Las pasadas dos semanas, como desde el año pasado es una antigua tradición, tuve que atender a mucha gente en mi trabajo. Habrán sido unas 800 jóvenes, todas mujeres, todas ansiosas de un sí de mi parte.
De esta muestra, que surge de una situación laboral, me permito hacer algunas observaciones personales:
Todas las mamás bonitas, acompañaban a hijas bonitas.
Muchas hijas bonitas eran acompañadas de madres feas.
Muchas madres feas se comportaban horrible.
Hubo unas tres madres horribles que se comportaron horripilantemente.
Muchas jóvenes tienen algún grado de discapacidad para comprender documentos escritos o no leen.
Muchas madres de las jóvenes arriba mencionadas también o tampoco.
Las feas tienden a ser hurañas en su trato, no así las bonitas, que en general fueron más tendientes a conversar.
Unos pocos hombres que se acercaron con alguna pregunta fueron en general amables y aceptaron mis respuestas sin respingo.
Algo así como la tercera parte de cada persona atendida, cree que es la excepción de la regla (cualquier regla).
Hubo quien se preguntó por qué era yo tan amable, que qué enferma intención me movería.
Todas las mamás que asistieron para apoyar a sus hijas en sus gestiones sobraron. Ser sobreprotectoras a ese grado con jóvencitas de 18 años no les hace ningún favor.
Por último, pero no de menor importancia, hubo algunas muchachitas tan tontas, tan pero tan tontas que me sorprende que hayan sobrevivido a 15 años de formación escolar, aprobando sus materias, y pudiendo seguir siendo tan tontas.
Soy Perfil Bajo y al que nace pa'tamal...
Las cosas que piensa alguien de 50, que siente que se salió del molde, pero que la verdad en el espejo se ve muy normal. Lo escrito simplemente brota de mi cerebro que en algunas partes está como nuevo y en otras francamente atrofiado. Lo he frenado por años porque creo que no lleva a nada, pero luego de tanto, entiendo que publicarlo tampoco lleva a nada. Así que como dice una frase que le oí a Shrek en su traducción al español: "mejor afuera que adentro". Saludos.
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
jueves, 3 de mayo de 2012
miércoles, 17 de agosto de 2011
¿De dónde llega la inspiración?
El otro día mi muy querida tía Perfila Docenta leyó alguna línea que escribí en mi feis y me dijo "aprovecha y escribe porque andas instpirado", y decía bien, porque recuerdo que en ese momento pensaba y pensaba y me fluian las ideas como ya pocos día me pasa últimamente.
Ignoro de dónde viene la inspiración.
¿Qué detona la explosión de ideas que gotean del grifo mucho más rápido de lo que uno puede plasmarlas en algún lado para sentar precedente?
Han pasado ya dos terceras partes de este año y es momento que ya de plano me olvidé de guardar papelitos con ideas que luego me contaría a mí mismo en mi blog.
Tengo la teoría de que la depresión adormece las intenciones, pero aviva las impresiones.
Este año a diferencia de los dos previos ha sido de mucha tranquilidad espiritual, y tal parece que el espíritu es el que escribe, porque descansando el espíritu no escribo un carajo.
Esto no quiere de ninguna forma decir que me quiero poner triste para escribir, pero si dice que extraño que me pasen las ideas por enfrente casi como esos banners electrónicos que despliegan mensajes encendiendo foquitos que se deslizan de derecha a izquierda.
Inspiración creadora, Yo principal que te ocultas en este Yo secundario que de tan pobre de ideas parece casi un holograma del que viste y calza, ven y saluda por lo menos.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
Ignoro de dónde viene la inspiración.
¿Qué detona la explosión de ideas que gotean del grifo mucho más rápido de lo que uno puede plasmarlas en algún lado para sentar precedente?
Han pasado ya dos terceras partes de este año y es momento que ya de plano me olvidé de guardar papelitos con ideas que luego me contaría a mí mismo en mi blog.
Tengo la teoría de que la depresión adormece las intenciones, pero aviva las impresiones.
Este año a diferencia de los dos previos ha sido de mucha tranquilidad espiritual, y tal parece que el espíritu es el que escribe, porque descansando el espíritu no escribo un carajo.
Esto no quiere de ninguna forma decir que me quiero poner triste para escribir, pero si dice que extraño que me pasen las ideas por enfrente casi como esos banners electrónicos que despliegan mensajes encendiendo foquitos que se deslizan de derecha a izquierda.
Inspiración creadora, Yo principal que te ocultas en este Yo secundario que de tan pobre de ideas parece casi un holograma del que viste y calza, ven y saluda por lo menos.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
jueves, 21 de julio de 2011
El famoso caballero Inglés.
¿Qué les queda a los oriundos de Inglaterra de ese concepto tan difundido en el mundo?
De no ser por las viejas películas, los Ingleses que veo desde que tengo memoria tienen lo mismo de caballeros que lo que las tortas cubanas tienen de cubanas.
Perfil Bajo.
De no ser por las viejas películas, los Ingleses que veo desde que tengo memoria tienen lo mismo de caballeros que lo que las tortas cubanas tienen de cubanas.
Perfil Bajo.
lunes, 4 de abril de 2011
herpes labial ¿qué hacer?
Hoy cumplo una semana con un fuego en la boca.
Tengo mis teorías sobre las causas detonantes de mis fuegos, que no siempre tienen mucho que ver con las teorías médicas. Una vez un homeópata me recetó unos chochos con un medicamento que prometía curarlos. Acompañó su frasquito con la indicación de dejar de tomar café y refrescos de cola, dormir mínimo ocho horas diarias, no fumar, no ingerir bebidas alcohólicas, no preocuparme, no asolearme, no caminar descalzo y no recuerdo que cosas más. Lo que si recuerdo es que después de la larga lista de indicaciones me hice el ánimo de que me iban a seguir saliendo fuegos de por vida.
Este reciente episodio tiene dos posibles causas, la primera que pensé, es que fue por lavar al carro bajo el sol y luego entrar descalzo a la casa. La segunda posible causa es que mi esposa, que tiene la "curiosa" costumbre de rellenar frasquitos, rellenó un envase de crema para la cara, con una crema rara con brillos dorados, muy apropiada para Paulina Rubio, pero muy desafortunada para un oficinista, ya que me hizo andar con la cara con brillitos dorados todo el día y ser la envidia de mis compañeras.
