al término de este año. No mejor y tampoco peor, sólo evolucionado. Distinto. Recargado, JA!!!

¿Tú quién eres?

Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Ándele, por bromista.

Hoy me duele el estómago de todo lo que alguien me contestó por un comentario que puse en cierto sitio.

La mitad del tiempo no hablo en serio, y en una de estas bromas me pusieron como camote. No hay que darle mayor importancia, pero lo que más me picó el orgullo fue que me corrigieran una palabra con otra peor.

Entre las cosas que no les deseo ni a los que algún día llegaran a ser mis enemigos (porque no tengo ninguno declarado), es que los corrija un idiota. Ser corregido por un idiota lo pone a uno, por lo menos en apariencia en la mala postura de ser todavía más idiota que el que corrige.

En fin.

La navidad viene ya dejándose caer sobre mi ciudad, empezando a invadirme poco a poquito de ese sentimiento de alegría y esperanza de que cosas mejores están por venir.

Gracias vida por todo, vamos bien.

Perfil falible.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Ah, el amor, esa cosa esplendorosa.

Sentado aquí, disfrutando de una deliciosa taza de café, escuchando música de Simply Red, me pregunto cuál será la concepción correcta del amor. Ese amor que todos buscamos, que resulta tan ecurridizo y a veces nunca se encuentra en realidad.

Cuál será el amor que realmente se disfruta? el que damos o el que recibimos?, Yo creo tener ambos, sin embargo creo que la sensación que más feliz me hace es la de la armonía.

Creo que se puede querer mucho, pero si junto con ese amor no viene todo el resto del paquete, y logra darnos ese sentido de plenitud, no pasará uno de sentirse como el Jorobado de Notredame, a punto de reventar de tanto amar, pero muy infeliz porque lo único que tiene en su jodida vida es un chingo de amor.

El amor a y de los demás es muy rico, pero justo hoy siento que el mejor amor, el que mejor administra la serotonina y la otra "ina" que no me acuerdo, es el amor por la vida.

Hoy amo la vida tal como es, tal como me trata. Soy uno más en este millonal de gentes, pero soy uno más muy feliz, muy enamorado de la vida y con muchas ganas de trascender, no una trascendencia de premio nóbel, pero sí una trascendencia que deje huella en las personas que amo y las personas que me aman. Deseo que las personas que amo encuentren ese mismo amor que tengo yo por la vida e igualmente encuentren a través de él, el camino a una sana felicidad que no se base en amar a un alguien y en función de ese alguien querer organizar su vida y medir su felicidad. La felicidad, el amor, el sentimiento de bienestar va mucho más allá que una persona, o que un fajo de billetes. La felicidad es un paquete combinado con dosis aleatorias de ingredientes que la vuelven tal. A veces más de uno que de otro, pero siempre con la capacidad de encantarnos, sólo tenemos que aprender a ver con el corazón bien atento, sin dejarnos distraer por los elementos negativos que también abundan, pero que sabemos sólo meten ruido a nuestro propósito de vivir llenos de amor, que a eso venimos.

No nos tomemos la vida en shots, la vida es un regalo maravilloso que se debe tomar de a poco, disfrutando cada trago, paladeando el buqué, separando cada sabor. Señores, les deseo que su vida sea de excelente cosecha.

Perfil de Amor.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Un día como muchos, nada que destacar.

Hoy es un día de esos en los que no tengo nada que contar, y por lo mismo, creo que es digno de ser descrito, porque muchos de mis días son así.

No es sencillo agradecer las bondades de la vida cuando está uno tratando de despegar los párpados y luchando por enderezar la columna para saltar de la cama, sin embargo, llevo ya algunos años acostumbrado a hacerlo. Gracias por la vida, por el bienestar de mi gente y por la oportunidad de lanzarme al mundo a gozar de un día más.

en el trayecto a dejar a Perfila bella adolescente a la escuela, cambié la radio de estación luego de escuchar que la conductora decía "un saludo a todos los matrimonios en crisis". Pensé que sería mejor escuchar algo del Ipod, ya no recuerdo qué, porque estoy estrenando toda mi música ya que borré mis seis mil canciones por un error hace un par de días.

