"Sólo tenemos una oportunidad para causar una buena primera impresión".
Hoy recordé esa frase, y también recordé a la Tía Matilde preguntando con su característico timbre de voz en la parte alta de la escala "¡¿¿¿A poco esa chingadera es el Ingeniero???!"
"El Ingeniero" es y ha sido por años mi apodo entre mis amigos de toda la vida Luis, Patricio y familia... y bueno, "La chingadera" era yo, aprovechando mi única oportunidad para impresionar a su Tía Matilde.
Un abrazo para todos Patriachi Arriaga Revello. Mis recuerdos con cariño a la Tía también.
Las cosas que piensa alguien de 50, que siente que se salió del molde, pero que la verdad en el espejo se ve muy normal. Lo escrito simplemente brota de mi cerebro que en algunas partes está como nuevo y en otras francamente atrofiado. Lo he frenado por años porque creo que no lleva a nada, pero luego de tanto, entiendo que publicarlo tampoco lleva a nada. Así que como dice una frase que le oí a Shrek en su traducción al español: "mejor afuera que adentro". Saludos.
viernes, 11 de agosto de 2017
lunes, 19 de septiembre de 2016
Soy leyenda
Pues si.
Dicen que las leyendas surgen de historias que se cuentan tantas veces, que van adquiriendo rasgos de irrealidad. Agregados de la cosecha de quien las cuenta.
Hoy me he contado tanto estas historias a mí mismo, que me he tornado en una leyenda de mí para mí mismo.
Ya sé, ni se entiende y se lee muy mal. Pero así lo pensé.
Soy Perfil Bajo y soy leyenda.
Dicen que las leyendas surgen de historias que se cuentan tantas veces, que van adquiriendo rasgos de irrealidad. Agregados de la cosecha de quien las cuenta.
Hoy me he contado tanto estas historias a mí mismo, que me he tornado en una leyenda de mí para mí mismo.
Ya sé, ni se entiende y se lee muy mal. Pero así lo pensé.
Soy Perfil Bajo y soy leyenda.
viernes, 14 de marzo de 2014
Éxito al alcance de todos.
Desde que empezamos a recibir mensajes (más bien entenderlos), una de las ideas y deseos que recibimos es que nos vaya muy bien en la vida, pero ¿qué es que nos vaya muy bien?
Hay muchas concepcions de éxito, todas asociadas con un feliz resultado o la buena aceptación de algo, sin embargo ¿cómo debe uno entender el éxito?
Cuando hablan de alguien como una persona exitosa lo primero que asocia uno es un buen traje, un auto caro, una buena casa, una hermosa familia, viajes, negocios, etc. Sin embargo en estos tiempos de crisis en donde lo arriba mencionado es privilegio de unos pocos, creo que se vale pensar en otras modalidades de éxito menos socorridas pero igual de saboreables si sabemos recibirlas como son: éxitos, éxitos que no se vinculan al dinero.
Pensando en este tipo de personas exitosas me vienen a la mente varias personas, no todas cercanas a mí, pero que por una cosa u otra las veo felices y siendo exitosas viviendo sus vidas no siempre opulentas.
buena parte de la sensación de éxito en nuestras vidas tiene que ver con nuestra capacidad para dejar atrás las frustraciones por las cosas que no logramos. Es un reflejo de nuestra inteligencia emocional. Todos logramos unas cosas y no logramos otras. Siempre he dicho que no hay felicidad completa, pero no en el sentido de que realmente no se pueda ser feliz del todo, sino de que a todos nos falta algo, ya sea belleza, bienes materiales, inteligencia, agilidad mental, capacidad para expresarnos, amor, familia, actitud, etc., pero aun con esa aparente felicidad a medias, se puede vivir feliz y más aun, ser una persona exitosa.
Como dije en mi segundo párrafo, se asocia éxito con la felicidad, y en mi experiencia personal esta felicidad ha llegado como consecuencia de la aceptación de lo que soy, de lo que he vivido y de lo que tengo. Vivir para tener cosas parece ser el propósito de nuestra llegada a este mundo, así que resulta curioso que luego de una vida de trabajar mucho para acumular cosas, acaba uno yéndose igual de desposeído que el que nunca trabajó ni logró hacerse de nada.
Por otro lado, está la gente con "estrella", que nada más nacer podrían considerarse exitosos, sabiendo que nada les va a faltar. Creyendo que nada les va a faltar diría yo, porque igual les falta, pero en otros aspectos. Alguien que consideré mi amigo me restregaba en la cara que tenía casas, autos, viajes y un negocio próspero. Lo único que me nació del corazón contestarle es que no entendía de dónde tanto orgullo si el negocio es de sus padres y ya estaba ahí antes de que él naciera y que todas las demás cosas habían salido de ahí; que no tenía ningún mérito personal vivir como vivía, con dos matrimonios fracasados, desempeñando el cargo de "hijo del dueño" en su trabajo y moviéndose por la vida enfundado en un cuerpo de chile relleno, sin posibilidades de que un cirujano plástico o lipoescultor lo saque de tal condición porque bien dicen, no hacen milagros. Sobra decir que mis declaraciones acabaron con la amistad. No hay felicidad completa.
No hace falta llenarse de cosas para ser exitoso. El éxito puede encontrarse haciendo lo que quiere hacer, disfrutando los logros alcanzados y valorando lo que se tiene, que bien puede ser un kit de simpatía, sagacidad y sonrisa; o uno de entusiasmo, iniciativa y seguridad. Vivir para tener cosas no es el camino, siempre habrá cosas por tener, y siempre será más lo que no tenemos así que hagamos nuestro inventario, cuidemos lo que tenemos, revisemos nuestras metas y disfrutemos lo alcanzado.
Éxito.
Perfil Exitoso.
Hay muchas concepcions de éxito, todas asociadas con un feliz resultado o la buena aceptación de algo, sin embargo ¿cómo debe uno entender el éxito?
Cuando hablan de alguien como una persona exitosa lo primero que asocia uno es un buen traje, un auto caro, una buena casa, una hermosa familia, viajes, negocios, etc. Sin embargo en estos tiempos de crisis en donde lo arriba mencionado es privilegio de unos pocos, creo que se vale pensar en otras modalidades de éxito menos socorridas pero igual de saboreables si sabemos recibirlas como son: éxitos, éxitos que no se vinculan al dinero.
Pensando en este tipo de personas exitosas me vienen a la mente varias personas, no todas cercanas a mí, pero que por una cosa u otra las veo felices y siendo exitosas viviendo sus vidas no siempre opulentas.
buena parte de la sensación de éxito en nuestras vidas tiene que ver con nuestra capacidad para dejar atrás las frustraciones por las cosas que no logramos. Es un reflejo de nuestra inteligencia emocional. Todos logramos unas cosas y no logramos otras. Siempre he dicho que no hay felicidad completa, pero no en el sentido de que realmente no se pueda ser feliz del todo, sino de que a todos nos falta algo, ya sea belleza, bienes materiales, inteligencia, agilidad mental, capacidad para expresarnos, amor, familia, actitud, etc., pero aun con esa aparente felicidad a medias, se puede vivir feliz y más aun, ser una persona exitosa.
