El otro día mi muy querida tía Perfila Docenta leyó alguna línea que escribí en mi feis y me dijo "aprovecha y escribe porque andas instpirado", y decía bien, porque recuerdo que en ese momento pensaba y pensaba y me fluian las ideas como ya pocos día me pasa últimamente.
Ignoro de dónde viene la inspiración.
¿Qué detona la explosión de ideas que gotean del grifo mucho más rápido de lo que uno puede plasmarlas en algún lado para sentar precedente?
Han pasado ya dos terceras partes de este año y es momento que ya de plano me olvidé de guardar papelitos con ideas que luego me contaría a mí mismo en mi blog.
Tengo la teoría de que la depresión adormece las intenciones, pero aviva las impresiones.
Este año a diferencia de los dos previos ha sido de mucha tranquilidad espiritual, y tal parece que el espíritu es el que escribe, porque descansando el espíritu no escribo un carajo.
Esto no quiere de ninguna forma decir que me quiero poner triste para escribir, pero si dice que extraño que me pasen las ideas por enfrente casi como esos banners electrónicos que despliegan mensajes encendiendo foquitos que se deslizan de derecha a izquierda.
Inspiración creadora, Yo principal que te ocultas en este Yo secundario que de tan pobre de ideas parece casi un holograma del que viste y calza, ven y saluda por lo menos.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
Las cosas que piensa alguien de 50, que siente que se salió del molde, pero que la verdad en el espejo se ve muy normal. Lo escrito simplemente brota de mi cerebro que en algunas partes está como nuevo y en otras francamente atrofiado. Lo he frenado por años porque creo que no lleva a nada, pero luego de tanto, entiendo que publicarlo tampoco lleva a nada. Así que como dice una frase que le oí a Shrek en su traducción al español: "mejor afuera que adentro". Saludos.
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miércoles, 17 de agosto de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
viernes, 4 de marzo de 2011
De la mesa polaca
En esta mesa, que nada tiene que ver con Polonia, sino con mero debate político, hoy mencionaron cuatro principios que me cayeron muy bien:
1. Todo lo nuevo causa novedad
2. Todo extremo está en la punta
3. Todo lo excesivo es mucho, y
4. Todo lo que se usa se gasta.
Sabiduría popular de la que me gusta.
Perfil sabiondo
1. Todo lo nuevo causa novedad
2. Todo extremo está en la punta
3. Todo lo excesivo es mucho, y
4. Todo lo que se usa se gasta.
Sabiduría popular de la que me gusta.
Perfil sabiondo
¿niño o niña?
Mi hermosa familia está integrada por un papá, una mamá y dos lindas princesas.
No puedo ni imaginar cuántas veces me han preguntado si no extraño un hijo varón, si no me quedé con ganas de buscar "el niño", que si no extraño con quien compartir mis aficiones, y ese tipo de comentarios que a mí (que de verdad comulgo al cien por ciento con la frase "lo que Dios nos mande es bienvenido") me suenan a frases de la abuela.
Puedo jurar que no extraño un hijo. Siempre he agradecido a la vida haber tenido la oportunidad de practicar la paternidad con este par de chiquillas tan monas. Se me dá.
En fin, este preámbulo viene al caso porque recordé un par de frases que intercambié con un primo de mi esposa que tiene sólo hijos y mucho ingenio para echar carro, quien un día en nutrido convivio familiar me dice:
-¿por qué tienes puras hijas primo? ¡los hombres hacemos hombres!
a lo que le contesté,
-Los hombres hacen hombres, pero los cabrones hacemos lo que nos dá la gana.
Cada que me acuerdo me viene una sonrisa, justo como ahora.
Perfil cabrón.
No puedo ni imaginar cuántas veces me han preguntado si no extraño un hijo varón, si no me quedé con ganas de buscar "el niño", que si no extraño con quien compartir mis aficiones, y ese tipo de comentarios que a mí (que de verdad comulgo al cien por ciento con la frase "lo que Dios nos mande es bienvenido") me suenan a frases de la abuela.
Puedo jurar que no extraño un hijo. Siempre he agradecido a la vida haber tenido la oportunidad de practicar la paternidad con este par de chiquillas tan monas. Se me dá.
En fin, este preámbulo viene al caso porque recordé un par de frases que intercambié con un primo de mi esposa que tiene sólo hijos y mucho ingenio para echar carro, quien un día en nutrido convivio familiar me dice:
-¿por qué tienes puras hijas primo? ¡los hombres hacemos hombres!
a lo que le contesté,
-Los hombres hacen hombres, pero los cabrones hacemos lo que nos dá la gana.
Cada que me acuerdo me viene una sonrisa, justo como ahora.
Perfil cabrón.
martes, 22 de febrero de 2011
La escurridiza y costosa satisfacción.
Luego de algunos días en que no he logrado quedar bien conmigo mismo, he estado notando recurrentes señas de que en realidad no estoy quedando bien con nadie.
Aunque las lecciones de vida siempre recomiendan anteponer el bien propio al de todos los demás, nunca falta que ande uno preocupándose por quedar bien con las personas, y con nuestros recursos e ingerencia limitada en las vidas ajenas andamos procurándoles la ansiada felicidad.
En el trabajo no quedo bien con nadie porque soy un chipote pegado en una esfera laboral más grande, a la que no puedo entrar, así que me conformo con vivir la mejor vida que como chipote puedo llevar. No puedo tener objetivos propios porque mi voluntad no es tomada en cuenta, así que llevo un par de años yendo a donde me lleven. Como no tengo confianza en nadie, no tengo amigos, ya que todo lo que diga puede ser usado en mi contra. En boca cerrada no entran moscas.
Llegar a casa luego de un mal día en el trabajo tampoco contribuye a hacer felices a los habitantes de mi hogar, ese que con tantos sueños formé hace ya casi 20 años.