No se siente uno muy bello con estas tarugadas explotando en la boca, mucho menos, cuando como en mi caso, se ve uno obligado a exhibirlas toda una semana en un congreso con 1200 personas, en donde a todos los mandan "con él" (o sea, conmigo) para una cosa o para otra.
Es muy frustrante ver como, cada que parece que ya se cura, viene algún pendejo y me hace reir, partiéndoseme de nuevo la jeta y teniendo que volver a cicatrizar desde cero.
Luego de este preámbulo, viene pues el consejo para el cuidado de los fuegos, el famoso herpes labial:
NO HAY UNA SOLA MALDITA POSIBILIDAD DE CUIDAR ESTAS MADRES, UNA VEZ QUE EMPIEZA UNO A SENTIR UNOS BRINQUITOS COMO QUE UNA HORMIGA BAILA EN SU BOCA, ESTÁ UNO JODIDO. MÍRESE EN UN ESPEJO Y RECUÉRDESE BIEN, PORQUE LA SIQUIENTE SEMANA SE VA A VER MÁS MADREADO QUE PÁVEL PARDO, DE MODO QUE SI YA SE CONSIDERABA USTED FEO, MALDIGA SU SUERTE QUE ESTO VA PA' PEOR.
Sólo resta hacerse el ánimo de que va uno a verse como Polifemo unos días, olvidar que fue uno guapo y limitarse a permanecer en segundo plano cuando las chicas guapas estén alrededor, no sea que nos vean así de madreados y aún luego, ya curados conserven el recuerdo indeleble de lo tirado a la calle que se veía el día que lo conocieron.
Galatea, otro día será.
Perfil pirómano.
Tengo mis teorías sobre las causas detonantes de mis fuegos, que no siempre tienen mucho que ver con las teorías médicas. Una vez un homeópata me recetó unos chochos con un medicamento que prometía curarlos. Acompañó su frasquito con la indicación de dejar de tomar café y refrescos de cola, dormir mínimo ocho horas diarias, no fumar, no ingerir bebidas alcohólicas, no preocuparme, no asolearme, no caminar descalzo y no recuerdo que cosas más. Lo que si recuerdo es que después de la larga lista de indicaciones me hice el ánimo de que me iban a seguir saliendo fuegos de por vida.
Este reciente episodio tiene dos posibles causas, la primera que pensé, es que fue por lavar al carro bajo el sol y luego entrar descalzo a la casa. La segunda posible causa es que mi esposa, que tiene la "curiosa" costumbre de rellenar frasquitos, rellenó un envase de crema para la cara, con una crema rara con brillos dorados, muy apropiada para Paulina Rubio, pero muy desafortunada para un oficinista, ya que me hizo andar con la cara con brillitos dorados todo el día y ser la envidia de mis compañeras.
No se siente uno muy bello con estas tarugadas explotando en la boca, mucho menos, cuando como en mi caso, se ve uno obligado a exhibirlas toda una semana en un congreso con 1200 personas, en donde a todos los mandan "con él" (o sea, conmigo) para una cosa o para otra.
Es muy frustrante ver como, cada que parece que ya se cura, viene algún pendejo y me hace reir, partiéndoseme de nuevo la jeta y teniendo que volver a cicatrizar desde cero.
Luego de este preámbulo, viene pues el consejo para el cuidado de los fuegos, el famoso herpes labial:
NO HAY UNA SOLA MALDITA POSIBILIDAD DE CUIDAR ESTAS MADRES, UNA VEZ QUE EMPIEZA UNO A SENTIR UNOS BRINQUITOS COMO QUE UNA HORMIGA BAILA EN SU BOCA, ESTÁ UNO JODIDO. MÍRESE EN UN ESPEJO Y RECUÉRDESE BIEN, PORQUE LA SIQUIENTE SEMANA SE VA A VER MÁS MADREADO QUE PÁVEL PARDO, DE MODO QUE SI YA SE CONSIDERABA USTED FEO, MALDIGA SU SUERTE QUE ESTO VA PA' PEOR.
Sólo resta hacerse el ánimo de que va uno a verse como Polifemo unos días, olvidar que fue uno guapo y limitarse a permanecer en segundo plano cuando las chicas guapas estén alrededor, no sea que nos vean así de madreados y aún luego, ya curados conserven el recuerdo indeleble de lo tirado a la calle que se veía el día que lo conocieron.
Galatea, otro día será.
Perfil pirómano.
lunes, 28 de marzo de 2011
18 años no es nada.
hace un par de días cumplí 18 años de hacer feliz a mi misma esposa.
El festejo la verdad no hizo justicia al motivo, porque la verdad nadie daba un cacahuete por el matrimonio de este ojoalegre muchacho, y ahora, mirando atrás, me siento muy orgulloso de lo que con tanto trabajo he formado: mi familia.
Si veinte años no es nada, decía Gardel, dieciocho es nada menos dos. En dos años seré recién casado nuevamente.
De verdad se me ha hecho rápido.
Estoy más frentón, finalmente las canas empiezan a salir aquí y allá como sexis alambrones blancos; la espalda me duele y me tengo que sentar de ladito y levantarme del retrete colgándome de la toalla; camino como Cuasimodo, traigo la trompa hinchada por caminar descalzo y estoy más ciego que un topo, pero me cae que se me ha hecho rápido.
Perfil atemporal
El festejo la verdad no hizo justicia al motivo, porque la verdad nadie daba un cacahuete por el matrimonio de este ojoalegre muchacho, y ahora, mirando atrás, me siento muy orgulloso de lo que con tanto trabajo he formado: mi familia.
Si veinte años no es nada, decía Gardel, dieciocho es nada menos dos. En dos años seré recién casado nuevamente.
De verdad se me ha hecho rápido.
Estoy más frentón, finalmente las canas empiezan a salir aquí y allá como sexis alambrones blancos; la espalda me duele y me tengo que sentar de ladito y levantarme del retrete colgándome de la toalla; camino como Cuasimodo, traigo la trompa hinchada por caminar descalzo y estoy más ciego que un topo, pero me cae que se me ha hecho rápido.
Perfil atemporal
lunes, 7 de marzo de 2011
Yo confieso
Hoy atardezco sincero, y sincero como me siento, me confieso a mí mismo que...
Las feas que no me halagan se ven más feas.
veo el trabajo como un medio para alcanzar mis fines y no como ningún tipo de realización romántica de nada.
Si no fuera educado saludaría sólo a las bonitas.
Nunca he sentido que tengo todo lo que merezco.
Me considero más inteligente que la mayoría de la gente que conozco.