Como dije en mi segundo párrafo, se asocia éxito con la felicidad, y en mi experiencia personal esta felicidad ha llegado como consecuencia de la aceptación de lo que soy, de lo que he vivido y de lo que tengo. Vivir para tener cosas parece ser el propósito de nuestra llegada a este mundo, así que resulta curioso que luego de una vida de trabajar mucho para acumular cosas, acaba uno yéndose igual de desposeído que el que nunca trabajó ni logró hacerse de nada.
Por otro lado, está la gente con "estrella", que nada más nacer podrían considerarse exitosos, sabiendo que nada les va a faltar. Creyendo que nada les va a faltar diría yo, porque igual les falta, pero en otros aspectos. Alguien que consideré mi amigo me restregaba en la cara que tenía casas, autos, viajes y un negocio próspero. Lo único que me nació del corazón contestarle es que no entendía de dónde tanto orgullo si el negocio es de sus padres y ya estaba ahí antes de que él naciera y que todas las demás cosas habían salido de ahí; que no tenía ningún mérito personal vivir como vivía, con dos matrimonios fracasados, desempeñando el cargo de "hijo del dueño" en su trabajo y moviéndose por la vida enfundado en un cuerpo de chile relleno, sin posibilidades de que un cirujano plástico o lipoescultor lo saque de tal condición porque bien dicen, no hacen milagros. Sobra decir que mis declaraciones acabaron con la amistad. No hay felicidad completa.
No hace falta llenarse de cosas para ser exitoso. El éxito puede encontrarse haciendo lo que quiere hacer, disfrutando los logros alcanzados y valorando lo que se tiene, que bien puede ser un kit de simpatía, sagacidad y sonrisa; o uno de entusiasmo, iniciativa y seguridad. Vivir para tener cosas no es el camino, siempre habrá cosas por tener, y siempre será más lo que no tenemos así que hagamos nuestro inventario, cuidemos lo que tenemos, revisemos nuestras metas y disfrutemos lo alcanzado.
Éxito.
Perfil Exitoso.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
La idealización del pasado
Para variar hoy me desperté pensando.
Pensando en bonitos recuerdos de mi infancia y adolescencia, pero hilados a estos me empezaron a llegar recuerdos de lugares que he vuelto a visitar luego de mucho; amigos que he reencontrado luego de mucho, y en casi todos los casos el regreso del pasado le quita la magia al recuerdo.
Regresar treinta años después a los deliciosos tacos con los que te deleitabas a los ocho años puede convertirse en una gran decepción. No saben igual. Ni siquiera saben buenos.
Visitar la playa donde jugaste de niño haciendo castillos, corriendo y retratando tan feliz en las fotos no deja sino la duda de en qué momento contruyeron tantas casas y dejaron entrar a tantos vendedores ambulantes. Ni el mar es el mismo.
Me he reencontrado con algunos amigos de distintos momentos de mi vida y aunque se disfruta la plática de los viejos tiempos, me resulta dificil crear "nuevos tiempos" con ellos y sólo se convierten en un contacto mas de mi red social y a veces, en casos realmente decepcionantes ni eso.
Conducir el auto de tus sueños de adolescente veinticinco años después te hace pensar cómo es que lograron venderlos cuando fueron nuevos.
Qué tal las exnovias? tal vez encontrarse a los veinte con la que fue tu novia de la primaria te haga querer morir por no haber sido más precoz, pero a mi edad, por regla general las encuentro a todas muy carcomidas por el tiempo. Hubo una niña que me gustaba en particular a quien recordé por unos treinta años imaginándola cada vez con su cara de los doce años, en un cuerpazo de veinte, con una claridad de pensamiento de los treintas y una mentalidad liberal de hippie, en un atuendo arrollador y diciéndome "hola Perfil Bajo, fuiste y sigues siendo mi amor platónico, te he extrañado toda mi vida"... pero la verdad es muy diferente. En este caso en particular, alguien me compartió algunas fotos de aquélla niña hermosa de rulos rubios, piel etérea, piernas zambas y trasero poco agraciado, y lo único de lo que encontré vestigios fue del trasero poco agraciado, imagen a la que sólo tengo que agregarle la celulitis y aumentarle cinco tallas. Ya no es rubia, ya no es delgada, tampoco es blanca. Ni siquiera tiene un esposo de su edad. Parece que se casó con su chozno, aunque hay que destacar el hecho de que todavía tenga esposo porque al igual que las chaquetas de tweed, los esposos somos accesorio en vías de extinción.
Por décadas he perseguido algunos recuerdos tratando de reencontrarme con ellos, pero viendo lo encontrado creo que voy a reservar los pocos que me quedan tal como están, como bellos recuerdos que son sólo eso.
Soy Perfil Bajo de Los Ruiz de Nochistlán, y si te ví ni me acuerdo.
Pensando en bonitos recuerdos de mi infancia y adolescencia, pero hilados a estos me empezaron a llegar recuerdos de lugares que he vuelto a visitar luego de mucho; amigos que he reencontrado luego de mucho, y en casi todos los casos el regreso del pasado le quita la magia al recuerdo.
Regresar treinta años después a los deliciosos tacos con los que te deleitabas a los ocho años puede convertirse en una gran decepción. No saben igual. Ni siquiera saben buenos.
Visitar la playa donde jugaste de niño haciendo castillos, corriendo y retratando tan feliz en las fotos no deja sino la duda de en qué momento contruyeron tantas casas y dejaron entrar a tantos vendedores ambulantes. Ni el mar es el mismo.
Me he reencontrado con algunos amigos de distintos momentos de mi vida y aunque se disfruta la plática de los viejos tiempos, me resulta dificil crear "nuevos tiempos" con ellos y sólo se convierten en un contacto mas de mi red social y a veces, en casos realmente decepcionantes ni eso.
Conducir el auto de tus sueños de adolescente veinticinco años después te hace pensar cómo es que lograron venderlos cuando fueron nuevos.