Ni hablar de las insatisfacciones que causo aquí y allá mientras me transporto de uno a otro de mis entornos diarios.
Los regalos caros proporcionan una satisfacción muy volátil que la verdad no vale lo que cuesta. Creo que los regalos caros que he hecho no van a ser recordados cuando yo ya no esté, así que debo recordarme hacer algunos ajustes presupuestales para ya no seguir tratando de comprar cariño. El que me quiera que me quiera como pueda, el que no me quiera que no me quiera.
La satisfacción que no se vé es gratis y la única señal que puede apreciarse desde fuera es la de la famosa "sonrisa de satisfacción", la satisfacción inducida sale muy cara porque casi siempre se logra a través del dinero y dura lo mismo que dura un concierto, la panza llena o el gadget antes de descomponerse o que se lo roben.
Voy a tratar de hacer las cosas que me hagan sentir feliz y satisfecho de a gratis, pero por lo pronto voy a tomar un poco de impulso con una hamburguesa a modo de satisfacción pagada.
Ni yo me entendí.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
Aunque las lecciones de vida siempre recomiendan anteponer el bien propio al de todos los demás, nunca falta que ande uno preocupándose por quedar bien con las personas, y con nuestros recursos e ingerencia limitada en las vidas ajenas andamos procurándoles la ansiada felicidad.
En el trabajo no quedo bien con nadie porque soy un chipote pegado en una esfera laboral más grande, a la que no puedo entrar, así que me conformo con vivir la mejor vida que como chipote puedo llevar. No puedo tener objetivos propios porque mi voluntad no es tomada en cuenta, así que llevo un par de años yendo a donde me lleven. Como no tengo confianza en nadie, no tengo amigos, ya que todo lo que diga puede ser usado en mi contra. En boca cerrada no entran moscas.
Llegar a casa luego de un mal día en el trabajo tampoco contribuye a hacer felices a los habitantes de mi hogar, ese que con tantos sueños formé hace ya casi 20 años.
Ni hablar de las insatisfacciones que causo aquí y allá mientras me transporto de uno a otro de mis entornos diarios.
Los regalos caros proporcionan una satisfacción muy volátil que la verdad no vale lo que cuesta. Creo que los regalos caros que he hecho no van a ser recordados cuando yo ya no esté, así que debo recordarme hacer algunos ajustes presupuestales para ya no seguir tratando de comprar cariño. El que me quiera que me quiera como pueda, el que no me quiera que no me quiera.
La satisfacción que no se vé es gratis y la única señal que puede apreciarse desde fuera es la de la famosa "sonrisa de satisfacción", la satisfacción inducida sale muy cara porque casi siempre se logra a través del dinero y dura lo mismo que dura un concierto, la panza llena o el gadget antes de descomponerse o que se lo roben.
Voy a tratar de hacer las cosas que me hagan sentir feliz y satisfecho de a gratis, pero por lo pronto voy a tomar un poco de impulso con una hamburguesa a modo de satisfacción pagada.
Ni yo me entendí.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Ah, el amor, esa cosa esplendorosa.
Sentado aquí, disfrutando de una deliciosa taza de café, escuchando música de Simply Red, me pregunto cuál será la concepción correcta del amor. Ese amor que todos buscamos, que resulta tan ecurridizo y a veces nunca se encuentra en realidad.
Cuál será el amor que realmente se disfruta? el que damos o el que recibimos?, Yo creo tener ambos, sin embargo creo que la sensación que más feliz me hace es la de la armonía.
Creo que se puede querer mucho, pero si junto con ese amor no viene todo el resto del paquete, y logra darnos ese sentido de plenitud, no pasará uno de sentirse como el Jorobado de Notredame, a punto de reventar de tanto amar, pero muy infeliz porque lo único que tiene en su jodida vida es un chingo de amor.
El amor a y de los demás es muy rico, pero justo hoy siento que el mejor amor, el que mejor administra la serotonina y la otra "ina" que no me acuerdo, es el amor por la vida.
Hoy amo la vida tal como es, tal como me trata. Soy uno más en este millonal de gentes, pero soy uno más muy feliz, muy enamorado de la vida y con muchas ganas de trascender, no una trascendencia de premio nóbel, pero sí una trascendencia que deje huella en las personas que amo y las personas que me aman. Deseo que las personas que amo encuentren ese mismo amor que tengo yo por la vida e igualmente encuentren a través de él, el camino a una sana felicidad que no se base en amar a un alguien y en función de ese alguien querer organizar su vida y medir su felicidad. La felicidad, el amor, el sentimiento de bienestar va mucho más allá que una persona, o que un fajo de billetes. La felicidad es un paquete combinado con dosis aleatorias de ingredientes que la vuelven tal. A veces más de uno que de otro, pero siempre con la capacidad de encantarnos, sólo tenemos que aprender a ver con el corazón bien atento, sin dejarnos distraer por los elementos negativos que también abundan, pero que sabemos sólo meten ruido a nuestro propósito de vivir llenos de amor, que a eso venimos.
No nos tomemos la vida en shots, la vida es un regalo maravilloso que se debe tomar de a poco, disfrutando cada trago, paladeando el buqué, separando cada sabor. Señores, les deseo que su vida sea de excelente cosecha.
Perfil de Amor.
Cuál será el amor que realmente se disfruta? el que damos o el que recibimos?, Yo creo tener ambos, sin embargo creo que la sensación que más feliz me hace es la de la armonía.
Creo que se puede querer mucho, pero si junto con ese amor no viene todo el resto del paquete, y logra darnos ese sentido de plenitud, no pasará uno de sentirse como el Jorobado de Notredame, a punto de reventar de tanto amar, pero muy infeliz porque lo único que tiene en su jodida vida es un chingo de amor.