Ha sido un día muy fresco, en el que como a diario, sólo tomo unas dos dosis de sol de unos veinte segundos cada una. Me he de ver muy extraño caminando con los ojos cerrados, abriendo los brazos como queriendo abrazar al cielo, pero es una de las mejores formas que encuentro para conectarme con el día y el mundo, luego de tantas horas aquí encerrado sin luz ni ventilación natural.

El comedor no entregó nada espectacular, fue nada más el requisito cumplido. Como muchos muchos días. Me alivia saber que en casa me esperan unos chiles rellenos y un par de buenos vasos de agua de frutas.

En el pasillo me encontré a la secretaria de alguien con quien busco una cita desde hace semanas y le pregunté "¿qué hay?", "nada" me contesta, "¿pero va a haber?" le reviro, y ella consulta "¿tu cita?", "sí" le aclaro, como si pudiera estarle yo pidiendo otra cosa. Ni que fuera navidad.

Me encontré con la secretaria de otra área y al igual que siempre me dice "en verdad me caes bien", y yo, como siempre también, le contesto "te lo agradezco de verdad". ¿por qué le caeré bien?... gente rara.

Este trabajo me hace desconectarme del mundo real. Luego no me creen cuando llego muy callado a la casa que es por el trabajo, y es que la verdad, siento que a lo largo del día me voy desconectando de lo que pasa afuera y tardo un rato en sintonizarme con lo que "se vive" en la ciudad y el hogar. A veces me duermo antes de que suceda.

Recuerdo mis años de jóven adolescente, cuando un día perfecto era cuando conocía a una niña bonita, o cuando no había escuela, o cuando salíamos de vacaciones. Ahora pasa algo curioso, porque, aunque por un lado, ya no tengo esa bendita inocencia y falta de malicia que me permitía vivir feliz, libre de las preocupaciones del mundo de los adultos, ahora tengo mis sentidos mucho más despiertos a las cosas más sencillas. Puedo sentirme pleno observando un buen paisaje, o viendo el mundo a través de mis hijas, bebiendo una cerveza frente al mar, escuchando una buena canción o cosas como esas.

Me queda claro que el mundo es perfecto, como igualmente perfectos llegamos todos a él. Que nos desviemos en el camino es otro tema, pero somos perfectos y venimos equipados para encajar perfectamente en este perfecto mundo.

Hoy armonizo con mi mundo y agradezco las bondades que me han sido dadas en mi transitar por esta vida.

Perfil Grato.

lunes, 13 de septiembre de 2010

¡¡¡Feliz cumpleaños a mí!!!

Es oficial.

Ayer cumplí cuarenta años, mismos que festejé en pequeño en casa de mi mamá, ya que mi familia se fue de viaje emergente por otro viaje al mas allá que no estaba agendado.

El menú:
enchiladas de pollo, arroz y frijoles con un toque picante. Arroz con leche para el postre y cerveza para el comentario.

Muy rico y memorable, porque fue mi primera comida de cuarentón.

El tío Perfil crítico me regaló unos pantalones que me gustaron mucho.

Y ya.

El día anterior ya había héchome mi festejo "con los cuates", mismo al que no fui más que yo, porque previamente les cancelé a todos ya que tendría un día muy ocupado. La fiesta transcurrió sin sobresaltos, y terminó como a media noche, cuando me acabé mis cervezas y se terminó el último de los tres documentales sobre la caída del World Trade Center de Nueva York. No encendí bengalas porque andaba en calcetines y no me pareció buena idea bajar así al jardín botánico que rodea mi apartamento.

No obstante lo sencillo de mis celebraciones me sorprende mi actitud tan positiva para convertirme en cuarentañero. Si digo que por dentro estoy con bombo y platillo no miento. No es sarcasmo, estoy realmente feliz.