Qué tal las exnovias? tal vez encontrarse a los veinte con la que fue tu novia de la primaria te haga querer morir por no haber sido más precoz, pero a mi edad, por regla general las encuentro a todas muy carcomidas por el tiempo. Hubo una niña que me gustaba en particular a quien recordé por unos treinta años imaginándola cada vez con su cara de los doce años, en un cuerpazo de veinte, con una claridad de pensamiento de los treintas y una mentalidad liberal de hippie, en un atuendo arrollador y diciéndome "hola Perfil Bajo, fuiste y sigues siendo mi amor platónico, te he extrañado toda mi vida"... pero la verdad es muy diferente. En este caso en particular, alguien me compartió algunas fotos de aquélla niña hermosa de rulos rubios, piel etérea, piernas zambas y trasero poco agraciado, y lo único de lo que encontré vestigios fue del trasero poco agraciado, imagen a la que sólo tengo que agregarle la celulitis y aumentarle cinco tallas. Ya no es rubia, ya no es delgada, tampoco es blanca. Ni siquiera tiene un esposo de su edad. Parece que se casó con su chozno, aunque hay que destacar el hecho de que todavía tenga esposo porque al igual que las chaquetas de tweed, los esposos somos accesorio en vías de extinción.
Por décadas he perseguido algunos recuerdos tratando de reencontrarme con ellos, pero viendo lo encontrado creo que voy a reservar los pocos que me quedan tal como están, como bellos recuerdos que son sólo eso.
Soy Perfil Bajo de Los Ruiz de Nochistlán, y si te ví ni me acuerdo.
jueves, 23 de mayo de 2013
El largo camino por recorrer.
En la vida se encuentra uno con gente de todo tipo, desde el que nunca sale de su pueblo natal hasta el que nunca encuentra un sitio para echar raices.
En mi caso fui un niño y adolescente errante a causa del trabajo de mi padre (no el Dalai Lama; El donante), pero al casarme eché más raíces de las que supuse en ese momento. No siento apego a los lugares, pero mi familia me hizo inamovible de esta ciudad. Sin embargo, como todos en esta vida actualmente realizo un viaje de duración indefinida, en el que sé de dónde vine, camino diariamente y acumulo ya 42 años de pasos que no cansan, pero no sé para dónde voy ni cuando llegaré.
¿A dónde voy?
Soy Perfil Bajo, de Los Ruiz de Nochistlán.
En mi caso fui un niño y adolescente errante a causa del trabajo de mi padre (no el Dalai Lama; El donante), pero al casarme eché más raíces de las que supuse en ese momento. No siento apego a los lugares, pero mi familia me hizo inamovible de esta ciudad. Sin embargo, como todos en esta vida actualmente realizo un viaje de duración indefinida, en el que sé de dónde vine, camino diariamente y acumulo ya 42 años de pasos que no cansan, pero no sé para dónde voy ni cuando llegaré.
¿A dónde voy?
Soy Perfil Bajo, de Los Ruiz de Nochistlán.
jueves, 10 de enero de 2013
Abro mi billetera...
Abro mi billetera reviso mis tarjetas y la cierro; la guardo en mi bolsillo.
Abro mi cartera reviso mis tarjetas, reviso el saldo de mi último ticket del cajero automático y la cierro; voy a guardarla en mi bolsillo y a medio camino me arrepiendo, la abro de nuevo y repito el procedimiento anterior.
Luego de apenas unas cuatro o cinco veces estoy seguro: todo está como antes, como yo ya sabía.
Me estoy conteniendo de sacar mi billetera y verificar si todavía traigo los $2,400 de hace rato ¿o eran 2,800? Feliz 2013 mis queridas compulsiones, no las extrañé.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán, y no la voy a sacar de nuevo ¿o si?
Abro mi cartera reviso mis tarjetas, reviso el saldo de mi último ticket del cajero automático y la cierro; voy a guardarla en mi bolsillo y a medio camino me arrepiendo, la abro de nuevo y repito el procedimiento anterior.
Luego de apenas unas cuatro o cinco veces estoy seguro: todo está como antes, como yo ya sabía.
Me estoy conteniendo de sacar mi billetera y verificar si todavía traigo los $2,400 de hace rato ¿o eran 2,800? Feliz 2013 mis queridas compulsiones, no las extrañé.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán, y no la voy a sacar de nuevo ¿o si?
Mi primer auto de "señor".
Hace unos días le contaba a mi mamá de un Ford Maverick que tuve. Fue un carro muy especial, mi primero de casado.
Color discreto, el avispón verde se moriría de envidia al ver ese verde tan intenso brillante y tornasolado.
Era estándar y se le atoraban las velocidades, así que era muy normal que llegara yo de donde sea, todo lleno de tierra y grasa por meterme debajo del carro a destrabar las varillas.
Por dentro casi no tenía piso, estaba podridísimo y podía adivinar la velocidad nomás de ver pasar la calle bajo mis pies. Toda esa podredumbre y muchos choques me imagino, hacían que el carro se pandeara y bailara como hawaiiana al irlo manejando. Me acuerdo que en Av. Patria brincaba tanto que mi hija Fer (bebé entonces) hacía ruidos tipo "aaaaaaaaaaaaaaa" y se moría de la risa porque en realidad sonaba "aaa-aa-aaaaaa-a-a-aaaa-aaaaa-aaaa-aaaaa-aa" de tantos brincos de dábamos.
No se me olvida cuánto me ofendí el día que escuché a dos vecinas elucubrando un plan para que viniera la grúa por mi carro y lo llevara al tiradero. Muy molesto les expliqué que era mi carro y no estaba abandonado, era mi carro de los domíngos.
No era fácil atreverme a subir la velocidad porque no podía pararlo, pero tengo grabada como si fuera en piedra la mirada de mi esposa cuando una vez, circulando en periférico, los guardafangos empezaron a levantarse cual alas, al más puro estilo de Bond James Bond.
Carrazo!!
Soy Perfil Bajo y voy lleno nenas.
Color discreto, el avispón verde se moriría de envidia al ver ese verde tan intenso brillante y tornasolado.
Era estándar y se le atoraban las velocidades, así que era muy normal que llegara yo de donde sea, todo lleno de tierra y grasa por meterme debajo del carro a destrabar las varillas.
Por dentro casi no tenía piso, estaba podridísimo y podía adivinar la velocidad nomás de ver pasar la calle bajo mis pies. Toda esa podredumbre y muchos choques me imagino, hacían que el carro se pandeara y bailara como hawaiiana al irlo manejando. Me acuerdo que en Av. Patria brincaba tanto que mi hija Fer (bebé entonces) hacía ruidos tipo "aaaaaaaaaaaaaaa" y se moría de la risa porque en realidad sonaba "aaa-aa-aaaaaa-a-a-aaaa-aaaaa-aaaa-aaaaa-aa" de tantos brincos de dábamos.
No se me olvida cuánto me ofendí el día que escuché a dos vecinas elucubrando un plan para que viniera la grúa por mi carro y lo llevara al tiradero. Muy molesto les expliqué que era mi carro y no estaba abandonado, era mi carro de los domíngos.