Me doy cuenta de que mis dientes son horribles y no hago nada por remediarlo.
Casi siempre como más de lo que debo.
Me siento de la alta sociedad.
No puedo socializar con tarugos, aunque hay tarugos a los que tolero por ingeniosos.
Entre una fea que me adore y una bonita que se dé su taco, me quedo con la fea.
Las matemáticas me dan flojera y prefiero usar la calculadora para sumar 32+25+11.
Me encabrona que me llenen de mala vibra.
Soy tonto para conducir autos.
Me aburren los libros de historia y política.
Yo también soñé con ser piloto.
Padre, espero no sea usted el Padre Loreto, porque dejaba unas penitencias que me alejó de la iglesia.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
Las feas que no me halagan se ven más feas.
veo el trabajo como un medio para alcanzar mis fines y no como ningún tipo de realización romántica de nada.
Si no fuera educado saludaría sólo a las bonitas.
Nunca he sentido que tengo todo lo que merezco.
Me considero más inteligente que la mayoría de la gente que conozco.
Me doy cuenta de que mis dientes son horribles y no hago nada por remediarlo.
Casi siempre como más de lo que debo.
Me siento de la alta sociedad.
No puedo socializar con tarugos, aunque hay tarugos a los que tolero por ingeniosos.
Entre una fea que me adore y una bonita que se dé su taco, me quedo con la fea.
Las matemáticas me dan flojera y prefiero usar la calculadora para sumar 32+25+11.
Me encabrona que me llenen de mala vibra.
Soy tonto para conducir autos.
Me aburren los libros de historia y política.
Yo también soñé con ser piloto.
Padre, espero no sea usted el Padre Loreto, porque dejaba unas penitencias que me alejó de la iglesia.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
viernes, 4 de marzo de 2011
De la mesa polaca
En esta mesa, que nada tiene que ver con Polonia, sino con mero debate político, hoy mencionaron cuatro principios que me cayeron muy bien:
1. Todo lo nuevo causa novedad
2. Todo extremo está en la punta
3. Todo lo excesivo es mucho, y
4. Todo lo que se usa se gasta.
Sabiduría popular de la que me gusta.
Perfil sabiondo
1. Todo lo nuevo causa novedad
2. Todo extremo está en la punta
3. Todo lo excesivo es mucho, y
4. Todo lo que se usa se gasta.
Sabiduría popular de la que me gusta.
Perfil sabiondo
martes, 22 de febrero de 2011
La escurridiza y costosa satisfacción.
Luego de algunos días en que no he logrado quedar bien conmigo mismo, he estado notando recurrentes señas de que en realidad no estoy quedando bien con nadie.
Aunque las lecciones de vida siempre recomiendan anteponer el bien propio al de todos los demás, nunca falta que ande uno preocupándose por quedar bien con las personas, y con nuestros recursos e ingerencia limitada en las vidas ajenas andamos procurándoles la ansiada felicidad.
En el trabajo no quedo bien con nadie porque soy un chipote pegado en una esfera laboral más grande, a la que no puedo entrar, así que me conformo con vivir la mejor vida que como chipote puedo llevar. No puedo tener objetivos propios porque mi voluntad no es tomada en cuenta, así que llevo un par de años yendo a donde me lleven. Como no tengo confianza en nadie, no tengo amigos, ya que todo lo que diga puede ser usado en mi contra. En boca cerrada no entran moscas.
Llegar a casa luego de un mal día en el trabajo tampoco contribuye a hacer felices a los habitantes de mi hogar, ese que con tantos sueños formé hace ya casi 20 años.
Ni hablar de las insatisfacciones que causo aquí y allá mientras me transporto de uno a otro de mis entornos diarios.
Los regalos caros proporcionan una satisfacción muy volátil que la verdad no vale lo que cuesta. Creo que los regalos caros que he hecho no van a ser recordados cuando yo ya no esté, así que debo recordarme hacer algunos ajustes presupuestales para ya no seguir tratando de comprar cariño. El que me quiera que me quiera como pueda, el que no me quiera que no me quiera.
La satisfacción que no se vé es gratis y la única señal que puede apreciarse desde fuera es la de la famosa "sonrisa de satisfacción", la satisfacción inducida sale muy cara porque casi siempre se logra a través del dinero y dura lo mismo que dura un concierto, la panza llena o el gadget antes de descomponerse o que se lo roben.
Voy a tratar de hacer las cosas que me hagan sentir feliz y satisfecho de a gratis, pero por lo pronto voy a tomar un poco de impulso con una hamburguesa a modo de satisfacción pagada.
Ni yo me entendí.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
Aunque las lecciones de vida siempre recomiendan anteponer el bien propio al de todos los demás, nunca falta que ande uno preocupándose por quedar bien con las personas, y con nuestros recursos e ingerencia limitada en las vidas ajenas andamos procurándoles la ansiada felicidad.
En el trabajo no quedo bien con nadie porque soy un chipote pegado en una esfera laboral más grande, a la que no puedo entrar, así que me conformo con vivir la mejor vida que como chipote puedo llevar. No puedo tener objetivos propios porque mi voluntad no es tomada en cuenta, así que llevo un par de años yendo a donde me lleven. Como no tengo confianza en nadie, no tengo amigos, ya que todo lo que diga puede ser usado en mi contra. En boca cerrada no entran moscas.
Llegar a casa luego de un mal día en el trabajo tampoco contribuye a hacer felices a los habitantes de mi hogar, ese que con tantos sueños formé hace ya casi 20 años.
Ni hablar de las insatisfacciones que causo aquí y allá mientras me transporto de uno a otro de mis entornos diarios.
Los regalos caros proporcionan una satisfacción muy volátil que la verdad no vale lo que cuesta. Creo que los regalos caros que he hecho no van a ser recordados cuando yo ya no esté, así que debo recordarme hacer algunos ajustes presupuestales para ya no seguir tratando de comprar cariño. El que me quiera que me quiera como pueda, el que no me quiera que no me quiera.
La satisfacción que no se vé es gratis y la única señal que puede apreciarse desde fuera es la de la famosa "sonrisa de satisfacción", la satisfacción inducida sale muy cara porque casi siempre se logra a través del dinero y dura lo mismo que dura un concierto, la panza llena o el gadget antes de descomponerse o que se lo roben.
Voy a tratar de hacer las cosas que me hagan sentir feliz y satisfecho de a gratis, pero por lo pronto voy a tomar un poco de impulso con una hamburguesa a modo de satisfacción pagada.