El amor a y de los demás es muy rico, pero justo hoy siento que el mejor amor, el que mejor administra la serotonina y la otra "ina" que no me acuerdo, es el amor por la vida.
Hoy amo la vida tal como es, tal como me trata. Soy uno más en este millonal de gentes, pero soy uno más muy feliz, muy enamorado de la vida y con muchas ganas de trascender, no una trascendencia de premio nóbel, pero sí una trascendencia que deje huella en las personas que amo y las personas que me aman. Deseo que las personas que amo encuentren ese mismo amor que tengo yo por la vida e igualmente encuentren a través de él, el camino a una sana felicidad que no se base en amar a un alguien y en función de ese alguien querer organizar su vida y medir su felicidad. La felicidad, el amor, el sentimiento de bienestar va mucho más allá que una persona, o que un fajo de billetes. La felicidad es un paquete combinado con dosis aleatorias de ingredientes que la vuelven tal. A veces más de uno que de otro, pero siempre con la capacidad de encantarnos, sólo tenemos que aprender a ver con el corazón bien atento, sin dejarnos distraer por los elementos negativos que también abundan, pero que sabemos sólo meten ruido a nuestro propósito de vivir llenos de amor, que a eso venimos.
No nos tomemos la vida en shots, la vida es un regalo maravilloso que se debe tomar de a poco, disfrutando cada trago, paladeando el buqué, separando cada sabor. Señores, les deseo que su vida sea de excelente cosecha.
Perfil de Amor.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Un día como muchos, nada que destacar.
Hoy es un día de esos en los que no tengo nada que contar, y por lo mismo, creo que es digno de ser descrito, porque muchos de mis días son así.
No es sencillo agradecer las bondades de la vida cuando está uno tratando de despegar los párpados y luchando por enderezar la columna para saltar de la cama, sin embargo, llevo ya algunos años acostumbrado a hacerlo. Gracias por la vida, por el bienestar de mi gente y por la oportunidad de lanzarme al mundo a gozar de un día más.
en el trayecto a dejar a Perfila bella adolescente a la escuela, cambié la radio de estación luego de escuchar que la conductora decía "un saludo a todos los matrimonios en crisis". Pensé que sería mejor escuchar algo del Ipod, ya no recuerdo qué, porque estoy estrenando toda mi música ya que borré mis seis mil canciones por un error hace un par de días.
Ha sido un día muy fresco, en el que como a diario, sólo tomo unas dos dosis de sol de unos veinte segundos cada una. Me he de ver muy extraño caminando con los ojos cerrados, abriendo los brazos como queriendo abrazar al cielo, pero es una de las mejores formas que encuentro para conectarme con el día y el mundo, luego de tantas horas aquí encerrado sin luz ni ventilación natural.
El comedor no entregó nada espectacular, fue nada más el requisito cumplido. Como muchos muchos días. Me alivia saber que en casa me esperan unos chiles rellenos y un par de buenos vasos de agua de frutas.
En el pasillo me encontré a la secretaria de alguien con quien busco una cita desde hace semanas y le pregunté "¿qué hay?", "nada" me contesta, "¿pero va a haber?" le reviro, y ella consulta "¿tu cita?", "sí" le aclaro, como si pudiera estarle yo pidiendo otra cosa. Ni que fuera navidad.
Me encontré con la secretaria de otra área y al igual que siempre me dice "en verdad me caes bien", y yo, como siempre también, le contesto "te lo agradezco de verdad". ¿por qué le caeré bien?... gente rara.
Este trabajo me hace desconectarme del mundo real. Luego no me creen cuando llego muy callado a la casa que es por el trabajo, y es que la verdad, siento que a lo largo del día me voy desconectando de lo que pasa afuera y tardo un rato en sintonizarme con lo que "se vive" en la ciudad y el hogar. A veces me duermo antes de que suceda.
Recuerdo mis años de jóven adolescente, cuando un día perfecto era cuando conocía a una niña bonita, o cuando no había escuela, o cuando salíamos de vacaciones. Ahora pasa algo curioso, porque, aunque por un lado, ya no tengo esa bendita inocencia y falta de malicia que me permitía vivir feliz, libre de las preocupaciones del mundo de los adultos, ahora tengo mis sentidos mucho más despiertos a las cosas más sencillas. Puedo sentirme pleno observando un buen paisaje, o viendo el mundo a través de mis hijas, bebiendo una cerveza frente al mar, escuchando una buena canción o cosas como esas.
Me queda claro que el mundo es perfecto, como igualmente perfectos llegamos todos a él. Que nos desviemos en el camino es otro tema, pero somos perfectos y venimos equipados para encajar perfectamente en este perfecto mundo.
Hoy armonizo con mi mundo y agradezco las bondades que me han sido dadas en mi transitar por esta vida.
Perfil Grato.
No es sencillo agradecer las bondades de la vida cuando está uno tratando de despegar los párpados y luchando por enderezar la columna para saltar de la cama, sin embargo, llevo ya algunos años acostumbrado a hacerlo. Gracias por la vida, por el bienestar de mi gente y por la oportunidad de lanzarme al mundo a gozar de un día más.
en el trayecto a dejar a Perfila bella adolescente a la escuela, cambié la radio de estación luego de escuchar que la conductora decía "un saludo a todos los matrimonios en crisis". Pensé que sería mejor escuchar algo del Ipod, ya no recuerdo qué, porque estoy estrenando toda mi música ya que borré mis seis mil canciones por un error hace un par de días.
Ha sido un día muy fresco, en el que como a diario, sólo tomo unas dos dosis de sol de unos veinte segundos cada una. Me he de ver muy extraño caminando con los ojos cerrados, abriendo los brazos como queriendo abrazar al cielo, pero es una de las mejores formas que encuentro para conectarme con el día y el mundo, luego de tantas horas aquí encerrado sin luz ni ventilación natural.
