miércoles, 15 de febrero de 2012

Parafraseando a mi protector

Llevo ahora casi 11 meses trabajando con un nuevo jefe, de quien no me he tomado tiempo para escribir, aunque la verdad es muy buen material como para abordar algunos temas.

Por lo pronto les adelanto algunas frases de uso cotidiano en su frasario:

"qué inteligente soy"
"ninguna se me resiste jejeje"
"chaparrita, te invito una copa"

La segunda también podría ser mía, pero resulta tan evidente que mencionarla sería pleonasmo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Llámame Bond, James Bond.

De los últimos días me ha llamado la atención que tanto en la gran comunidad escolar que me desenvuelvo, como en el evento donde gasté mis últimos cinco días de playa del año, parezco ser invisible.

Ser invisible no es para mí una novedad, ya que es muy comun que, en la foto, nadie sabe quien soy, cuando me encuentro con alguien a quien reconozco me dice "dame una pista que no te recuerdo" y en las listas de agradecimientos rara vez se me menciona (aunque también debo reconocer que no soy un "dador" a manos llenas).

Nunca he sido dado a llamar la atención, y no me gusta cruzarme con gente en mi camino. Hablo poco, oigo mucho; tengo una cara que parece tener mucha gente en mi país y creo que todo lo anterior en conjunto me convierte en el espía perfecto; alguien que bien puede ir caminando discretamente por la acera o escuchando a alto volúmen, música de las películas de El Santo en un clásico convertible y sin ser notado.

Martini seco por favor, agitado, no batido.

Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán... y que bien me queda ser yo.

martes, 15 de noviembre de 2011

¿como pegarle a Dios en Viernes Santo?

Hace algunos años estaba mi hija, Perfilita Flamenca jugando con su primo Perfilito Cara de Ricky Ricón a no sé qué, que como muchos de los juegos que mi hija juega, incluye golpes.

Al igual que todos esos juegos, este inició con muchos gritos y risas, y acabó con quejas y llantos, siendo la queja que más resonó en el cuarto que mi hija le había pegado a Dios.

¿pegado a Dios?!!!!

Virgen Santa!!!! ¿cómo pudo pasar eso? nos preguntamos todos.

Todavía con cara de tristeza y un resto de llanto colgado junto con una gota de baba en la comisura del labio, Perfilito Cara de Ricky Ricón explicó:

Dios nuestro Señor vive en mi corazón ¿no?
mi corazón está aquí (señalando su pecho) y Perfilita Flamenca me acaba de pegar aquí (señalando nuevamente su pecho), así que le acaba de pegar a Dios!

habrase visto un tiíto más mocho y tan bueno para digerir las literales!!

En fin, ese día tuve que ofrecer una sentida disculpa a Nuestro Señor por el golpe que mi hija le propinó apenas a unas semanas de hacer su primera comunión.

Hija mía, podéis ir en paz.

Soy Perfil Bajo, y mi hija golpeó a Dios.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Huellas borradas por el viento

Estoy en mi oficina a media mañana ordenando las ideas y buscándole a punta a la hebra cuando me viene una idea genial para escribir algo breve aquí. Entro a blogger y ya aquí, no tengo una jodida idea de qué iba a escribir.

Bendita memoria. No tengo memoria, soy todo un caballero.

No sé si sea algo sobre lo que valga la pena preocuparse, pero que barbaridad... me pasan tantas ideas por la cabeza que apenas llego a sospechar, cuando ya se fueron.

Cuando leo un libro, continuamente tengo que estar ergresando páginas para recordar la historia, y de los muchos que he leído, de muy pocos tengo remota idea de qué trataron. A estas alturas, considero que sin importar cuánto o qué estudié, soy totalmente silvestre. No estudié nada.

Hace una semana me crucé en el supermercado con una señora muy mona que iba casi corriendo a lo largo del pasillo de perfumería; casi tocamos los hombros, y pensé "esta mujer casi me atropella" y en esas estaba cuando caí en cuenta de que esa cara me era familiar, tan familiar como mi madre.

Como no me regresa la historia que pensé escribir hoy, que sirva nada mas la nota para dejar constancia de que los caballeros no tenemos memoria, y como bien decía Mantequilla "si to be or not to be, ya ni me acuerdo".

Soy Perfil Bajo, y no recuerdo de dónde soy.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Mamá, ¡me ahogué!

Ya no recuerdo si lo conté antes de hoy, pero ahorita me acordé de mi amiga Gaby Gómez, aquélla de quien creo haber escrito antes que, un día al ir pasando por cierta calle en alguna ciudad de La Baja, mi mamá, Doña Perfila, leyó junto a la puerta de una modesta casita "Los Gómez" y luego de avanzar media cuadra más y seguro después de procesar el poco lujo que las cuatro paredes reflejaban agregó "qué fregados están los Gómez".