No era fácil atreverme a subir la velocidad porque no podía pararlo, pero tengo grabada como si fuera en piedra la mirada de mi esposa cuando una vez, circulando en periférico, los guardafangos empezaron a levantarse cual alas, al más puro estilo de Bond James Bond.
Carrazo!!
Soy Perfil Bajo y voy lleno nenas.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
La punta del iceberg
Ayer, al ir caminando vi una pequeña nota pegada en el espejo lateral de un automóvil de un compañero de trabajo. Eran sólo tres letras acompañadas de un nombre corto que terminaba en "y", así como dicho con cariño.
Me vino a la mente la cara de mi compañero, al que yo encuentro muy poco agraciado y prefiero no describir...
aaaah picarón!!!! ¿quién iba a decir que anda de coqueto? o todavía peor, ¿quién iba a decir que alguna "señorita" de los alrrededores podría estarle coqueteando?
Podrá sonar todo a envidia, pero lo que me dejó pensando ese asunto, es cuánto escondemos las personas, o digamos, no tanto como esconder, pero todo lo que no decimos queda en el misterio. La pregunta normalmente dice ¿cuánto sabes de mí? pero la más interesante sería ¿cuánto ignoras de mí?
Compartimos el camión, la acera, la fila en el banco, la mirada, el auto, la casa, el chicle... pero ¿cuánto ignoramos de la gente?
Por poner un ejemplo, tuve de vecinos (puerta con puerta) a un matrimonio con una hija de edad similar a una que tengo yo, vivimos así de cerca por varios años y si ahora me preguntaran que qué sé de ellos diría:
Él es alto, no podría reconocerlo nada más salir de la cuadra, le gustan los autos de perdedor y quien sabe cómo se llame.
Ella es bajita (llegué a dudar que la diferencia en estaturas se pueda emparejar en la cama y no menos de una vez pesé "mmm golosilla") habla con acento que me suena al sureste, ha tenido sólo un pijama en los últimos seis años, compra muchos birotes en el estanquillo de la esquina y tiene un nombre que me suena a marca de pastas que dicen quedar siempre "al dente".
ellita es como una reducción de su madre (si cupiera imaginarlo) y su cabeza siempre me pareció medir como una tercera parte de su estatura total, podría estar exagerando pero asi me lo parece. lleva el mismo nombre bizarro de su madre, que dicho para ella debería sonar algo así como varinita.
¿qué ignoro de ellos? pues sabrá un carajo si nunca supe ni quienes eran!! pero bueno, ese es un ejemplo radical, pero igual si aterrizamos un poco más el asunto ¿cuánto ignoras de tu padre? A mí esto que queda de la misma dimensión que el ejemplo anterior, pero no todos viven mi caso y cuando piensan en su padre tal vez logren tener una imagen más o menos clara y sentir que lo conocen.
A qué voy? como es mucho más lo que desconocemos que lo que conocemos de nuestros conocidos, éstos deberían ser más bien nuestros desconocidos, y que los desconocidos de los que realmente desconocemos todo, sean los desconocidos de alguien más, pero no los nuestros.
Aun cuando hablamos como decimos "a calzón quitado", decimos sólo una parte y la frase es muy correcta, porque aun en cueros, yo encuentro a la gente muy llena de misterios.
Somos pues como grandes montañas de hielo, que muchas veces vamos juntas, pero que nomás nos conocemos las puntitas (recordar, somos icebergs), y me resultó de momento muy interesante tratar de medir lo que desconocemos de nuestros conocidos, de los amigos y la familia.
Soy Perfil Bajo, de Los Ruiz de Nochistlán ¿te conozco?
Me vino a la mente la cara de mi compañero, al que yo encuentro muy poco agraciado y prefiero no describir...
aaaah picarón!!!! ¿quién iba a decir que anda de coqueto? o todavía peor, ¿quién iba a decir que alguna "señorita" de los alrrededores podría estarle coqueteando?
Podrá sonar todo a envidia, pero lo que me dejó pensando ese asunto, es cuánto escondemos las personas, o digamos, no tanto como esconder, pero todo lo que no decimos queda en el misterio. La pregunta normalmente dice ¿cuánto sabes de mí? pero la más interesante sería ¿cuánto ignoras de mí?
Compartimos el camión, la acera, la fila en el banco, la mirada, el auto, la casa, el chicle... pero ¿cuánto ignoramos de la gente?
Por poner un ejemplo, tuve de vecinos (puerta con puerta) a un matrimonio con una hija de edad similar a una que tengo yo, vivimos así de cerca por varios años y si ahora me preguntaran que qué sé de ellos diría:
Él es alto, no podría reconocerlo nada más salir de la cuadra, le gustan los autos de perdedor y quien sabe cómo se llame.
Ella es bajita (llegué a dudar que la diferencia en estaturas se pueda emparejar en la cama y no menos de una vez pesé "mmm golosilla") habla con acento que me suena al sureste, ha tenido sólo un pijama en los últimos seis años, compra muchos birotes en el estanquillo de la esquina y tiene un nombre que me suena a marca de pastas que dicen quedar siempre "al dente".
ellita es como una reducción de su madre (si cupiera imaginarlo) y su cabeza siempre me pareció medir como una tercera parte de su estatura total, podría estar exagerando pero asi me lo parece. lleva el mismo nombre bizarro de su madre, que dicho para ella debería sonar algo así como varinita.
¿qué ignoro de ellos? pues sabrá un carajo si nunca supe ni quienes eran!! pero bueno, ese es un ejemplo radical, pero igual si aterrizamos un poco más el asunto ¿cuánto ignoras de tu padre? A mí esto que queda de la misma dimensión que el ejemplo anterior, pero no todos viven mi caso y cuando piensan en su padre tal vez logren tener una imagen más o menos clara y sentir que lo conocen.
A qué voy? como es mucho más lo que desconocemos que lo que conocemos de nuestros conocidos, éstos deberían ser más bien nuestros desconocidos, y que los desconocidos de los que realmente desconocemos todo, sean los desconocidos de alguien más, pero no los nuestros.
Aun cuando hablamos como decimos "a calzón quitado", decimos sólo una parte y la frase es muy correcta, porque aun en cueros, yo encuentro a la gente muy llena de misterios.
Somos pues como grandes montañas de hielo, que muchas veces vamos juntas, pero que nomás nos conocemos las puntitas (recordar, somos icebergs), y me resultó de momento muy interesante tratar de medir lo que desconocemos de nuestros conocidos, de los amigos y la familia.
Soy Perfil Bajo, de Los Ruiz de Nochistlán ¿te conozco?
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Memoria temporal
En estos tiempos, no suena nada raro decir que anda uno buscando su memoria (esos curiosos cuadritos plásticos con gigas y gigas de capacidad), en la que se guardan cosas del trabajo, tareas copiadas, el vídeo de sexting de la escuela, música y un largo etc.