El comedor no entregó nada espectacular, fue nada más el requisito cumplido. Como muchos muchos días. Me alivia saber que en casa me esperan unos chiles rellenos y un par de buenos vasos de agua de frutas.
En el pasillo me encontré a la secretaria de alguien con quien busco una cita desde hace semanas y le pregunté "¿qué hay?", "nada" me contesta, "¿pero va a haber?" le reviro, y ella consulta "¿tu cita?", "sí" le aclaro, como si pudiera estarle yo pidiendo otra cosa. Ni que fuera navidad.
Me encontré con la secretaria de otra área y al igual que siempre me dice "en verdad me caes bien", y yo, como siempre también, le contesto "te lo agradezco de verdad". ¿por qué le caeré bien?... gente rara.
Este trabajo me hace desconectarme del mundo real. Luego no me creen cuando llego muy callado a la casa que es por el trabajo, y es que la verdad, siento que a lo largo del día me voy desconectando de lo que pasa afuera y tardo un rato en sintonizarme con lo que "se vive" en la ciudad y el hogar. A veces me duermo antes de que suceda.
Recuerdo mis años de jóven adolescente, cuando un día perfecto era cuando conocía a una niña bonita, o cuando no había escuela, o cuando salíamos de vacaciones. Ahora pasa algo curioso, porque, aunque por un lado, ya no tengo esa bendita inocencia y falta de malicia que me permitía vivir feliz, libre de las preocupaciones del mundo de los adultos, ahora tengo mis sentidos mucho más despiertos a las cosas más sencillas. Puedo sentirme pleno observando un buen paisaje, o viendo el mundo a través de mis hijas, bebiendo una cerveza frente al mar, escuchando una buena canción o cosas como esas.
Me queda claro que el mundo es perfecto, como igualmente perfectos llegamos todos a él. Que nos desviemos en el camino es otro tema, pero somos perfectos y venimos equipados para encajar perfectamente en este perfecto mundo.
Hoy armonizo con mi mundo y agradezco las bondades que me han sido dadas en mi transitar por esta vida.
Perfil Grato.
lunes, 18 de octubre de 2010
De traseros y otras cosas
Después de escuchar a mi compañero Parfil Blanquiazul comentar por enésima ocasión que "cómo hay viejas buenas aquí" decidí abordar el tema de los traseros aunque sea de forma superficial, ya que aunque no ando comentando por todas partes mis pensamientos, seguramente todos y todas tenemos algo que pensar y a veces que comentar cuando observamos un trasero.
El trasero es nuestra otra cara, es la cara que siempre nos ven cuando dicen "yo a tí te conozco"... es también la cara que seguimos dando cuando según nosotros ya dimos la espalda. Habrá quien no nos mire la cara, pero el trasero no se le escapa.
Hay a quienes les gusta la abundancia, a otros más bien la redondez, hay a quienes por algún extraño fetiche les gustan un poco amorfas y esponjiformes, hay traseros en forma de corazón pero al revés, hay otros con forma de televisión, en fin, la anatomía es riquísima en variantes.
Es curioso que una parte tan vista por todos los demás sea tan poco vista por sus respectivos propietarios.
Así como en el camión, en la cuadra, en el subcomité y en cualquier parte, aquí en la oficina tengo etiquetada la variedad de traseros que tenemos en existencia.
El primero que me viene a la mente es el trasero de alguien de aquí a unos cinco escritorios que es largo pero muy estrecho. Le voy a llamar la trasero de popote. Seguido la veo agachada aquí muy cerca y nomás porque sé que la compañera está de espaldas, sino casi podría jurar que lo que estoy viendo es una rodilla. Pobre.
Hay por ahí otro trasero que veo pasar y no dejo de sorprenderme de como el propietario puede con todo. Es enorme y apenas cabría en unas tres butacas de cine. Para este pobre amigo sentarse es como estacionar un vocho de reversa.
Hay una güerita que no sé como puede ir caminando sin mirar hacia atrás, sabiendo que todos absolutamente todos los hombres giran su cabeza hacia esas curvototas tan pronunciadas que Dios le dió. Para mi gusto es demasiado pero aquí en México tener demasiado es muy bien visto. Ella es mi compañera trasero de tentación.
Hay otra joven que seguido veo pasar y cuando me ha precedido en la fila del comedor he podido estudiar un poco las raras situaciones que convergen en su retaguardia.
Tiene un trasero extraño, como jalado hacia arriba desde los dos extremos. Además de que se vé que tuvo mucha suerte porque aún con esa rara descripción se ve que tiene bastante éxito entre los hombres. Ella es la trasero de pellizquito. Alguien que supongo que es su hermana, porque tiene la mismita jeta, tiene un trasero parecido pero mucho menos afortunado, lo que demuestra que cualquier cualidad llevada al extremo se convierte en defecto, porque tiene el trasero tan jalado para los dos lados que no le quedó nada enmedio. Ella es la hermana trasero de vaca.
Muy seguido admiro también a la trasero de telera, cuyas formas semejan a esos panes alargados y aplastados con los que hacen las tortas allá en el Distrito Federal.
¿Qué tal con esos que se pongan lo que se pongan se les vé la rayita?
Otra destacada es la muslos de pollo, cuyo trasero también es nota, aunque bueno, los muslos gordos y torneados que tiene se notan todavía más. Bueno, la muslos de pollo tiene un trasero con la característica de que en verdad no tiene uno idea de dónde le empiezan ni donde le terminan. Si un día le tocara yo el hombro casi puedo jurar que sentiría que le estoy pellizcando una nalga.
Ahora, la forma no lo es todo. Ejemplo de esto es la trasero alegre, que tiene la gran fortuna de tener muy bonitas formas y de trasladarse de aquí para allá haciéndolas brincar con singular alegría.