Bueno, pues ahí vivía Gaby Gómez, quien me acompañó la única vez que fui a un balneario en aquélla ciudad de La Baja.

Para no dar mucho más rodeo del que ya estoy dando, estando junto a una alberca, esta taruga me preguntó si sabía nadar, le contesté que no, luego de esto me aventó hasta el fondo, me vio hundirme echando burbujas por algunos segundos y luego tuvo que saltar por mí, porque me estaba ahogando.

No sé si alguien más me haya salvado la vida y si así ha sido, muchas gracias y disculpen el olvido, pero ahorita a quien recuerdo que sí lo hizo fue a Gaby Gómez; claro, también estuvo a punto de matarme, pero nada le quita el mérito de haberme salvado.

Aunque hayas rechazado mi solicitud de facebook, te doy gracias por haberme permitido seguir en este mundo y disfrutar de tantas cosas hermosas.

Perfil acuático.

Mi nuevo auto viejo.

Hace algunos meses vendí mi super clásico alemán, en el que habría de irme a recorrer Baja California; mi compañero de tantos viajes.

No habían pasado ni dos meses cuando en un estacionamiento de un amigo, entre otros varios autos, vi otro super deportivo; así como me gustan, feo por todos lados, viejo y fiado. Desde lejos me cerraba el ojo, todo empolvado, lleno de óxido, agua y tierra en el interior.

¿Cómo resistirse?

Para pronto platiqué con mi amigo, y le hice un ofrecimiento que no podría resistir: llevarme el carro tan pronto como lograra encenderlo y que se lo pagaría como fuera pudiendo y empezando a abonar el año entrante. Tal como lo preví, mi amigo aceptó.

El objeto de mi deseo es la versión deportiva de uno de los carros más feos de su época, el Chrysler Shadow; el GTS no fue un auto del todo feo, pero tengo que reconocer que el mío, con sus adaptaciones dirigidas a romper marcas de velocidad, rompe también con algunos límites de la estética.

Lo primero que se hace evidente es que el tiempo y su dueño anterior se empeñaron en ocultar todo rastro de su apariencia deportiva, luciendo actualmente los rines más feos de los 80s; un interior espartano, sin plásticos innecesarios, sin alfombra, radio, y con una sala de tres piezas al estilo de los decoradores que buscan romper la monotonía de un espacio colocando algún mueble que parece sacado de otro tiempo, con otras texturas y colores. Tinto, rojo, negro, gris y azul son los colores que combinan sus asientos. Ni hablar de las formas, dos muy convencionales y el tercero con respaldo alto y una ergonomía que impide sentarse dignamente en él al entrar al carro. Siempre que me acomodo en el asiento del conductor me viene a la memoria la estatua de El Pensador, de Rodin, a quien siempre ubico sentado en un retrete y no en una roca.

Para entrar también necesito hacer un ritual de abrir-cerrar varias veces la chapa, hasta que el seguro sube lo suficiente para hacer clic y liberar la puerta. Siemrpe que lo abro en la calle parece que me lo estoy robando.

A pesar de su fealdad, mi nuevo carro viejo agrada a los que me quieren, porque en fecha que nadie me ha dicho lo que siempre digo cuando me ven en él: que está feo. Creoq ue no me lo dicen por dos cosas; porque lo dije yo primero, y por no darme motivos para estar triste.

Tengo apenas unas semanas de ir y venir en mi nuevo auto viejo, pero ya hoy lo quiero y le auguro un buen futuro yendo y viniendo conmigo por las calles de esta gran ciudad.

Perfil Bajo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mañana con sol.

Hoy la escuela está tranquila.

La ciudad acumula quejas por todos lados a raíz de los Juegos Panamericanos, que se celebran a partir del próximo lunes en esta ciudad.

Me llama la atención la forma en que se contraponen las voluntades de la gente que, por un lado está feliz de que su ciudad sea la sede de un evento de esta magnitud, mientras que la otra mitad, si no es que más, se queja amargamente de que venga gente de todo el mundo a cambiar su ritmo de vida, sin pensar en los beneficios que esto dejará a los tapatíos.

Es como quejarse de recibir visitas en tu casa, sin importar que lleguen con la cerveza y botana, porque por su culpa te dormirás más tarde.

Muy poco se puede comentar de los famosos panamericanos antes de que alguien suelte una queja.

Que cansado me tiene mi gente, que poquito me enorgullecen esas actitudes.

Perfil Deportivo.

La primera impresión

"Sólo tenemos una oportunidad para causar una buena primera impresión". Hoy recordé esa frase, y también recordé a la Tía Matilde...