Ni yo me entendí.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Fin del año 2010, fin de Perfil Bajo 2010.
Hoy es viernes.
Hoy termina la penúltima semana laboral del año.
Con este año se termina también la pimera década del siglo XXI
Mañana y pasado tengo fiestas grandotas, con familias felices, organizadas por importantes motivos... qué bonito.
Este fin de año creo que nomás asistiré a una posada, ya que me he sentido muy poco amigo y sin mucho ánimo de festejar al niño de la forma más tradicional y pagana.
Quiero pensar que este fin de año marcará tambien para mí, el término de ciertas cosas, de ciertas actitudes, y que de la misma forma pintará la línea de inicio para otras nuevas, renovadas, más limpias, más nobles.
Este año que se me está acabando me marcó mucho por dentro. No sé ni bien explicar cómo ni por qué, pero aunque desde hace años me doy cuenta que voy cambiando, siento que este año está siendo fundamental en estos cambios.
Es tiempo de ponerse serio, es tiempo de empezar a poner mucha atención en acciones y decisiones que otras veces he tomado a la ligera. Es tiempo de cuidar mucho lo que digo. Es tiempo de pensar mucho, mucho más. Es tiempo también de escuchar. No puedo andar por la vida disfrutando nada más el sonido de mi voz y regodeándome en los bonitos conceptos que a veces tengo de mí. Quiero escuchar, quiero mirar con otros ojos y llenarme de lo que tengo alrededor. Es tiempo de cuidarme más, porque aunque hasta ahora parezco ser de hule, no puedo seguir confiado de que así sea. He visto como muchas personas se acaban casi frente a mis ojos, y aunque es un proceso muy natural, no deja de sorprender lo rápido de avanza. Yo me siento "casi" igual, me duelen más las rodillas, me duele más la espalda, me rinde menos la noche, me llena más la comida, me antoja menos la cheve, me cala más el frío, me cubre menos el pelo... pero eso si, sigo estando bien pinche guapo.
Físicamente eso me noto, aunque seguro hay más. Pero emocionalmente también veo y siento cambios, por mencionar algunos, me despierto muy positivo por las mañanas, tolero mucho mejor las cosas que me molestan, hablo menos, pero cuando hablo trato de decir más, participo menos en las polémicas porque le he perdido el gusto a discutir, disfrutando mucho más ahora el siemple hecho de compartir.
Me siento muy orgulloso de mi trabajo como padre hasta ahora. Sé que no he sido el mejor, pero espero estar criando a dos seres humanos únicos, adorables, inteligentes, empáticos, racionales, altruistas, solidarios, amorosos, honestos, sinceros, determinados. Mexicanas ejemplares, exitosas, felices, a las que espero Dios les dé la dicha de gozar una larga vida y, si es su deseo, formar una familia. Ni hablar de que son bellísimas y el mundo gira alrededor de ellas. Son el sol.
Sé también que como persona me falta, y a estas alturas ya me faltó por el resto de mi vida, mucho para ser todo lo que idealizo. Sé que tengo una gran colección de defectos que ya de plano no se corrigieron, pero ya aprendí a aceptarme como la persona imperfecta que soy sin frustrarme.
Entiendo que todos llegamos a este mundo con una mano adelante y otra atrás, y que a cada quién nos son otorgadas "herramientas" con las que habremos de forjar nuestra vida. Las herramientas que a mí me fueron dadas no son de las que más ayudan para proyectar lo que muchos conceptualizamos como éxito, pero siento que sí me fueron dadas las herramientas que llevamos dentro para alcanzar ese otro tipo de éxito que no se vé. El éxito de sentirse pleno y en paz con uno mismo. El éxito de saber que se hacen o por lo menos se intenta hacer las cosas bien, el éxito de alcanzar la felicidad con lo que se tiene y no vivir esperando a que llegue lo que hubiera querido tener. Estoy cierto de que todavía hay cosas por venir, pero no pienso vivir esperando. Tengo lo que tengo, y sólo con eso puedo hacer mis planes.
En el apartado de los reproches y los errores cometidos tengo muchas cosas que no me he podido perdonar. Tengo mi lista de culpas grabada en piedra y espero que Dios sí me perdone porque yo nomás no he podido.
Todo lo que comento forma parte de lo que soy: Un tipo animado por un puño de consejos, costumbres, defectos, intenciones, actitudes, recuerdos y planes.
Este soy al término de este año. No mejor y tampoco peor, sólo evolucionado. Distinto. Recargado, JA!!!
¿Tú quién eres?
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
Hoy termina la penúltima semana laboral del año.
Con este año se termina también la pimera década del siglo XXI
Mañana y pasado tengo fiestas grandotas, con familias felices, organizadas por importantes motivos... qué bonito.
Este fin de año creo que nomás asistiré a una posada, ya que me he sentido muy poco amigo y sin mucho ánimo de festejar al niño de la forma más tradicional y pagana.
Quiero pensar que este fin de año marcará tambien para mí, el término de ciertas cosas, de ciertas actitudes, y que de la misma forma pintará la línea de inicio para otras nuevas, renovadas, más limpias, más nobles.
Este año que se me está acabando me marcó mucho por dentro. No sé ni bien explicar cómo ni por qué, pero aunque desde hace años me doy cuenta que voy cambiando, siento que este año está siendo fundamental en estos cambios.
Es tiempo de ponerse serio, es tiempo de empezar a poner mucha atención en acciones y decisiones que otras veces he tomado a la ligera. Es tiempo de cuidar mucho lo que digo. Es tiempo de pensar mucho, mucho más. Es tiempo también de escuchar. No puedo andar por la vida disfrutando nada más el sonido de mi voz y regodeándome en los bonitos conceptos que a veces tengo de mí. Quiero escuchar, quiero mirar con otros ojos y llenarme de lo que tengo alrededor. Es tiempo de cuidarme más, porque aunque hasta ahora parezco ser de hule, no puedo seguir confiado de que así sea. He visto como muchas personas se acaban casi frente a mis ojos, y aunque es un proceso muy natural, no deja de sorprender lo rápido de avanza. Yo me siento "casi" igual, me duelen más las rodillas, me duele más la espalda, me rinde menos la noche, me llena más la comida, me antoja menos la cheve, me cala más el frío, me cubre menos el pelo... pero eso si, sigo estando bien pinche guapo.