Pues bien, si mi recuerdo no me falla, este ha sido un tema recurrente en mis reflexiones, ya que la buena memoria nunca ha sido lo mío. Tengo memoria eidética para retratar autos, pero soy incapaz de reconocer a cualquier persona que haya visto menos de 20 veces. De hecho, si me cambian el entorno, puedo desconocer a quien sea. Desconozco a mi mamá en el mercado.
Pues bien, el viernes me pasaron dos cosas que bien, puede ser equivocación de mis interlocutores, o culpa de mi querida memoria.
Primero me dice un amigo, a quien tenía tiempo sin ver:
-todavía traigo el autoestéreo que me pasaste para mi carro.
-cuál? -contesto yo
-el de cassettes que le quitaste a tu carro cuando lo compraste
-a cuál carro?
-a este que traes ahorita
Recurro a mi memoria y según recuerdo, tengo ese autoestéreo todavía guardado en mi clóset.
Él me muestra el interior de su furgoneta y si, ahí está el aparato que me describe, y de hecho me parece conocido.
-te lo vendí o te lo regalé? -le pregunto, con la esperanza de habérselo vendido y que todavía me deba algo-.
-me lo regalaste Perfil Bajo, muchas gracias, ahí anda todavía jalando bien!
-no pues de nada Nachón, que bien que te salió bueno.
Ya yo me quedé pensando que tal vez no hay nada guardado ahí donde según yo tengo algo guardado "para después". Pero todavía más allá, pienso que bien puedo haber tenido dos iguales y haberlo olvidado. Decidí revisar el clóset llegando a casa, pero claro que lo olvidé hace ya casi una semana.
Terminando esa plática, me acerqué con otro amigo; uno que vive o vivía el Chiapas y que bien puede llamarse Javier. Empezamos a hablar y muy pronto me preguntó si todavía tenía mi honda blanco dos puertas.
-Yo?
-claro Perfil Bajo!, tu honda blanco dos puertas! el que llevabas cuando te vi en el bar fulano (perdón, también olvidé el nombre)
-Javi, no era yo.
-claro que si eras, estuvimos hablando largo rato.
-No recuerdo haber tenido un honda blanco dos puertas Javi.
-¿no te acuerdas? -me preguntó, pensando seguro que yo estaba ebrio a reventar, lo cual podría haber sido.
-No, no me puedo acordar, pero si me viste, seguro ahí estuve, sólo me interesa saber qué le hice al auto, porque no recuerdo haberlo vendido.
Él sólo se rió de mi ocurrencia, y con él, se rió la mitad de mí, pero la otra mitad se quedó pensando dónde estará mi memoria de ese día? habré sido yo? realmente tuve un honda blanco dos puertas que me esté olvidando o es sólo otro caso de mis otros yos, que por ser bien parecido tengo aquí y allá?
Creo ser Perfil Bajo y memoria, si me recuerdas búscame.
Pues bien, si mi recuerdo no me falla, este ha sido un tema recurrente en mis reflexiones, ya que la buena memoria nunca ha sido lo mío. Tengo memoria eidética para retratar autos, pero soy incapaz de reconocer a cualquier persona que haya visto menos de 20 veces. De hecho, si me cambian el entorno, puedo desconocer a quien sea. Desconozco a mi mamá en el mercado.
Pues bien, el viernes me pasaron dos cosas que bien, puede ser equivocación de mis interlocutores, o culpa de mi querida memoria.
Primero me dice un amigo, a quien tenía tiempo sin ver:
-todavía traigo el autoestéreo que me pasaste para mi carro.
-cuál? -contesto yo
-el de cassettes que le quitaste a tu carro cuando lo compraste
-a cuál carro?
-a este que traes ahorita
Recurro a mi memoria y según recuerdo, tengo ese autoestéreo todavía guardado en mi clóset.
Él me muestra el interior de su furgoneta y si, ahí está el aparato que me describe, y de hecho me parece conocido.
-te lo vendí o te lo regalé? -le pregunto, con la esperanza de habérselo vendido y que todavía me deba algo-.
-me lo regalaste Perfil Bajo, muchas gracias, ahí anda todavía jalando bien!
-no pues de nada Nachón, que bien que te salió bueno.
Ya yo me quedé pensando que tal vez no hay nada guardado ahí donde según yo tengo algo guardado "para después". Pero todavía más allá, pienso que bien puedo haber tenido dos iguales y haberlo olvidado. Decidí revisar el clóset llegando a casa, pero claro que lo olvidé hace ya casi una semana.
Terminando esa plática, me acerqué con otro amigo; uno que vive o vivía el Chiapas y que bien puede llamarse Javier. Empezamos a hablar y muy pronto me preguntó si todavía tenía mi honda blanco dos puertas.
-Yo?
-claro Perfil Bajo!, tu honda blanco dos puertas! el que llevabas cuando te vi en el bar fulano (perdón, también olvidé el nombre)
-Javi, no era yo.
-claro que si eras, estuvimos hablando largo rato.
-No recuerdo haber tenido un honda blanco dos puertas Javi.
-¿no te acuerdas? -me preguntó, pensando seguro que yo estaba ebrio a reventar, lo cual podría haber sido.
-No, no me puedo acordar, pero si me viste, seguro ahí estuve, sólo me interesa saber qué le hice al auto, porque no recuerdo haberlo vendido.
Él sólo se rió de mi ocurrencia, y con él, se rió la mitad de mí, pero la otra mitad se quedó pensando dónde estará mi memoria de ese día? habré sido yo? realmente tuve un honda blanco dos puertas que me esté olvidando o es sólo otro caso de mis otros yos, que por ser bien parecido tengo aquí y allá?
Creo ser Perfil Bajo y memoria, si me recuerdas búscame.
viernes, 5 de octubre de 2012
y heme aquí.
Engullido por la normalidad, de la mano de la cotidianidad jalando respiros en sucesión.
Qué curiosa es la vida, que cuando mejor me la paso más difícil me resulta compartir cuán divertida es. Será que mi humor es accionado por mis malas experiencias?
Todo sigue sucediendo pero no ha habido necesidad de compartilo, por el momento vivo una larga etapa de silencio.
Soy Perfil Bajo, y ni eso quisiera decir.
Qué curiosa es la vida, que cuando mejor me la paso más difícil me resulta compartir cuán divertida es. Será que mi humor es accionado por mis malas experiencias?
Todo sigue sucediendo pero no ha habido necesidad de compartilo, por el momento vivo una larga etapa de silencio.
Soy Perfil Bajo, y ni eso quisiera decir.
lunes, 2 de julio de 2012
Hoy desperté en un país diferente
Ayer fueron las votaciones para elegir a quienes gobernarán nuestro país por los siguientes seis años.