Estoy superando el abrazatón de la oficina bastante bien. En no más de una hora calculo que será hora del pastel, acto para el que ya estoy preparado a ver no más de unas 8 personas, ya que cuando me invitan al pastel de alguien de aquí por los alrededores de la oficina siempre pregunto ¿quién cumple? y casi invariablemente escucho el nombre y digo ¿y ese quién es? y no voy. A veces nomás recibo mi rebanada de pastel acá en mi escritorio. A veces no.

Habiendo pues sembrado tanto amor entre mis compañeros, no me va a sorprender que nadie me acompañe a partir mi pastel. No importa.

Alguien vino hace un rato, me llamó por mi nombre y pensé "ah que caray, otro abrazo" y ya me levanto parsimoniosamente, me quito el ipod y los audífonos y me desarrugo la camisa. Mi interlocutor se queda mirando los globos en mi escritorio, el letrero de "feliz cumpleaños" que ya se despegó por la cinta adhesiva corriente que nos compra el Shopping manager, y algunas serpentinas pegadas aquí y allá en mis muebles. Con los ojos a un lado y al otro pero sin mirarme directamente me dá un par de instrucciones, se voltea y se retira dejándome con una sonrisa en la cara y los brazos como el Cristo de los Brazos Caídos de Barra de Navidad, Jalisco.

No quiero aventurarme a pensar en los motivos que tuvo para no abrazar a este bombón, pero la verdad se vió muy cómico el asunto.

Hace apenas tres días mi hija me sorprendió diciéndome que un amigo de ella pensó que yo era el hermano y no el papá. El hermano de drácula, bien podría terminar la frase.

Otra compañera me cayó muy bien un día que escuchó mi edad y comenta: treinta y nueve!!!!????, orale, te ves de cuarenta y seis!!!!!

Retomando el tema de los pantalones regalados, ya los traigo puestos y me encantan, pero sucede que se me bajan. Ya le apreté un hoyito más al cinturón y nada. Se siguen bajando. En un breve análisis en el baño pude constatar que el problema se debe a que los diseñadores siguen dejando un espacio para el trasero, cuando en realidad muy pocos traseron sobreviven hasta los cuarentas. Así como hay corte recto, corte amplio, entubado y yo qué sé, debería también haber "corte sin trasero" y tal vez ponerle al diseño unos botones para los tirantes. Me veo muy bien mis pantalones pero hay que reconocer que la única forma de que parezca yo tener algo en qué sentarme es subirme los pantalones hasta casi las axilas, cosa que acarrea otras incomodidades. Ya entrado en mejoras a los diseños de los pantalones masculinos se me ocurre que podría haber también un "corte para hombre con panza" ó "pantalón con escote pronunciado", para que podamos seguir usando nuestros pantalones a la cintura sin importar la pancita cervecera. Porque luego vé uno a los panzones bien orgullosos "yo sigo siendo cintura 34", ajá, nomás que ahora usas el pantalón a medio trasero porque si lo llegaras a la panza serías cintura 40.


Bien.


Hoy pagan, me han abrazado casi todas las mujeres bellas de esta oficina (se me están escapando dos y muchas feas a las que me les estoy escapando yo), voy a comer pastel, mañana martes es el último día laboral de la semana y en dos horas más estaré comiendo "bistec arrollado" sólo con mi alma, y sesenta personas más en el comedor institucional. Espero que el nombre del platillo no sea una forma elegante para decir que la vaca en turno tuvo una muerte trágica.

¡¡¡¡No podría estar mejor!!!!

¡¡Feliz cumpleaños a mí!!

En una nota al margen pero con mucho respeto, descanse en paz mi compadre Efraín, quien ya llevaba algún tiempo librando una batalla con la que algún día vendrá por todos nosotros.

Afectuosamente,
Perfil geriátrico.

La primera impresión

"Sólo tenemos una oportunidad para causar una buena primera impresión". Hoy recordé esa frase, y también recordé a la Tía Matilde...