Físicamente eso me noto, aunque seguro hay más. Pero emocionalmente también veo y siento cambios, por mencionar algunos, me despierto muy positivo por las mañanas, tolero mucho mejor las cosas que me molestan, hablo menos, pero cuando hablo trato de decir más, participo menos en las polémicas porque le he perdido el gusto a discutir, disfrutando mucho más ahora el siemple hecho de compartir.
Me siento muy orgulloso de mi trabajo como padre hasta ahora. Sé que no he sido el mejor, pero espero estar criando a dos seres humanos únicos, adorables, inteligentes, empáticos, racionales, altruistas, solidarios, amorosos, honestos, sinceros, determinados. Mexicanas ejemplares, exitosas, felices, a las que espero Dios les dé la dicha de gozar una larga vida y, si es su deseo, formar una familia. Ni hablar de que son bellísimas y el mundo gira alrededor de ellas. Son el sol.
Sé también que como persona me falta, y a estas alturas ya me faltó por el resto de mi vida, mucho para ser todo lo que idealizo. Sé que tengo una gran colección de defectos que ya de plano no se corrigieron, pero ya aprendí a aceptarme como la persona imperfecta que soy sin frustrarme.
Entiendo que todos llegamos a este mundo con una mano adelante y otra atrás, y que a cada quién nos son otorgadas "herramientas" con las que habremos de forjar nuestra vida. Las herramientas que a mí me fueron dadas no son de las que más ayudan para proyectar lo que muchos conceptualizamos como éxito, pero siento que sí me fueron dadas las herramientas que llevamos dentro para alcanzar ese otro tipo de éxito que no se vé. El éxito de sentirse pleno y en paz con uno mismo. El éxito de saber que se hacen o por lo menos se intenta hacer las cosas bien, el éxito de alcanzar la felicidad con lo que se tiene y no vivir esperando a que llegue lo que hubiera querido tener. Estoy cierto de que todavía hay cosas por venir, pero no pienso vivir esperando. Tengo lo que tengo, y sólo con eso puedo hacer mis planes.
En el apartado de los reproches y los errores cometidos tengo muchas cosas que no me he podido perdonar. Tengo mi lista de culpas grabada en piedra y espero que Dios sí me perdone porque yo nomás no he podido.
Todo lo que comento forma parte de lo que soy: Un tipo animado por un puño de consejos, costumbres, defectos, intenciones, actitudes, recuerdos y planes.
Este soy al término de este año. No mejor y tampoco peor, sólo evolucionado. Distinto. Recargado, JA!!!
¿Tú quién eres?
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
lunes, 18 de octubre de 2010
De traseros y otras cosas
Después de escuchar a mi compañero Parfil Blanquiazul comentar por enésima ocasión que "cómo hay viejas buenas aquí" decidí abordar el tema de los traseros aunque sea de forma superficial, ya que aunque no ando comentando por todas partes mis pensamientos, seguramente todos y todas tenemos algo que pensar y a veces que comentar cuando observamos un trasero.
El trasero es nuestra otra cara, es la cara que siempre nos ven cuando dicen "yo a tí te conozco"... es también la cara que seguimos dando cuando según nosotros ya dimos la espalda. Habrá quien no nos mire la cara, pero el trasero no se le escapa.
Hay a quienes les gusta la abundancia, a otros más bien la redondez, hay a quienes por algún extraño fetiche les gustan un poco amorfas y esponjiformes, hay traseros en forma de corazón pero al revés, hay otros con forma de televisión, en fin, la anatomía es riquísima en variantes.
Es curioso que una parte tan vista por todos los demás sea tan poco vista por sus respectivos propietarios.
Así como en el camión, en la cuadra, en el subcomité y en cualquier parte, aquí en la oficina tengo etiquetada la variedad de traseros que tenemos en existencia.
El primero que me viene a la mente es el trasero de alguien de aquí a unos cinco escritorios que es largo pero muy estrecho. Le voy a llamar la trasero de popote. Seguido la veo agachada aquí muy cerca y nomás porque sé que la compañera está de espaldas, sino casi podría jurar que lo que estoy viendo es una rodilla. Pobre.
Hay por ahí otro trasero que veo pasar y no dejo de sorprenderme de como el propietario puede con todo. Es enorme y apenas cabría en unas tres butacas de cine. Para este pobre amigo sentarse es como estacionar un vocho de reversa.
Hay una güerita que no sé como puede ir caminando sin mirar hacia atrás, sabiendo que todos absolutamente todos los hombres giran su cabeza hacia esas curvototas tan pronunciadas que Dios le dió. Para mi gusto es demasiado pero aquí en México tener demasiado es muy bien visto. Ella es mi compañera trasero de tentación.
Hay otra joven que seguido veo pasar y cuando me ha precedido en la fila del comedor he podido estudiar un poco las raras situaciones que convergen en su retaguardia.
Tiene un trasero extraño, como jalado hacia arriba desde los dos extremos. Además de que se vé que tuvo mucha suerte porque aún con esa rara descripción se ve que tiene bastante éxito entre los hombres. Ella es la trasero de pellizquito. Alguien que supongo que es su hermana, porque tiene la mismita jeta, tiene un trasero parecido pero mucho menos afortunado, lo que demuestra que cualquier cualidad llevada al extremo se convierte en defecto, porque tiene el trasero tan jalado para los dos lados que no le quedó nada enmedio. Ella es la hermana trasero de vaca.
Muy seguido admiro también a la trasero de telera, cuyas formas semejan a esos panes alargados y aplastados con los que hacen las tortas allá en el Distrito Federal.
¿Qué tal con esos que se pongan lo que se pongan se les vé la rayita?
Otra destacada es la muslos de pollo, cuyo trasero también es nota, aunque bueno, los muslos gordos y torneados que tiene se notan todavía más. Bueno, la muslos de pollo tiene un trasero con la característica de que en verdad no tiene uno idea de dónde le empiezan ni donde le terminan. Si un día le tocara yo el hombro casi puedo jurar que sentiría que le estoy pellizcando una nalga.
Ahora, la forma no lo es todo. Ejemplo de esto es la trasero alegre, que tiene la gran fortuna de tener muy bonitas formas y de trasladarse de aquí para allá haciéndolas brincar con singular alegría.
Otro factor a considerar es el efecto milagroso de los tacones, porque es un hecho comprobado que el usar tacones les duplica el trasero a las mujeres. No entiendo la explicación anatómica pero me queda claro que las mira uno un día en tacones y otro día sus chanclas de orcapollo y nada que ver. Como el día y la noche.