Otro factor a considerar es el efecto milagroso de los tacones, porque es un hecho comprobado que el usar tacones les duplica el trasero a las mujeres. No entiendo la explicación anatómica pero me queda claro que las mira uno un día en tacones y otro día sus chanclas de orcapollo y nada que ver. Como el día y la noche.
Ya entrado en temas de accesorios resaltadores viene el asunto de la ropa interior, que entre más pasa el tiempo se va volviendo menos interior, al grado de que ya las líneas de la ropa de abajo resaltan sobre la de arriba. Fácilmente puede uno darse cuenta (o creer que se dá cuenta) de el carácter alegre o reprimido de la portadora del calzón. Cuántas veces no me han dicho "muchas gracias, compermiso" y al darse la vuelta muestran una personalidad radicalmente opuesta (en más de un sentido) a su carita de "no mato una mosca".
Hay ropas que despiertan muchas fantasías y hasta piensa uno, "esta ha de ser ninfómana" o casi casi puede uno visualizarla con su atuendo de piel y estoperoles complementado con un látigo y antifaz de gatúbela, pero, en contraparte he visto (o imaginado ver) calzones capaces de enfriar una olla de pozole con solo sospecharlos. Esos son como le digo a Perfila Sabrosa, los "passion killer", a los cuales no hay pasión que sobreviva...
pero bueno, retomemos, por ahi seguido observo también a la del trasero tímido, que aunque sabe uno que está ahí, la verdad muy pocas veces se da a notar. Es algo así como los autos japoneses, que podrán ser muy buenos, pero la verdad pecan de discretos en su diseño y el resultado es que casi no se antojan.
Justo hace unos minutos observé por ahí pasar a la que tengo etiquetada como la trasero de asas de taza, porque justo abajo de la cintura le empiezan unas chaparreras que parece de esos jarrones con dos orejotas para sujetarlos. Digo, no es fea, pero esas formas no le ayudan.
No suelo fijarme en la retaguardia de los hombres, pero por mencionar a alguno, tengo a mi amable compañero "trasero del hijo ausente", que póngase el pantalón que se ponga, queda claro que Dios le dió estatura y carácter, pero nomás nadita en que sentarse.
¿Qué tal con esas personas que casi nomás las conocemos por el trasero? ¿Quién sería Jennifer López si no tuviera esas nalgotas? ¿y Kim Kardashian? ¿o Lyn May? digo, hay de todo...
Y bueno, para no abundar tanto ya en estos temas que vemos a diario pero nomás no comentamos, menciono a mis últimos dos: la chaparrita trasero de "Padre Santísimo gracias por este gran favor" que la verdad se ponga lo que se ponga se ve maravillosa, y mi trasero, que la verdad cada vez está menos de presumir. Podría decir que mi trasero combina perfectamente con los asientos de mi carro, Dios los hizo y ellos se juntaron, algo viejos, algo ruidosos y bien aplastados.
Qué le vamos a hacer.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
El trasero es nuestra otra cara, es la cara que siempre nos ven cuando dicen "yo a tí te conozco"... es también la cara que seguimos dando cuando según nosotros ya dimos la espalda. Habrá quien no nos mire la cara, pero el trasero no se le escapa.
Hay a quienes les gusta la abundancia, a otros más bien la redondez, hay a quienes por algún extraño fetiche les gustan un poco amorfas y esponjiformes, hay traseros en forma de corazón pero al revés, hay otros con forma de televisión, en fin, la anatomía es riquísima en variantes.
Es curioso que una parte tan vista por todos los demás sea tan poco vista por sus respectivos propietarios.
Así como en el camión, en la cuadra, en el subcomité y en cualquier parte, aquí en la oficina tengo etiquetada la variedad de traseros que tenemos en existencia.
El primero que me viene a la mente es el trasero de alguien de aquí a unos cinco escritorios que es largo pero muy estrecho. Le voy a llamar la trasero de popote. Seguido la veo agachada aquí muy cerca y nomás porque sé que la compañera está de espaldas, sino casi podría jurar que lo que estoy viendo es una rodilla. Pobre.
Hay por ahí otro trasero que veo pasar y no dejo de sorprenderme de como el propietario puede con todo. Es enorme y apenas cabría en unas tres butacas de cine. Para este pobre amigo sentarse es como estacionar un vocho de reversa.
Hay una güerita que no sé como puede ir caminando sin mirar hacia atrás, sabiendo que todos absolutamente todos los hombres giran su cabeza hacia esas curvototas tan pronunciadas que Dios le dió. Para mi gusto es demasiado pero aquí en México tener demasiado es muy bien visto. Ella es mi compañera trasero de tentación.
Hay otra joven que seguido veo pasar y cuando me ha precedido en la fila del comedor he podido estudiar un poco las raras situaciones que convergen en su retaguardia.
Tiene un trasero extraño, como jalado hacia arriba desde los dos extremos. Además de que se vé que tuvo mucha suerte porque aún con esa rara descripción se ve que tiene bastante éxito entre los hombres. Ella es la trasero de pellizquito. Alguien que supongo que es su hermana, porque tiene la mismita jeta, tiene un trasero parecido pero mucho menos afortunado, lo que demuestra que cualquier cualidad llevada al extremo se convierte en defecto, porque tiene el trasero tan jalado para los dos lados que no le quedó nada enmedio. Ella es la hermana trasero de vaca.
Muy seguido admiro también a la trasero de telera, cuyas formas semejan a esos panes alargados y aplastados con los que hacen las tortas allá en el Distrito Federal.
¿Qué tal con esos que se pongan lo que se pongan se les vé la rayita?
Otra destacada es la muslos de pollo, cuyo trasero también es nota, aunque bueno, los muslos gordos y torneados que tiene se notan todavía más. Bueno, la muslos de pollo tiene un trasero con la característica de que en verdad no tiene uno idea de dónde le empiezan ni donde le terminan. Si un día le tocara yo el hombro casi puedo jurar que sentiría que le estoy pellizcando una nalga.