A pesar de no ser nada amante de la política, debo reconocer que en este país las campañas son tan agobiantes que acabas pensando, hablando y respirando política, porque aunque en realidad siento que no somos un país con una cultura política importante y generalizada entre la población, la intensa publicidad es tan violatoria de todos los sentidos, que no te queda otra que estar muy enterado de todo.
A destacar:
El partido en el gobierno pasó de ser el elegido, a ser la tercera fuerza política.
El partido que gobernó durante 70 años y en gran medida nos trajo a donde ahora estamos (que no es piropo), volvió por sus fueros y arrasó con todo, dejando con la vergonzosa evidencia al actual régimen, de no ser más querido que la bruja más fea del peor cuento que pueda usted imaginar.
La izquierda ha adquirido fuerza, pero no la suficiente para convencer a los provincianos del norte.
El voto estuvo tan dividido, que por primera vez, seremos más los que no elegimos a quienes nos gobiernen, que quienes sí lo hicieron.
Como no soy analista político, y además estos temas me hostigan la madre, me limitaré a comentar que me sorprenden algunas cosas:
la facilidad con la que el compatriota perdona;
el gran rencor que el pueblo desarrolla por quien quiera que sea que lo gobierne, a muy corto plazo;
en realidad ningún partido o candidato nos gusta, sin importar bandera, basta que quien sea que elijamos llegue al gobierno, para que se convierta en un rata mal parido apátrida a quien a la brevedad trataremos de deslegitimar.
A pesar de tener antecedentes tan negros como cabría esperarse de un mafioso destacado, nuestro virtual presidente electo, fue ampliamente favorito en estas elecciones, lo que me restriega en la cara la falta quechingadosséyo para ver, reconocer y borrar del mapa al candidato que no garantiza un carajo y escoger de entre los que queden.
Me fascinan esos votos golondrinos que cada seis años brincan de un lado al otro, siempre cándidamente convencidos de que ahora sí van por el bueno.
No denosto a mi tierra, pero caray, como recién leí por ahí, empiezo a dudar si esto es un fraude electoral, o este país está legítimamente lleno de pendejos.
Luego de mis análisis superficiales, creo que lo mejor que nos pudo haber pasado en estas elecciones fue que regresaran los de siempre, ¿por qué? porque aparentemente es lo que la mayoría queríamos, lo supiéramos o no.
Soy Perfil Bajo y quiero llorar.
A pesar de no ser nada amante de la política, debo reconocer que en este país las campañas son tan agobiantes que acabas pensando, hablando y respirando política, porque aunque en realidad siento que no somos un país con una cultura política importante y generalizada entre la población, la intensa publicidad es tan violatoria de todos los sentidos, que no te queda otra que estar muy enterado de todo.
A destacar:
El partido en el gobierno pasó de ser el elegido, a ser la tercera fuerza política.
El partido que gobernó durante 70 años y en gran medida nos trajo a donde ahora estamos (que no es piropo), volvió por sus fueros y arrasó con todo, dejando con la vergonzosa evidencia al actual régimen, de no ser más querido que la bruja más fea del peor cuento que pueda usted imaginar.
La izquierda ha adquirido fuerza, pero no la suficiente para convencer a los provincianos del norte.
El voto estuvo tan dividido, que por primera vez, seremos más los que no elegimos a quienes nos gobiernen, que quienes sí lo hicieron.
Como no soy analista político, y además estos temas me hostigan la madre, me limitaré a comentar que me sorprenden algunas cosas:
la facilidad con la que el compatriota perdona;
el gran rencor que el pueblo desarrolla por quien quiera que sea que lo gobierne, a muy corto plazo;
en realidad ningún partido o candidato nos gusta, sin importar bandera, basta que quien sea que elijamos llegue al gobierno, para que se convierta en un rata mal parido apátrida a quien a la brevedad trataremos de deslegitimar.
A pesar de tener antecedentes tan negros como cabría esperarse de un mafioso destacado, nuestro virtual presidente electo, fue ampliamente favorito en estas elecciones, lo que me restriega en la cara la falta quechingadosséyo para ver, reconocer y borrar del mapa al candidato que no garantiza un carajo y escoger de entre los que queden.
Me fascinan esos votos golondrinos que cada seis años brincan de un lado al otro, siempre cándidamente convencidos de que ahora sí van por el bueno.
No denosto a mi tierra, pero caray, como recién leí por ahí, empiezo a dudar si esto es un fraude electoral, o este país está legítimamente lleno de pendejos.
Luego de mis análisis superficiales, creo que lo mejor que nos pudo haber pasado en estas elecciones fue que regresaran los de siempre, ¿por qué? porque aparentemente es lo que la mayoría queríamos, lo supiéramos o no.
Soy Perfil Bajo y quiero llorar.
martes, 8 de mayo de 2012
¿dos medias hermanas hacen una?
Ya de tiempo sé que tengo medias hermanas (y quizá algo más) en este mundo.
La verdad nunca me ha dado gran curiosidad saber el destino de quien fuera mi padre antes de adoptar al Dalai Lama como tal, pero luego de algunas pláticas a las que no hice mucho caso, recordé el particular nombre de una de esas ya jovencitas. Del por qué recordé el nombre merece una historia aparte, así que de momento sólo digo que es muy particular.
Las cosa es que ahora con las redes sociales es muy fácil encontrar lo que sea y a quien sea y en no más de dos minutos ya las había localizado. Son gemelas y para mi sorpresa son bonitas, porque ya antes creí haberlas conocido y me pareció muy normal ver que parecían hombres y tenían más espalda que yo. Supongo que fue un malentendido mío, porque ni igual se llaman. Me despido entonces de las que consideré mis medias hermanas por algunos meses. La verdad que bueno porque estaban gachísimas y seguro nunca me iban a dar ganas de conocerlas, aunque me parecían más creíbles para descender de un tipo tan feo como su padre.
De las nuevas qué comentar?
Son dos, son iguales, le van a las chivas, cosa que le ha de encantar al autor de sus días (si aun sabe dónde y en qué día vive), atlista de corazón.
Soy Perfil Bajo y me pregunto ¿dos medias hermanas hacen una?
viernes, 4 de mayo de 2012
Somos finitos.
Justo ahorita por algo que leí, me cae de golpe que no duramos para siempre.
Soy, vivo para algo y para alguien, y mientras vivo parece que todo lo que veo, toco y pienso ha estado y estará ahí siempre. Es curioso cómo funciona la vida y la conciencia que tenemos de ella; tenemos nuestro mundo como lo hemos ido armando desde que nacimos, sin embargo cada tanto llega la muerte de alguien y parece que todo termina, que la vida queda en pausa, pero apenas lloras lo que tienes guardado y un proceso de sanación interna te deja claro que la vida sigue para los vivos.