Ya entrado en temas de accesorios resaltadores viene el asunto de la ropa interior, que entre más pasa el tiempo se va volviendo menos interior, al grado de que ya las líneas de la ropa de abajo resaltan sobre la de arriba. Fácilmente puede uno darse cuenta (o creer que se dá cuenta) de el carácter alegre o reprimido de la portadora del calzón. Cuántas veces no me han dicho "muchas gracias, compermiso" y al darse la vuelta muestran una personalidad radicalmente opuesta (en más de un sentido) a su carita de "no mato una mosca".
Hay ropas que despiertan muchas fantasías y hasta piensa uno, "esta ha de ser ninfómana" o casi casi puede uno visualizarla con su atuendo de piel y estoperoles complementado con un látigo y antifaz de gatúbela, pero, en contraparte he visto (o imaginado ver) calzones capaces de enfriar una olla de pozole con solo sospecharlos. Esos son como le digo a Perfila Sabrosa, los "passion killer", a los cuales no hay pasión que sobreviva...
pero bueno, retomemos, por ahi seguido observo también a la del trasero tímido, que aunque sabe uno que está ahí, la verdad muy pocas veces se da a notar. Es algo así como los autos japoneses, que podrán ser muy buenos, pero la verdad pecan de discretos en su diseño y el resultado es que casi no se antojan.
Justo hace unos minutos observé por ahí pasar a la que tengo etiquetada como la trasero de asas de taza, porque justo abajo de la cintura le empiezan unas chaparreras que parece de esos jarrones con dos orejotas para sujetarlos. Digo, no es fea, pero esas formas no le ayudan.
No suelo fijarme en la retaguardia de los hombres, pero por mencionar a alguno, tengo a mi amable compañero "trasero del hijo ausente", que póngase el pantalón que se ponga, queda claro que Dios le dió estatura y carácter, pero nomás nadita en que sentarse.
¿Qué tal con esas personas que casi nomás las conocemos por el trasero? ¿Quién sería Jennifer López si no tuviera esas nalgotas? ¿y Kim Kardashian? ¿o Lyn May? digo, hay de todo...
Y bueno, para no abundar tanto ya en estos temas que vemos a diario pero nomás no comentamos, menciono a mis últimos dos: la chaparrita trasero de "Padre Santísimo gracias por este gran favor" que la verdad se ponga lo que se ponga se ve maravillosa, y mi trasero, que la verdad cada vez está menos de presumir. Podría decir que mi trasero combina perfectamente con los asientos de mi carro, Dios los hizo y ellos se juntaron, algo viejos, algo ruidosos y bien aplastados.
Qué le vamos a hacer.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
El trasero es nuestra otra cara, es la cara que siempre nos ven cuando dicen "yo a tí te conozco"... es también la cara que seguimos dando cuando según nosotros ya dimos la espalda. Habrá quien no nos mire la cara, pero el trasero no se le escapa.
Hay a quienes les gusta la abundancia, a otros más bien la redondez, hay a quienes por algún extraño fetiche les gustan un poco amorfas y esponjiformes, hay traseros en forma de corazón pero al revés, hay otros con forma de televisión, en fin, la anatomía es riquísima en variantes.
Es curioso que una parte tan vista por todos los demás sea tan poco vista por sus respectivos propietarios.
Así como en el camión, en la cuadra, en el subcomité y en cualquier parte, aquí en la oficina tengo etiquetada la variedad de traseros que tenemos en existencia.
El primero que me viene a la mente es el trasero de alguien de aquí a unos cinco escritorios que es largo pero muy estrecho. Le voy a llamar la trasero de popote. Seguido la veo agachada aquí muy cerca y nomás porque sé que la compañera está de espaldas, sino casi podría jurar que lo que estoy viendo es una rodilla. Pobre.
Hay por ahí otro trasero que veo pasar y no dejo de sorprenderme de como el propietario puede con todo. Es enorme y apenas cabría en unas tres butacas de cine. Para este pobre amigo sentarse es como estacionar un vocho de reversa.
Hay una güerita que no sé como puede ir caminando sin mirar hacia atrás, sabiendo que todos absolutamente todos los hombres giran su cabeza hacia esas curvototas tan pronunciadas que Dios le dió. Para mi gusto es demasiado pero aquí en México tener demasiado es muy bien visto. Ella es mi compañera trasero de tentación.
Hay otra joven que seguido veo pasar y cuando me ha precedido en la fila del comedor he podido estudiar un poco las raras situaciones que convergen en su retaguardia.
Tiene un trasero extraño, como jalado hacia arriba desde los dos extremos. Además de que se vé que tuvo mucha suerte porque aún con esa rara descripción se ve que tiene bastante éxito entre los hombres. Ella es la trasero de pellizquito. Alguien que supongo que es su hermana, porque tiene la mismita jeta, tiene un trasero parecido pero mucho menos afortunado, lo que demuestra que cualquier cualidad llevada al extremo se convierte en defecto, porque tiene el trasero tan jalado para los dos lados que no le quedó nada enmedio. Ella es la hermana trasero de vaca.
Muy seguido admiro también a la trasero de telera, cuyas formas semejan a esos panes alargados y aplastados con los que hacen las tortas allá en el Distrito Federal.
¿Qué tal con esos que se pongan lo que se pongan se les vé la rayita?
Otra destacada es la muslos de pollo, cuyo trasero también es nota, aunque bueno, los muslos gordos y torneados que tiene se notan todavía más. Bueno, la muslos de pollo tiene un trasero con la característica de que en verdad no tiene uno idea de dónde le empiezan ni donde le terminan. Si un día le tocara yo el hombro casi puedo jurar que sentiría que le estoy pellizcando una nalga.
Ahora, la forma no lo es todo. Ejemplo de esto es la trasero alegre, que tiene la gran fortuna de tener muy bonitas formas y de trasladarse de aquí para allá haciéndolas brincar con singular alegría.
Otro factor a considerar es el efecto milagroso de los tacones, porque es un hecho comprobado que el usar tacones les duplica el trasero a las mujeres. No entiendo la explicación anatómica pero me queda claro que las mira uno un día en tacones y otro día sus chanclas de orcapollo y nada que ver. Como el día y la noche.
Ya entrado en temas de accesorios resaltadores viene el asunto de la ropa interior, que entre más pasa el tiempo se va volviendo menos interior, al grado de que ya las líneas de la ropa de abajo resaltan sobre la de arriba. Fácilmente puede uno darse cuenta (o creer que se dá cuenta) de el carácter alegre o reprimido de la portadora del calzón. Cuántas veces no me han dicho "muchas gracias, compermiso" y al darse la vuelta muestran una personalidad radicalmente opuesta (en más de un sentido) a su carita de "no mato una mosca".