Ahora, la forma no lo es todo. Ejemplo de esto es la trasero alegre, que tiene la gran fortuna de tener muy bonitas formas y de trasladarse de aquí para allá haciéndolas brincar con singular alegría.
Otro factor a considerar es el efecto milagroso de los tacones, porque es un hecho comprobado que el usar tacones les duplica el trasero a las mujeres. No entiendo la explicación anatómica pero me queda claro que las mira uno un día en tacones y otro día sus chanclas de orcapollo y nada que ver. Como el día y la noche.
Ya entrado en temas de accesorios resaltadores viene el asunto de la ropa interior, que entre más pasa el tiempo se va volviendo menos interior, al grado de que ya las líneas de la ropa de abajo resaltan sobre la de arriba. Fácilmente puede uno darse cuenta (o creer que se dá cuenta) de el carácter alegre o reprimido de la portadora del calzón. Cuántas veces no me han dicho "muchas gracias, compermiso" y al darse la vuelta muestran una personalidad radicalmente opuesta (en más de un sentido) a su carita de "no mato una mosca".
Hay ropas que despiertan muchas fantasías y hasta piensa uno, "esta ha de ser ninfómana" o casi casi puede uno visualizarla con su atuendo de piel y estoperoles complementado con un látigo y antifaz de gatúbela, pero, en contraparte he visto (o imaginado ver) calzones capaces de enfriar una olla de pozole con solo sospecharlos. Esos son como le digo a Perfila Sabrosa, los "passion killer", a los cuales no hay pasión que sobreviva...
pero bueno, retomemos, por ahi seguido observo también a la del trasero tímido, que aunque sabe uno que está ahí, la verdad muy pocas veces se da a notar. Es algo así como los autos japoneses, que podrán ser muy buenos, pero la verdad pecan de discretos en su diseño y el resultado es que casi no se antojan.
Justo hace unos minutos observé por ahí pasar a la que tengo etiquetada como la trasero de asas de taza, porque justo abajo de la cintura le empiezan unas chaparreras que parece de esos jarrones con dos orejotas para sujetarlos. Digo, no es fea, pero esas formas no le ayudan.
No suelo fijarme en la retaguardia de los hombres, pero por mencionar a alguno, tengo a mi amable compañero "trasero del hijo ausente", que póngase el pantalón que se ponga, queda claro que Dios le dió estatura y carácter, pero nomás nadita en que sentarse.
¿Qué tal con esas personas que casi nomás las conocemos por el trasero? ¿Quién sería Jennifer López si no tuviera esas nalgotas? ¿y Kim Kardashian? ¿o Lyn May? digo, hay de todo...
Y bueno, para no abundar tanto ya en estos temas que vemos a diario pero nomás no comentamos, menciono a mis últimos dos: la chaparrita trasero de "Padre Santísimo gracias por este gran favor" que la verdad se ponga lo que se ponga se ve maravillosa, y mi trasero, que la verdad cada vez está menos de presumir. Podría decir que mi trasero combina perfectamente con los asientos de mi carro, Dios los hizo y ellos se juntaron, algo viejos, algo ruidosos y bien aplastados.
Qué le vamos a hacer.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
lunes, 20 de septiembre de 2010
hay que saber retirarse a tiempo
En estos días festivos pasaron varias cosas. Tuve mi festejo de mis cuarenta, descansé mucho y mi tía Bertha emprendió el viaje sin regreso.
En un par de ocasiones a lo largo de los cinco días que duró este pequeño puentesillo mencioné que hay que saber retirarse a tiempo, cosa que siempre he dicho, ya que perfila sabrosa es de esas visitantes empedernidas que visita hasta que las indirectas se vuelven claridosas.
continuará...
bueno, les contaba de este asunto. Pues no sé si a mi Tía Bertha le parecería buena idea retirarse de este mundo a los 98. A mí no me pareció bien. Para mí, mi tía Bertha era la viva representación de la profesora por vocación. Era la profesora tal como los profesores deben ser. Era culta, educada, amable y muy inteligente. Voy a extrañar mucho tus "SIIIiiiIIII" y tus pláticas tan ilustrativas sobre cualquier cantidad de temas que tratamos a lo largo de esos domingos soleados entre tanto árbol y teja, donde ahora sólo hay cemento y palmeras. El jardín cambió de dueño, pero sigue siendo un espacio para la formación cultural, ya que como seguramente te habrás enterado antes de irte, nuestra antigua casa es ahora parte de una universidad.
Otro aspecto menos romántico, pero este si, ejemplo mío de lo que para mí es saber retirarse a tiempo, es aquélla vez que me bajé de la moto.
Nunca he sido bueno para manejar motocicleta y en casi todos mis contactos he tenido algún percance. Una vez agarré una de 500 centímetros (moto) y sin saber ni meterle los cambios ya iba en tercera y acelerando, cuando una señora tuvo la idea de cambiar la ruta y dar vuelta súbitamente sin señal direccional. Esa vez nomás grité "Pacoooooo" y Francisco Antonio Díaz Mariscal, que fue mi ángel guardian allá en mis años mozos salió de la nada y me levantó del suelo, enderezó la moto y todos nos fuimos felices y contentos a seguir trabajando, porque esa vez estaba probando motos cuando en realidad debía estar trabajando. Por cierto que creo que Paco se fue de mojado a EU, donde seguramente ha de seguir, y espero que le vaya muy bien porque era una excelente persona.
En otra aventura de moto que recuerdo, mi primo Jorge manejaba y yo era nomás acompañante, mi primo arrancó dando show a los vecinos y yo hice lo propio dando una maroma hacia atrás, para luego, sin caerme, colgar cabeza abajo y con las piernas hacia atrás... no es fácil explicar, tendrían que haberme visto, pero era algo más o menos así: @ mi primo pensó que me había caido. No fue sino hasta que se detuvo a mirar, que vió que seguía yo "amarrado" a la moto y sin posibilidad de bajarme. Ciertamente dimos show.