Hoy estoy aquí, escuchando hablar a mucha gente, pero no sé qué dice nadie, sólo los oigo mientras pienso que soy temporal y no estaré aquí por siempre.
Hoy soy Perfil Bajo, mañana no sé.
Soy, vivo para algo y para alguien, y mientras vivo parece que todo lo que veo, toco y pienso ha estado y estará ahí siempre. Es curioso cómo funciona la vida y la conciencia que tenemos de ella; tenemos nuestro mundo como lo hemos ido armando desde que nacimos, sin embargo cada tanto llega la muerte de alguien y parece que todo termina, que la vida queda en pausa, pero apenas lloras lo que tienes guardado y un proceso de sanación interna te deja claro que la vida sigue para los vivos.
Hoy estoy aquí, escuchando hablar a mucha gente, pero no sé qué dice nadie, sólo los oigo mientras pienso que soy temporal y no estaré aquí por siempre.
Hoy soy Perfil Bajo, mañana no sé.
jueves, 3 de mayo de 2012
Qué común y qué horrible
Las pasadas dos semanas, como desde el año pasado es una antigua tradición, tuve que atender a mucha gente en mi trabajo. Habrán sido unas 800 jóvenes, todas mujeres, todas ansiosas de un sí de mi parte.
De esta muestra, que surge de una situación laboral, me permito hacer algunas observaciones personales:
Todas las mamás bonitas, acompañaban a hijas bonitas.
Muchas hijas bonitas eran acompañadas de madres feas.
Muchas madres feas se comportaban horrible.
Hubo unas tres madres horribles que se comportaron horripilantemente.
Muchas jóvenes tienen algún grado de discapacidad para comprender documentos escritos o no leen.
Muchas madres de las jóvenes arriba mencionadas también o tampoco.
Las feas tienden a ser hurañas en su trato, no así las bonitas, que en general fueron más tendientes a conversar.
Unos pocos hombres que se acercaron con alguna pregunta fueron en general amables y aceptaron mis respuestas sin respingo.
Algo así como la tercera parte de cada persona atendida, cree que es la excepción de la regla (cualquier regla).
Hubo quien se preguntó por qué era yo tan amable, que qué enferma intención me movería.
Todas las mamás que asistieron para apoyar a sus hijas en sus gestiones sobraron. Ser sobreprotectoras a ese grado con jóvencitas de 18 años no les hace ningún favor.
Por último, pero no de menor importancia, hubo algunas muchachitas tan tontas, tan pero tan tontas que me sorprende que hayan sobrevivido a 15 años de formación escolar, aprobando sus materias, y pudiendo seguir siendo tan tontas.
Soy Perfil Bajo y al que nace pa'tamal...
De esta muestra, que surge de una situación laboral, me permito hacer algunas observaciones personales:
Todas las mamás bonitas, acompañaban a hijas bonitas.
Muchas hijas bonitas eran acompañadas de madres feas.
Muchas madres feas se comportaban horrible.
Hubo unas tres madres horribles que se comportaron horripilantemente.
Muchas jóvenes tienen algún grado de discapacidad para comprender documentos escritos o no leen.
Muchas madres de las jóvenes arriba mencionadas también o tampoco.
Las feas tienden a ser hurañas en su trato, no así las bonitas, que en general fueron más tendientes a conversar.
Unos pocos hombres que se acercaron con alguna pregunta fueron en general amables y aceptaron mis respuestas sin respingo.
Algo así como la tercera parte de cada persona atendida, cree que es la excepción de la regla (cualquier regla).
Hubo quien se preguntó por qué era yo tan amable, que qué enferma intención me movería.
Todas las mamás que asistieron para apoyar a sus hijas en sus gestiones sobraron. Ser sobreprotectoras a ese grado con jóvencitas de 18 años no les hace ningún favor.
Por último, pero no de menor importancia, hubo algunas muchachitas tan tontas, tan pero tan tontas que me sorprende que hayan sobrevivido a 15 años de formación escolar, aprobando sus materias, y pudiendo seguir siendo tan tontas.
Soy Perfil Bajo y al que nace pa'tamal...
miércoles, 21 de marzo de 2012
Cómo me gusta
Cómo me gusta cuando me leo y no me reconozco,
Cómo me gusta cuando mi humor me hace reir,
Cómo me gusta cuando una mujer bonita me mira bonito,
Cómo me gusta la comida quemada,
Cómo me gusta una mañana con sol y una tarde nublada,
Cómo me gusta una buena cerveza,
Cómo me gusta la música más bien alegre,
Cómo me gusta cuando la idea llega en el momento justo,
Cómo me gusta sentirme interesante,
Cómo me gusta mi cara de pocos amigos,
Cómo me gusta manejar en carretera cuando no voy a ningún lado,
Cómo me gusta ver la luna y ser conciente del milagro diario que presencio,
Cómo me gusta que todos me pongan atención cuando no tengo nada que decir,
Cómo me gusta el momento en que recuesto mi cabeza en la almohada y me digo a mi mismo "qué rico",
Cómo me gusta sentir el suelo con los pies,
Cómo me gusta ver paisajes que nunca había visto antes,
Cómo me gusta la mujer
qué bárbaro, cómo me gusta!
Cómo me gusta cuando mi humor me hace reir,
Cómo me gusta cuando una mujer bonita me mira bonito,
Cómo me gusta la comida quemada,
Cómo me gusta una mañana con sol y una tarde nublada,
Cómo me gusta una buena cerveza,
Cómo me gusta la música más bien alegre,
Cómo me gusta cuando la idea llega en el momento justo,
Cómo me gusta sentirme interesante,
Cómo me gusta mi cara de pocos amigos,
Cómo me gusta manejar en carretera cuando no voy a ningún lado,
Cómo me gusta ver la luna y ser conciente del milagro diario que presencio,
Cómo me gusta que todos me pongan atención cuando no tengo nada que decir,
Cómo me gusta el momento en que recuesto mi cabeza en la almohada y me digo a mi mismo "qué rico",
Cómo me gusta sentir el suelo con los pies,
Cómo me gusta ver paisajes que nunca había visto antes,
Cómo me gusta la mujer
qué bárbaro, cómo me gusta!
viernes, 16 de marzo de 2012
¿Sensible o joto?
Pues será el sereno, pero a mí me gusta que me consientan, que me abracen, que me contemplen, que me busquen, y de cuando en cuando poder decir que no estoy.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán, y hoy ando frágil.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán, y hoy ando frágil.
Otra vez me agarró la tristeza.
Los mismos actores,
las mismas cosas,
los mismos problemas,
el mismo mundo.
El mismo sol.
Diferentes ojos.
Ni el viernes,
ni el fin de semana largo,
ni los chiles rellenos
me han hecho sentir bien.
A veces sigo mis inercias
y otras veces mis inercias me arrastran.