Hay ropas que despiertan muchas fantasías y hasta piensa uno, "esta ha de ser ninfómana" o casi casi puede uno visualizarla con su atuendo de piel y estoperoles complementado con un látigo y antifaz de gatúbela, pero, en contraparte he visto (o imaginado ver) calzones capaces de enfriar una olla de pozole con solo sospecharlos. Esos son como le digo a Perfila Sabrosa, los "passion killer", a los cuales no hay pasión que sobreviva...
pero bueno, retomemos, por ahi seguido observo también a la del trasero tímido, que aunque sabe uno que está ahí, la verdad muy pocas veces se da a notar. Es algo así como los autos japoneses, que podrán ser muy buenos, pero la verdad pecan de discretos en su diseño y el resultado es que casi no se antojan.
Justo hace unos minutos observé por ahí pasar a la que tengo etiquetada como la trasero de asas de taza, porque justo abajo de la cintura le empiezan unas chaparreras que parece de esos jarrones con dos orejotas para sujetarlos. Digo, no es fea, pero esas formas no le ayudan.
No suelo fijarme en la retaguardia de los hombres, pero por mencionar a alguno, tengo a mi amable compañero "trasero del hijo ausente", que póngase el pantalón que se ponga, queda claro que Dios le dió estatura y carácter, pero nomás nadita en que sentarse.
¿Qué tal con esas personas que casi nomás las conocemos por el trasero? ¿Quién sería Jennifer López si no tuviera esas nalgotas? ¿y Kim Kardashian? ¿o Lyn May? digo, hay de todo...
Y bueno, para no abundar tanto ya en estos temas que vemos a diario pero nomás no comentamos, menciono a mis últimos dos: la chaparrita trasero de "Padre Santísimo gracias por este gran favor" que la verdad se ponga lo que se ponga se ve maravillosa, y mi trasero, que la verdad cada vez está menos de presumir. Podría decir que mi trasero combina perfectamente con los asientos de mi carro, Dios los hizo y ellos se juntaron, algo viejos, algo ruidosos y bien aplastados.
Qué le vamos a hacer.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
lunes, 13 de septiembre de 2010
¡¡¡Feliz cumpleaños a mí!!!
Es oficial.
Ayer cumplí cuarenta años, mismos que festejé en pequeño en casa de mi mamá, ya que mi familia se fue de viaje emergente por otro viaje al mas allá que no estaba agendado.
El menú:
enchiladas de pollo, arroz y frijoles con un toque picante. Arroz con leche para el postre y cerveza para el comentario.
Muy rico y memorable, porque fue mi primera comida de cuarentón.
El tío Perfil crítico me regaló unos pantalones que me gustaron mucho.
Y ya.
El día anterior ya había héchome mi festejo "con los cuates", mismo al que no fui más que yo, porque previamente les cancelé a todos ya que tendría un día muy ocupado. La fiesta transcurrió sin sobresaltos, y terminó como a media noche, cuando me acabé mis cervezas y se terminó el último de los tres documentales sobre la caída del World Trade Center de Nueva York. No encendí bengalas porque andaba en calcetines y no me pareció buena idea bajar así al jardín botánico que rodea mi apartamento.
No obstante lo sencillo de mis celebraciones me sorprende mi actitud tan positiva para convertirme en cuarentañero. Si digo que por dentro estoy con bombo y platillo no miento. No es sarcasmo, estoy realmente feliz.
Estoy superando el abrazatón de la oficina bastante bien. En no más de una hora calculo que será hora del pastel, acto para el que ya estoy preparado a ver no más de unas 8 personas, ya que cuando me invitan al pastel de alguien de aquí por los alrededores de la oficina siempre pregunto ¿quién cumple? y casi invariablemente escucho el nombre y digo ¿y ese quién es? y no voy. A veces nomás recibo mi rebanada de pastel acá en mi escritorio. A veces no.
Habiendo pues sembrado tanto amor entre mis compañeros, no me va a sorprender que nadie me acompañe a partir mi pastel. No importa.
Alguien vino hace un rato, me llamó por mi nombre y pensé "ah que caray, otro abrazo" y ya me levanto parsimoniosamente, me quito el ipod y los audífonos y me desarrugo la camisa. Mi interlocutor se queda mirando los globos en mi escritorio, el letrero de "feliz cumpleaños" que ya se despegó por la cinta adhesiva corriente que nos compra el Shopping manager, y algunas serpentinas pegadas aquí y allá en mis muebles. Con los ojos a un lado y al otro pero sin mirarme directamente me dá un par de instrucciones, se voltea y se retira dejándome con una sonrisa en la cara y los brazos como el Cristo de los Brazos Caídos de Barra de Navidad, Jalisco.
No quiero aventurarme a pensar en los motivos que tuvo para no abrazar a este bombón, pero la verdad se vió muy cómico el asunto.
Hace apenas tres días mi hija me sorprendió diciéndome que un amigo de ella pensó que yo era el hermano y no el papá. El hermano de drácula, bien podría terminar la frase.
Otra compañera me cayó muy bien un día que escuchó mi edad y comenta: treinta y nueve!!!!????, orale, te ves de cuarenta y seis!!!!!
Retomando el tema de los pantalones regalados, ya los traigo puestos y me encantan, pero sucede que se me bajan. Ya le apreté un hoyito más al cinturón y nada. Se siguen bajando. En un breve análisis en el baño pude constatar que el problema se debe a que los diseñadores siguen dejando un espacio para el trasero, cuando en realidad muy pocos traseron sobreviven hasta los cuarentas. Así como hay corte recto, corte amplio, entubado y yo qué sé, debería también haber "corte sin trasero" y tal vez ponerle al diseño unos botones para los tirantes. Me veo muy bien mis pantalones pero hay que reconocer que la única forma de que parezca yo tener algo en qué sentarme es subirme los pantalones hasta casi las axilas, cosa que acarrea otras incomodidades. Ya entrado en mejoras a los diseños de los pantalones masculinos se me ocurre que podría haber también un "corte para hombre con panza" ó "pantalón con escote pronunciado", para que podamos seguir usando nuestros pantalones a la cintura sin importar la pancita cervecera. Porque luego vé uno a los panzones bien orgullosos "yo sigo siendo cintura 34", ajá, nomás que ahora usas el pantalón a medio trasero porque si lo llegaras a la panza serías cintura 40.