Pero bueno... la anécdota motociclística que ilustra el "saber retirarse a tiempo" fue en Ensenada B.C. en mis tiernos 12s calculo yo.
Íbamos en esa ocasión mi primo Arturo (qepd) de pasajero y un servidor al manubrio.
La moto en cuestión era una chispa carabela como de unos 40 c.c. de esas que se prendían pedaleando y no representaban mayor peligro para nadie con más de un dedo de frente, o por lo menos eso pensé yo.
Para pronto me ofrecí a mostrarle a mi primo la ciudad, ya que él nos visitaba de Perfilandia Jalisco, y la moto fue el medio de transporte elegido, ya que era mi única elección.
Abordamos la moto y con las rodillas casi arrastrando arrancamos despidiéndonos de toda la familia que nos observaban en la cochera de los departamentos donde vivía entonces la tío Perfil Rico McPato, en la calle carabelas a un par de cuadras de la unidad deportiva "Sullivan".
la primera cuadra íbamos derecho así que no hubo problemas, pero luego llegamos a una bifurcación a partir de la cuál podíamos pasar a la derecha o izquierda de la entonces casa de las gemelas Ivonne e Ivette, que luego se hicieran famosas cantando canciones infantiles, pero como ya volvieron a su anonimato original no abundo en la explicación. Teniendo entonces la opción de "izquierda ó derecha" y siendo yo siempre siempre muy democrático, le pregunté a Arturo para dónde quería ir, pero Arturo siempre tan adaptable a mis caprichos me dijo "no sé, para donde tú quieras", mientras tanto seguíamos recortando la distancia con la esquina en una situación que en este momento se me antoja muy paralela a lo del Titanic cuando se acercaba al iceberg con el que habría de chocar y hundirse.
"¿izquierda o derecha?"
"¿izquierda o derecha?"
Pues esperé a Arturo tanto como pude pero nomás no decidió, así que en el último segundo tuve que elegir yo el que sería el destino de mi vida en la próxima cuadra así que giré a la derecha, no, mejor a la izquierda, no mejor a... en ese momento la llanta, apenas más gorda que la de una bicicleta, se derrapó, perdiéndo ya el control de la moto. Hice todavía un par de intentos por salvar la situación ya que la moto no era mía, pero no había lucha. Fue entonces donde apliqué mi filosofía de retirarse a tiempo y me bajé.
Si si si. Me bajé. No frené, no nos caímos, no apagué la moto ni nada simplemente me bajé. No sé muy bien cómo fui tan hábil para bajarme de una moto que avanzaba tal vez a unos 20 km por hora, pero la cosa es que me bajé sin molestar a mi primo que iba sentado atrás de mí y por si fuera poco ni siquiera me caí, simplemente me quedé perfectamente parado a media calle, frente a la casa de las gemelas viendo como Arturo se alejaba todavía copiloteando la moto de mi tía Perfila Casi-el-Paraíso, pero sin ninguna posibilidad de alcanzar el manubrio ya que él iba atrás.
Arturo, que derrochaba estilo con su copete de James Dean y casi nunca fallaba en lo que hacía, fue a estrellarse con la banqueta de las gemelas raspándose las rodillas, triturándose el ego y quedando como si la casa frente a la que cayó lo hubiera atropellado. Ni les cuento el berrinche que hizo, ni les cuento lo mucho que me reí (de hecho me estoy riendo también ahorita) cada que lo recordaba sentado en la parte trasera de la moto agitando las manos frenéticamente al tiempo que la moto avanzaba haciendo eses por la calle carabelas.
Seguramente el capitán del Titanic me hubiera recriminado por abandonar el barco, pero luego de ver la conclusión de la aventura estoy seguro de que era el momento apropiado para retirarme. Debí avisarte que me iba a bajar Arturo, pero no inventes, que estúpidamente divertido te viste.
Nunca soy el último de las fiestas, no me gusta que los meseros me cambien el pisto a vaso desechable y siempre me retiro antes que los ánimos decaigan.
Tía Bertha, espero humildemente haber podido captar siquiera un poquito de todo lo que tenías para ofrecer, fuiste una excelente profesora hasta el último día y, desde siempre, representas una de esas ramitas muy vistosas en mi frondoso árbol genealógico. En el paraíso faltabas tú, ya se completó la familia Mendoza Uribe, que gocen de una excelente vida eterna y allá nos vemos!!
Por último, cabe aclarar que afortunadamente Arturo todavía vivió para acompañarme en mis aventuras algunos años más. Fueron años muy pero muy felices.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán.
En un par de ocasiones a lo largo de los cinco días que duró este pequeño puentesillo mencioné que hay que saber retirarse a tiempo, cosa que siempre he dicho, ya que perfila sabrosa es de esas visitantes empedernidas que visita hasta que las indirectas se vuelven claridosas.
continuará...
bueno, les contaba de este asunto. Pues no sé si a mi Tía Bertha le parecería buena idea retirarse de este mundo a los 98. A mí no me pareció bien. Para mí, mi tía Bertha era la viva representación de la profesora por vocación. Era la profesora tal como los profesores deben ser. Era culta, educada, amable y muy inteligente. Voy a extrañar mucho tus "SIIIiiiIIII" y tus pláticas tan ilustrativas sobre cualquier cantidad de temas que tratamos a lo largo de esos domingos soleados entre tanto árbol y teja, donde ahora sólo hay cemento y palmeras. El jardín cambió de dueño, pero sigue siendo un espacio para la formación cultural, ya que como seguramente te habrás enterado antes de irte, nuestra antigua casa es ahora parte de una universidad.