Me molesta cuando me llevan
donde no quiero ir.
Estos días traigo puestos los ojos grises,
y al quitarle el color al mundo
todo se ve realmente triste.
Muy triste.
No tengo cuerda,
ni baterías,
y me siento cansado,
muy cansado.
Cómo sigues avanzando
cuando no sabes a dónde vas,
¿cómo vas a saber cuando ya llegaste?
¿ya llegaste en realidad?
Hoy se siente mucho la carencia de las cosas que siempre soñé,
conforme el tiempo pasa,
me da miedo que nunca pasen de ser un sueño.
Trato de soñar despierto.
Se siente mal.
Ayer fue ayer,
hoy es hoy,
mañana será otro día.
Perfil sin click.
las mismas cosas,
los mismos problemas,
el mismo mundo.
El mismo sol.
Diferentes ojos.
Ni el viernes,
ni el fin de semana largo,
ni los chiles rellenos
me han hecho sentir bien.
A veces sigo mis inercias
y otras veces mis inercias me arrastran.
Me molesta cuando me llevan
donde no quiero ir.
Estos días traigo puestos los ojos grises,
y al quitarle el color al mundo
todo se ve realmente triste.
Muy triste.
No tengo cuerda,
ni baterías,
y me siento cansado,
muy cansado.
Cómo sigues avanzando
cuando no sabes a dónde vas,
¿cómo vas a saber cuando ya llegaste?
¿ya llegaste en realidad?
Hoy se siente mucho la carencia de las cosas que siempre soñé,
conforme el tiempo pasa,
me da miedo que nunca pasen de ser un sueño.
Trato de soñar despierto.
Se siente mal.
Ayer fue ayer,
hoy es hoy,
mañana será otro día.
Perfil sin click.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Parafraseando a mi protector
Llevo ahora casi 11 meses trabajando con un nuevo jefe, de quien no me he tomado tiempo para escribir, aunque la verdad es muy buen material como para abordar algunos temas.
Por lo pronto les adelanto algunas frases de uso cotidiano en su frasario:
"qué inteligente soy"
"ninguna se me resiste jejeje"
"chaparrita, te invito una copa"
La segunda también podría ser mía, pero resulta tan evidente que mencionarla sería pleonasmo.
Por lo pronto les adelanto algunas frases de uso cotidiano en su frasario:
"qué inteligente soy"
"ninguna se me resiste jejeje"
"chaparrita, te invito una copa"
La segunda también podría ser mía, pero resulta tan evidente que mencionarla sería pleonasmo.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Llámame Bond, James Bond.
De los últimos días me ha llamado la atención que tanto en la gran comunidad escolar que me desenvuelvo, como en el evento donde gasté mis últimos cinco días de playa del año, parezco ser invisible.
Ser invisible no es para mí una novedad, ya que es muy comun que, en la foto, nadie sabe quien soy, cuando me encuentro con alguien a quien reconozco me dice "dame una pista que no te recuerdo" y en las listas de agradecimientos rara vez se me menciona (aunque también debo reconocer que no soy un "dador" a manos llenas).
Nunca he sido dado a llamar la atención, y no me gusta cruzarme con gente en mi camino. Hablo poco, oigo mucho; tengo una cara que parece tener mucha gente en mi país y creo que todo lo anterior en conjunto me convierte en el espía perfecto; alguien que bien puede ir caminando discretamente por la acera o escuchando a alto volúmen, música de las películas de El Santo en un clásico convertible y sin ser notado.
Martini seco por favor, agitado, no batido.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán... y que bien me queda ser yo.
Ser invisible no es para mí una novedad, ya que es muy comun que, en la foto, nadie sabe quien soy, cuando me encuentro con alguien a quien reconozco me dice "dame una pista que no te recuerdo" y en las listas de agradecimientos rara vez se me menciona (aunque también debo reconocer que no soy un "dador" a manos llenas).
Nunca he sido dado a llamar la atención, y no me gusta cruzarme con gente en mi camino. Hablo poco, oigo mucho; tengo una cara que parece tener mucha gente en mi país y creo que todo lo anterior en conjunto me convierte en el espía perfecto; alguien que bien puede ir caminando discretamente por la acera o escuchando a alto volúmen, música de las películas de El Santo en un clásico convertible y sin ser notado.
Martini seco por favor, agitado, no batido.
Soy Perfil Bajo, de los Ruiz de Nochistlán... y que bien me queda ser yo.
martes, 15 de noviembre de 2011
¿como pegarle a Dios en Viernes Santo?
Hace algunos años estaba mi hija, Perfilita Flamenca jugando con su primo Perfilito Cara de Ricky Ricón a no sé qué, que como muchos de los juegos que mi hija juega, incluye golpes.
Al igual que todos esos juegos, este inició con muchos gritos y risas, y acabó con quejas y llantos, siendo la queja que más resonó en el cuarto que mi hija le había pegado a Dios.
¿pegado a Dios?!!!!
Virgen Santa!!!! ¿cómo pudo pasar eso? nos preguntamos todos.
Todavía con cara de tristeza y un resto de llanto colgado junto con una gota de baba en la comisura del labio, Perfilito Cara de Ricky Ricón explicó:
Dios nuestro Señor vive en mi corazón ¿no?
mi corazón está aquí (señalando su pecho) y Perfilita Flamenca me acaba de pegar aquí (señalando nuevamente su pecho), así que le acaba de pegar a Dios!
habrase visto un tiíto más mocho y tan bueno para digerir las literales!!
En fin, ese día tuve que ofrecer una sentida disculpa a Nuestro Señor por el golpe que mi hija le propinó apenas a unas semanas de hacer su primera comunión.
Hija mía, podéis ir en paz.
Soy Perfil Bajo, y mi hija golpeó a Dios.
Al igual que todos esos juegos, este inició con muchos gritos y risas, y acabó con quejas y llantos, siendo la queja que más resonó en el cuarto que mi hija le había pegado a Dios.
¿pegado a Dios?!!!!
Virgen Santa!!!! ¿cómo pudo pasar eso? nos preguntamos todos.
Todavía con cara de tristeza y un resto de llanto colgado junto con una gota de baba en la comisura del labio, Perfilito Cara de Ricky Ricón explicó:
Dios nuestro Señor vive en mi corazón ¿no?
mi corazón está aquí (señalando su pecho) y Perfilita Flamenca me acaba de pegar aquí (señalando nuevamente su pecho), así que le acaba de pegar a Dios!
habrase visto un tiíto más mocho y tan bueno para digerir las literales!!
En fin, ese día tuve que ofrecer una sentida disculpa a Nuestro Señor por el golpe que mi hija le propinó apenas a unas semanas de hacer su primera comunión.
Hija mía, podéis ir en paz.
Soy Perfil Bajo, y mi hija golpeó a Dios.
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