Bien.
Hoy pagan, me han abrazado casi todas las mujeres bellas de esta oficina (se me están escapando dos y muchas feas a las que me les estoy escapando yo), voy a comer pastel, mañana martes es el último día laboral de la semana y en dos horas más estaré comiendo "bistec arrollado" sólo con mi alma, y sesenta personas más en el comedor institucional. Espero que el nombre del platillo no sea una forma elegante para decir que la vaca en turno tuvo una muerte trágica.
¡¡¡¡No podría estar mejor!!!!
¡¡Feliz cumpleaños a mí!!
En una nota al margen pero con mucho respeto, descanse en paz mi compadre Efraín, quien ya llevaba algún tiempo librando una batalla con la que algún día vendrá por todos nosotros.
Afectuosamente,
Perfil geriátrico.
Ayer cumplí cuarenta años, mismos que festejé en pequeño en casa de mi mamá, ya que mi familia se fue de viaje emergente por otro viaje al mas allá que no estaba agendado.
El menú:
enchiladas de pollo, arroz y frijoles con un toque picante. Arroz con leche para el postre y cerveza para el comentario.
Muy rico y memorable, porque fue mi primera comida de cuarentón.
El tío Perfil crítico me regaló unos pantalones que me gustaron mucho.
Y ya.
El día anterior ya había héchome mi festejo "con los cuates", mismo al que no fui más que yo, porque previamente les cancelé a todos ya que tendría un día muy ocupado. La fiesta transcurrió sin sobresaltos, y terminó como a media noche, cuando me acabé mis cervezas y se terminó el último de los tres documentales sobre la caída del World Trade Center de Nueva York. No encendí bengalas porque andaba en calcetines y no me pareció buena idea bajar así al jardín botánico que rodea mi apartamento.
No obstante lo sencillo de mis celebraciones me sorprende mi actitud tan positiva para convertirme en cuarentañero. Si digo que por dentro estoy con bombo y platillo no miento. No es sarcasmo, estoy realmente feliz.
Estoy superando el abrazatón de la oficina bastante bien. En no más de una hora calculo que será hora del pastel, acto para el que ya estoy preparado a ver no más de unas 8 personas, ya que cuando me invitan al pastel de alguien de aquí por los alrededores de la oficina siempre pregunto ¿quién cumple? y casi invariablemente escucho el nombre y digo ¿y ese quién es? y no voy. A veces nomás recibo mi rebanada de pastel acá en mi escritorio. A veces no.
Habiendo pues sembrado tanto amor entre mis compañeros, no me va a sorprender que nadie me acompañe a partir mi pastel. No importa.
Alguien vino hace un rato, me llamó por mi nombre y pensé "ah que caray, otro abrazo" y ya me levanto parsimoniosamente, me quito el ipod y los audífonos y me desarrugo la camisa. Mi interlocutor se queda mirando los globos en mi escritorio, el letrero de "feliz cumpleaños" que ya se despegó por la cinta adhesiva corriente que nos compra el Shopping manager, y algunas serpentinas pegadas aquí y allá en mis muebles. Con los ojos a un lado y al otro pero sin mirarme directamente me dá un par de instrucciones, se voltea y se retira dejándome con una sonrisa en la cara y los brazos como el Cristo de los Brazos Caídos de Barra de Navidad, Jalisco.
No quiero aventurarme a pensar en los motivos que tuvo para no abrazar a este bombón, pero la verdad se vió muy cómico el asunto.
Hace apenas tres días mi hija me sorprendió diciéndome que un amigo de ella pensó que yo era el hermano y no el papá. El hermano de drácula, bien podría terminar la frase.
Otra compañera me cayó muy bien un día que escuchó mi edad y comenta: treinta y nueve!!!!????, orale, te ves de cuarenta y seis!!!!!
Retomando el tema de los pantalones regalados, ya los traigo puestos y me encantan, pero sucede que se me bajan. Ya le apreté un hoyito más al cinturón y nada. Se siguen bajando. En un breve análisis en el baño pude constatar que el problema se debe a que los diseñadores siguen dejando un espacio para el trasero, cuando en realidad muy pocos traseron sobreviven hasta los cuarentas. Así como hay corte recto, corte amplio, entubado y yo qué sé, debería también haber "corte sin trasero" y tal vez ponerle al diseño unos botones para los tirantes. Me veo muy bien mis pantalones pero hay que reconocer que la única forma de que parezca yo tener algo en qué sentarme es subirme los pantalones hasta casi las axilas, cosa que acarrea otras incomodidades. Ya entrado en mejoras a los diseños de los pantalones masculinos se me ocurre que podría haber también un "corte para hombre con panza" ó "pantalón con escote pronunciado", para que podamos seguir usando nuestros pantalones a la cintura sin importar la pancita cervecera. Porque luego vé uno a los panzones bien orgullosos "yo sigo siendo cintura 34", ajá, nomás que ahora usas el pantalón a medio trasero porque si lo llegaras a la panza serías cintura 40.
Bien.
Hoy pagan, me han abrazado casi todas las mujeres bellas de esta oficina (se me están escapando dos y muchas feas a las que me les estoy escapando yo), voy a comer pastel, mañana martes es el último día laboral de la semana y en dos horas más estaré comiendo "bistec arrollado" sólo con mi alma, y sesenta personas más en el comedor institucional. Espero que el nombre del platillo no sea una forma elegante para decir que la vaca en turno tuvo una muerte trágica.
¡¡¡¡No podría estar mejor!!!!
¡¡Feliz cumpleaños a mí!!
En una nota al margen pero con mucho respeto, descanse en paz mi compadre Efraín, quien ya llevaba algún tiempo librando una batalla con la que algún día vendrá por todos nosotros.
Afectuosamente,
Perfil geriátrico.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
La primera impresión
"Sólo tenemos una oportunidad para causar una buena primera impresión". Hoy recordé esa frase, y también recordé a la Tía Matilde...
-
Tengo unos tres años que me descubrí compulsivo, y aunque sé que tengo muchas, nunca me he sentado a revisarlas con detenimiento pero hoy q...
-
Señores, el 2010 está aquí y yo con él!!!!!! La inspiración no me llega porque cuando estoy eufórico ni me acuerdo del blog, pero cuand...
-
"Sólo tenemos una oportunidad para causar una buena primera impresión". Hoy recordé esa frase, y también recordé a la Tía Matilde...