Otro aspecto menos romántico, pero este si, ejemplo mío de lo que para mí es saber retirarse a tiempo, es aquélla vez que me bajé de la moto.
Nunca he sido bueno para manejar motocicleta y en casi todos mis contactos he tenido algún percance. Una vez agarré una de 500 centímetros (moto) y sin saber ni meterle los cambios ya iba en tercera y acelerando, cuando una señora tuvo la idea de cambiar la ruta y dar vuelta súbitamente sin señal direccional. Esa vez nomás grité "Pacoooooo" y Francisco Antonio Díaz Mariscal, que fue mi ángel guardian allá en mis años mozos salió de la nada y me levantó del suelo, enderezó la moto y todos nos fuimos felices y contentos a seguir trabajando, porque esa vez estaba probando motos cuando en realidad debía estar trabajando. Por cierto que creo que Paco se fue de mojado a EU, donde seguramente ha de seguir, y espero que le vaya muy bien porque era una excelente persona.
En otra aventura de moto que recuerdo, mi primo Jorge manejaba y yo era nomás acompañante, mi primo arrancó dando show a los vecinos y yo hice lo propio dando una maroma hacia atrás, para luego, sin caerme, colgar cabeza abajo y con las piernas hacia atrás... no es fácil explicar, tendrían que haberme visto, pero era algo más o menos así: @ mi primo pensó que me había caido. No fue sino hasta que se detuvo a mirar, que vió que seguía yo "amarrado" a la moto y sin posibilidad de bajarme. Ciertamente dimos show.
Pero bueno... la anécdota motociclística que ilustra el "saber retirarse a tiempo" fue en Ensenada B.C. en mis tiernos 12s calculo yo.
Íbamos en esa ocasión mi primo Arturo (qepd) de pasajero y un servidor al manubrio.
La moto en cuestión era una chispa carabela como de unos 40 c.c. de esas que se prendían pedaleando y no representaban mayor peligro para nadie con más de un dedo de frente, o por lo menos eso pensé yo.
Para pronto me ofrecí a mostrarle a mi primo la ciudad, ya que él nos visitaba de Perfilandia Jalisco, y la moto fue el medio de transporte elegido, ya que era mi única elección.
Abordamos la moto y con las rodillas casi arrastrando arrancamos despidiéndonos de toda la familia que nos observaban en la cochera de los departamentos donde vivía entonces la tío Perfil Rico McPato, en la calle carabelas a un par de cuadras de la unidad deportiva "Sullivan".
la primera cuadra íbamos derecho así que no hubo problemas, pero luego llegamos a una bifurcación a partir de la cuál podíamos pasar a la derecha o izquierda de la entonces casa de las gemelas Ivonne e Ivette, que luego se hicieran famosas cantando canciones infantiles, pero como ya volvieron a su anonimato original no abundo en la explicación. Teniendo entonces la opción de "izquierda ó derecha" y siendo yo siempre siempre muy democrático, le pregunté a Arturo para dónde quería ir, pero Arturo siempre tan adaptable a mis caprichos me dijo "no sé, para donde tú quieras", mientras tanto seguíamos recortando la distancia con la esquina en una situación que en este momento se me antoja muy paralela a lo del Titanic cuando se acercaba al iceberg con el que habría de chocar y hundirse.
"¿izquierda o derecha?"
"¿izquierda o derecha?"
Pues esperé a Arturo tanto como pude pero nomás no decidió, así que en el último segundo tuve que elegir yo el que sería el destino de mi vida en la próxima cuadra así que giré a la derecha, no, mejor a la izquierda, no mejor a... en ese momento la llanta, apenas más gorda que la de una bicicleta, se derrapó, perdiéndo ya el control de la moto. Hice todavía un par de intentos por salvar la situación ya que la moto no era mía, pero no había lucha. Fue entonces donde apliqué mi filosofía de retirarse a tiempo y me bajé.
Si si si. Me bajé. No frené, no nos caímos, no apagué la moto ni nada simplemente me bajé. No sé muy bien cómo fui tan hábil para bajarme de una moto que avanzaba tal vez a unos 20 km por hora, pero la cosa es que me bajé sin molestar a mi primo que iba sentado atrás de mí y por si fuera poco ni siquiera me caí, simplemente me quedé perfectamente parado a media calle, frente a la casa de las gemelas viendo como Arturo se alejaba todavía copiloteando la moto de mi tía Perfila Casi-el-Paraíso, pero sin ninguna posibilidad de alcanzar el manubrio ya que él iba atrás.
Arturo, que derrochaba estilo con su copete de James Dean y casi nunca fallaba en lo que hacía, fue a estrellarse con la banqueta de las gemelas raspándose las rodillas, triturándose el ego y quedando como si la casa frente a la que cayó lo hubiera atropellado. Ni les cuento el berrinche que hizo, ni les cuento lo mucho que me reí (de hecho me estoy riendo también ahorita) cada que lo recordaba sentado en la parte trasera de la moto agitando las manos frenéticamente al tiempo que la moto avanzaba haciendo eses por la calle carabelas.
Seguramente el capitán del Titanic me hubiera recriminado por abandonar el barco, pero luego de ver la conclusión de la aventura estoy seguro de que era el momento apropiado para retirarme. Debí avisarte que me iba a bajar Arturo, pero no inventes, que estúpidamente divertido te viste.
Nunca soy el último de las fiestas, no me gusta que los meseros me cambien el pisto a vaso desechable y siempre me retiro antes que los ánimos decaigan.
Tía Bertha, espero humildemente haber podido captar siquiera un poquito de todo lo que tenías para ofrecer, fuiste una excelente profesora hasta el último día y, desde siempre, representas una de esas ramitas muy vistosas en mi frondoso árbol genealógico. En el paraíso faltabas tú, ya se completó la familia Mendoza Uribe, que gocen de una excelente vida eterna y allá nos vemos!!
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